30 Enero de 2026 11:44
El exitoso presente del arquero Augusto Batalla, ex River Plate y San Lorenzo entre otros, en el Rayo Vallecano de España, un equipo chico pero aguerrido de La Liga, logró que su figura llame la atención de la prensa futbolera del mundo. En una entrevista que brindó al emblemático ciclo El Chiringuito, confesó la depresión que sufrió tras pasar de ser una figura a quedar relegado y contó cómo salió adelante con un psicólogo deportivo, para volver a ser de carácter mundial.
"Cuando era pequeño me vino a buscar el Madrid. Decidí quedarme en River porque estaba pronto para debutar. Soñaba con una etapa espectacular y poder crecer. Creo que era mi objetivo. Logré debutar, logré salir campeón, pero no logré sostenerme en el primer nivel como es River, y tuve que reconvertirme, pasar muchos años de ir sumando en distintos lados. Y yo creo que por eso digo que fracasé, porque eran mis propios objetivos y no los pude cumplir", contó Batalla ante la televisión española.
Según relató, la edad lo imposibilitó de tener noción del arco que defendía en el River Plate que lo vio nacer, y eso lo llevó a cometer "errores deportivos" que lo fueron "mermando en lo personal". "Tuve que reconvertirme, porque uno cuando es joven y no sabe administrar sus propias emociones, acciona y reacciona de mala manera. Me pasaba dentro del campo, me pasaba fuera del campo", recordó.
Para Batalla "River es lo más grande de América" y esa carga logró que no supiera manejar las duras críticas del periodismo "amarillista total" que no le perdonaba los pifies que tenía, sin importar la joven edad que tenía. "Esos clubes no te esperan", lamentó. "En mí, en mi persona, estaba totalmente deprimido, no tenía ganas de salir, no tenía ganas de ir a entrenar, no tenía ganas de relacionarme con nadie", sumó el arquero.

"Mi familia trataba de sostenerme. Obviamente que al principio yo me aislé un poco, no quería estar con nadie, no quería escuchar a nadie y eso te genera todavía más encierro, cosas que, cuando uno es grande, se empieza a dar cuenta que no son correctas, que no está bien aislarse, que siempre está bien pedir una mano, una ayuda. Mis padres siempre estuvieron, mis amigos siempre estuvieron, pero uno va encerrándose, va formando un caparazón que piensa que lo va a defender y es todo lo contrario", describió Batalla.
Uno de los peores momentos que vivió el arquero fue la ansiedad que le generaba todo el conflicto mental por no rendir como quería. "Empezás a recurrir a tomar alguna pastilla relajante para dormir, tuve una época donde por ahí tenía veinte años y me tenía que tomar dos vasos de vino para irme a dormir. No es normal que un chico de veinte años pase por esas cosas. Entonces, empezás a hacer cosas mal que al otro día te van pesando, te van pesando. Dormiste mal, descansaste mal, no tenés ganas. Es como una rosca, una rueda que es difícil de parar", repasó Batalla.

"Estaba totalmente deprimido, no tenía ganas de salir, no tenía ganas de ir a entrenar, no tenía ganas de relacionarme con nadie. Empezás a hacerte un caparazón, un caparazón que en un momento te encontrás totalmente solo y tenés que romperlo. Pero romperlo no es fácil, hay gente que no puede. Muchas veces cuando alguien nos dice que está deprimido y alguien que no lo vivió, no lo entiende", se sinceró.
Para el actual portero del Rayo Vallecano, hubo un momento clave en su vida, cuando se fue a préstamo a Unión La Calera de Chile. "Me encuentro que hacía un año era el arquero de River, una de las máximas promesas, proyectos del club. Y un año después estaba en un club en Chile solo, un club que estaba en nacimiento, un club super pequeño y me encuentro solo ahí y digo: '¿Qué pasó desde la cima de la montaña hasta donde llegué? ¿Qué fue lo que pasó?'", recordó el arquero.

"Empezás a recapitular, empezás a ver un montón de cosas y ahí es cuando dije: 'No, esto hay que cambiarlo'. No es lo que quiero yo para mi vida, sacando lo deportivo. Y ahí fue cuando dije: 'Bueno, vamos a buscar ayuda profesional', que yo también era lo que pensaba que ir al psicólogo era de loco. Y dije: 'No, yo necesito una ayuda profesional porque solo no puedo salir'", explicó Batalla.
"Llamé a un psicólogo, llamé a un preparador físico, un kinesiólogo muy amigo mío. Empezamos a trabajar duro, doble turno todos los días, absolutamente. Iba al psicólogo dos veces por semana. Y bueno, ahí empecé a construir y después te empezás a sentir bien con vos mismo y empiezan a darse cosas que no siempre se dan", reveló el ex San Lorenzo.

Batalla remarcó que continúa yendo al psicólogo, una de las personas que lo pudo "sacar de ahí". "No salí solo. Salí con un kinesiólogo, con un preparador físico muy amigo mío, que me ayudaron, con ayuda de un entrenador arquero, con ayuda de mi psicólogo por sobre todas las cosas. Con el acompañamiento de mi pareja. No se sale solo, solo no se sale. Eso creo que es la única verdad que puedo decir de todo esto, después cada uno lo vive a su manera", señaló.
Con un presente exitoso y elogiado por todo el fútbol español, Batalla volvió a lo más alto, al lugar que los que sabían le prometieron en su juventud. "Después de muchos años, creo que deportivamente me he levantado, personalmente he crecido un montón y ese camino estoy feliz de haberlo transitado", cerró el arquero. Un número uno.

