15 Abril de 2026 09:20
Un nuevo escándalo irrumpe en el corazón de River Plate y deja al descubierto una trama de silencio, versiones cruzadas y una investigación judicial en curso. La Justicia federal avanza sobre una denuncia por presunto abuso sexual contra el jefe de Seguridad del club, en una causa que ya genera fuerte conmoción puertas adentro y presión desde distintos sectores. El expediente quedó radicado en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 45, Secretaría 122, bajo la carátula "Acero, Gustavo s/abuso sexual - art. 119", y fue registrado en la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, con último movimiento el 8 de abril de 2026.

La presentación fue realizada por una empleada de la institución, lo que agrava el impacto institucional del caso y enciende alarmas sobre los mecanismos internos de prevención y respuesta. Mientras la investigación comienza a tomar forma en los tribunales, dentro del club el hermetismo domina la escena. Sin embargo, la presión crece. El 13 de abril, representantes de socios elevaron una nota al presidente Stefano Di Carlo para exigir explicaciones inmediatas sobre lo ocurrido. Sin ir más lejos, el bloque Primero River, del dirigente opositor Antonio Caselli, realizó una presentación para que las autoridades del club aclaren la situación.
En ese documento, el reclamo fue categórico y detallado: "Nos dirigimos a Ud, en nuestro carácter de Representantes de Socios, para solicitar se nos informe con carácter de URGENTE: 1) Si ha tomado conocimiento de un hecho de abuso sexual que involucre a empleados del Club. 2) De ser así si se han activado los mecanismos preventivos previstos en el Protocolo contra la Violencia de Género... 3) Si este hecho involucra a un funcionario de alto rango... 4) Si ha tomado conocimiento de la existencia de actuaciones judiciales referidas al hecho". El texto refleja no solo la gravedad de la denuncia, sino también la desconfianza hacia la conducción del club.

La polémica escaló cuando el caso tomó estado público a partir de publicaciones del periodista Pablo Calvari en la red X. Allí calificó la situación como "complicadísima" y reclamó un pronunciamiento institucional, además de cuestionar el silencio de distintas áreas del club. En otro mensaje, agregó: "Ojalá se aclare la situación, se proteja a la víctima y se haga Justicia. Caiga quien caiga", escribió, haciendo foco en la creciente tensión y la expectativa de que el caso no quede diluido.
Pero mientras desde afuera crecen las exigencias, desde adentro comenzaron a circular versiones que complejizan aún más el escenario. Según trascendió, la denunciante había sido previamente cuestionada por reclamos de socios y fue citada a una reunión en la que se le habría anticipado una posible sanción disciplinaria. De acuerdo con esa línea, el contacto físico señalado en la denuncia se habría limitado a un gesto al finalizar el encuentro.
Esa interpretación, sin embargo, choca de frente con la intervención judicial en curso, que busca determinar qué ocurrió realmente. La coexistencia de estas versiones no hace más que profundizar la incertidumbre y alimentar la sospecha sobre un posible intento de relativizar la denuncia. La referencia al Protocolo contra la Violencia de Género no es menor. Se trata de una herramienta institucional diseñada precisamente para estos casos.

De esta manera, su eventual omisión o aplicación tardía podría implicar responsabilidades adicionales más allá de la causa penal. Por ahora, la dirigencia guarda silencio y evita pronunciamientos públicos, una estrategia que lejos de calmar las aguas, incrementa la presión.

