La lluvia comenzó durante la madrugada, pero alcanzó su mayor intensidad entre las 6 y las 11 de la mañana. El chaparrón sorprendió a miles de personas que salían rumbo al trabajo o llevaban a sus hijos al colegio. La visibilidad quedó reducida por momentos, las paradas de colectivos se llenaron de pasajeros empapados y el tránsito avanzó con enormes dificultades. La situación llevó al Servicio Meteorológico Nacional (SMN) a mantener una alerta naranja por tormentas para el Área Metropolitana de Buenos Aires, advirtiendo sobre precipitaciones intensas, ráfagas de viento y posible caída de granizo.
Hasta el mediodía ya se habían acumulado más de 42 milímetros de lluvia en el AMBA, una cifra que representa más de la mitad de los 70,3 milímetros que suelen registrarse durante todo agosto. En paralelo, el Gobierno porteño confirmó que en la Ciudad ya habían caído más de 40 milímetros. El agua dejó imágenes preocupantes en distintos puntos del Conurbano bonaerense. En localidades como Moreno hubo calles completamente anegadas, sectores inundados y vehículos que quedaron atrapados en medio del agua. La tormenta también provocó cortes de energía.
Cerca del mediodía, unos 25 mil usuarios permanecían sin suministro eléctrico, con las mayores complicaciones en Berazategui, El Palomar, Máximo Paz, Lanús, Banfield y la zona de Nordelta. El transporte tampoco escapó al impacto del temporal. El ramal Alejandro Korn del Tren Roca sufrió demoras por inconvenientes técnicos, aunque el servicio comenzó a normalizarse durante la mañana. Frente al escenario de alerta, el Gobierno porteño puso en marcha un amplio operativo preventivo para reducir el riesgo de inundaciones y responder rápidamente ante cualquier emergencia.
En las calles trabajan 15 cuadrillas del Ministerio de Espacio Público, integradas por unas 80 personas, dedicadas a la limpieza y desobstrucción de la red pluvial. Al mismo tiempo permanecen activos equipos especializados que monitorean permanentemente los 29 pasos bajo nivel, revisando sumideros, estaciones de bombeo, instalaciones eléctricas, sistemas hidráulicos y grupos electrógenos para evitar fallas durante el temporal. Además, la Ciudad mantiene tareas permanentes de limpieza sobre más de 30 mil sumideros, el mantenimiento diario de 13 estaciones de bombeo y de 10 mil bocas de registro, fundamentales para facilitar el drenaje del agua.
Desde la administración porteña destacaron que ese trabajo preventivo permitió reducir el impacto de lluvias extraordinarias como las registradas la semana pasada, cuando en una sola noche cayeron cerca de 110 milímetros, una cantidad superior al promedio mensual de julio, sin que se produjeran grandes anegamientos. El temporal también golpeó dos de las concentraciones más importantes de la jornada. En Liniers, cientos de fieles que aguardaban desde la madrugada para participar de la tradicional vigilia por San Cayetano soportaron durante horas la intensa lluvia mientras esperaban la celebración del patrono del trabajo.
A la misma hora, miles de manifestantes comenzaron a concentrarse frente al Congreso para rechazar el proyecto de Ley de Propiedad Privada, una movilización que también quedó atravesada por el agua y las difíciles condiciones climáticas. Aunque las lluvias perderán intensidad hacia la noche, el temporal dejará como consecuencia el ingreso de una masa de aire polar que hará desplomar las temperaturas. Para este jueves se espera una máxima de apenas 14 grados, con fuertes vientos del sur y ráfagas que podrían superar los 60 kilómetros por hora.
El viernes la mínima caerá hasta los 5 grados, mientras que durante el fin de semana el ambiente continuará plenamente invernal, con temperaturas cercanas a los 4 grados y máximas que apenas rondarán los 13. El momento más frío llegará el lunes, cuando la mínima podría ubicarse en apenas 3 grados, consolidando un brusco cambio de tiempo después del violento temporal. El fenómeno no quedó limitado al AMBA. Durante la tarde, la alerta naranja por tormentas se desplazó hacia sectores de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Córdoba, mientras que más de la mitad del país continúa bajo alerta amarilla por fuertes vientos.
El ingreso del frente frío también provocará nevadas en zonas cordilleranas de Neuquén, Mendoza, San Juan y Chubut, además de temperaturas extremas en el sur argentino. Ante este panorama, el SMN recomendó evitar circular por calles inundadas, asegurar objetos que puedan desprenderse por el viento, permanecer en lugares seguros durante las tormentas y preparar un kit de emergencia ante posibles cortes de energía.

