por Alejo Paredes
26 Mayo de 2026 19:26
La crisis educativa en los colegios preuniversitarios de la UBA escaló un nuevo peldaño este martes, cuando estudiantes del Colegio Superior de Comercio Carlos Pellegrini aprobaron en asamblea la toma del establecimiento como medida de fuerza frente al ajuste presupuestario, el deterioro de las condiciones edilicias y la pérdida constante de docentes. La decisión fue votada luego de intensas asambleas en ambos turnos y se enmarca en un creciente proceso de organización estudiantil que también atraviesa al Colegio Nacional de Buenos Aires y a otros sectores del movimiento estudiantil secundario y universitario.
Tomás Aparisi, estudiante de cuarto año del Pellegrini, describió el clima que atraviesa la escuela: "Recién tuvimos la asamblea del turno tarde, que era la que definía la medida de fuerza que íbamos a tomar los estudiantes. Luego de que el turno mañana salió a favor, el turno tarde salió también a favor, con muy gran margen alrededor del consenso de la medida de fuerza". Según explicó, el apoyo a la ocupación surgió de un diagnóstico compartido por gran parte del estudiantado. "Estamos viviendo una situación muy particular en términos históricos. Tenemos un nivel de crisis dentro de la escuela que es innegable", sostuvo.
El estudiante aseguró en diálogo con BigBang que desde el inicio del ciclo lectivo ya renunciaron 27 docentes debido a los bajos salarios. "Los que siguen en la escuela son los que trabajan por vocación o los que tienen que manejar Uber o trabajar en otra escuela para llegar a fin de mes", denunció. La situación salarial de los docentes preuniversitarios aparece como uno de los principales focos del conflicto. Según detalló Tomás, los profesores del Pellegrini cobran "un 50 por ciento menos" que los docentes de escuelas públicas porteñas y hasta "cinco o seis veces menos" que en instituciones privadas. "Lo que está pasando es un éxodo docente", resumió.
Pero el reclamo no se limita únicamente a los salarios. El deterioro edilicio también ocupa un lugar central en las denuncias estudiantiles. "Tenemos agujeros en los techos que dan literalmente al cielo, paredes despintadas, baños destruidos y aulas donde la mitad de los bancos no están en condiciones de usarse", afirmó. Incluso relató episodios de desprendimientos dentro de las aulas: "Los techos se caen literalmente en medio de las clases".
El conflicto se da además en un contexto de creciente movilización estudiantil tras la masiva marcha universitaria del 12 de mayo, donde las columnas de secundarios tuvieron una presencia destacada. En el Pellegrini y en el Nacional Buenos Aires, el reclamo por presupuesto y salarios comenzó a confluir con cuestionamientos a las conducciones estudiantiles tradicionales, acusadas por sectores independientes de intentar frenar las medidas de fuerza.
Tomás hizo referencia directa a esa situación: "La mayoría de las agrupaciones estudiantiles estaban en contra de la toma, pero surgió un fenómeno totalmente de base, de estudiantes no afiliados a organizaciones políticas, porque cursar en estas condiciones es insostenible". En ese sentido, describió un escenario marcado por el impacto concreto del ajuste sobre la vida cotidiana de los alumnos. "Cuando sos vos el que desde que arrancó el año no tiene matemática, no tiene historia, no tiene lengua, te llama muchísimo más a movilizarte", explicó.
Uno de los puntos centrales del reclamo estudiantil es la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya implementación sigue trabada pese a haber sido aprobada por el Congreso. Para Tomás, la situación representa "un crimen del gobierno". "Es una ley que lleva más de 215 días promulgada y el gobierno sigue sin cumplirla. Es algo nunca visto en la democracia argentina", cuestionó. El estudiante sostuvo que el futuro del Pellegrini depende directamente de la actualización presupuestaria: "Nuestra escuela es reconocida en todo el país por su excelencia académica, pero sin financiamiento universitario vemos cómo pierde calidad día a día".

La crisis también golpea al área de salud mental. Según relató, la mitad del equipo del Departamento de Orientación Estudiantil renunció en medio del ajuste. "Veo a mis amigos y lo noto. Veo el DOE (Departamento de Orientación Educativa) y noto que se renunció el 50 por ciento del plantel", señaló. Respecto al rol de las autoridades del colegio, Tomás afirmó que mantuvieron una actitud de acompañamiento hacia la decisión estudiantil. "La reacción del rectorado fue bastante positiva. Ningún intento de ir contra la voluntad de los estudiantes", dijo.
Sin embargo, apuntó directamente contra el gobierno nacional y acusó a la administración de Javier Milei de avanzar deliberadamente contra la educación pública. "No lo están llevando al límite, la están tirando abajo. Están buscando destruir la educación pública, gratuita y de calidad tal como la conocemos", lanzó. Finalmente, defendió la legitimidad de la toma como herramienta política y de visibilización. "Nosotros lo primero que queremos es tener clases, pero cuatro días sin clases son insignificantes frente a no tener matemática desde que arrancó el año", expresó.

Y concluyó: "Si el gobierno retrocediera en su plan de vaciar nuestra educación pública, mañana tendríamos clase. Pero deciden ir contra nuestro derecho a la educación y nosotros decidimos tomar el establecimiento para visibilizar el reclamo y presionar para que no avancen sobre nuestros derechos más básicos".

