15 Abril de 2026 08:38
Una madrugada desbordada de lluvia dejó al Área Metropolitana de Buenos Aires sumida en un escenario caótico, con calles convertidas en ríos, barrios enteros anegados y más de 11 mil usuarios sin suministro eléctrico. En pocas horas, el agua cayó con una intensidad inusual y puso en evidencia, una vez más, la fragilidad de la infraestructura urbana frente a fenómenos climáticos cada vez más extremos. El epicentro del desastre se sintió con fuerza en la Ciudad y el conurbano.
En Palermo y Belgrano, donde se registraron cerca de 160 milímetros en apenas tres horas -más que el promedio de todo abril-, el agua avanzó sin control hasta cubrir veredas y complicar incluso zonas emblemáticas como el Hipódromo, el Planetario y los Bosques. La postal se repitió en San Telmo, Almagro y Barracas, donde circular se volvió directamente imposible. En la provincia, el panorama no fue mejor. Avellaneda quedó entre las áreas más golpeadas: la avenida Hipólito Yrigoyen, uno de los principales corredores del sur, se transformó en un cauce desbordado que ralentizó el tránsito hasta volverlo intransitable.
En Dock Sud, Temperley y Villa Celina, la escena fue de resignación y bronca. "Esto siempre pasa, no hacen nada. Ahora estoy tratando de empezar a salir a trabajar, perdí tres horas y en plata son más de 40 lucas", lanzó un taxista, atrapado en el agua, en diálogo con LN+. La situación se agravó en puntos neurálgicos de conexión. El acceso al Puente Pueyrredón quedó completamente inundado, generando demoras interminables y bloqueando uno de los ingresos clave entre el conurbano y la Capital. A la par, el asfalto resbaladizo provocó accidentes: hubo choques y hasta un vuelco en la intersección de la avenida General Paz y Panamericana.
El impacto del temporal también se sintió en el sistema eléctrico. Según datos oficiales, 2.739 usuarios de Edenor y 8.526 de Edesur quedaron sin luz, profundizando el caos en medio de calles anegadas y complicaciones para la circulación. En Balvanera, el cruce de Corrientes y Pueyrredón sufrió un corte total de energía que dejó a oscuras a comercios y viviendas en una de las esquinas más transitadas de la ciudad. Mientras tanto, los equipos de emergencia y Defensa Civil trabajaban contrarreloj en tareas de desagote y asistencia, aunque con recursos que parecen insuficientes ante la magnitud del fenómeno.

En paralelo, el Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta por lluvias intensas para la Ciudad y múltiples distritos del conurbano, advirtiendo que las precipitaciones continuarán durante el día y podrían intensificarse hacia la noche. Las recomendaciones oficiales piden evitar desplazamientos innecesarios y extremar precauciones, especialmente en zonas vulnerables a anegamientos y posibles desbordes.
Sin embargo, para miles de personas, la opción de quedarse no existe: el trabajo, las obligaciones y la rutina empujan a salir incluso en medio del colapso. "Cada vez que llueven dos gotas, acá se inunda como si fuera Chascomús. Me tuve que venir por la vereda", relató un motociclista en Villa Celina. El pronóstico no trae alivio. Aunque con menor intensidad, las lluvias continuarán en las próximas horas y volverán el fin de semana, manteniendo en vilo a una región que, una vez más, quedó expuesta.

