30 Enero de 2026 10:37
La escena ocurrió en cuestión de minutos, pero sus consecuencias pueden ser irreversibles. El jueves por la tarde, en un supermercado chino de la zona sur de Rosario, una botella de fernet se convirtió en el detonante de una violencia desmedida que hoy mantiene a un hombre de 37 años luchando por su vida en la unidad de terapia intensiva del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. Según los primeros datos de la investigación, el encargado del comercio reconoció al cliente como un presunto "mechero" conocido en el barrio por robar bebidas alcohólicas. Apenas lo vio acercarse a la góndola, se abalanzó sobre él. Hubo golpes de puño, forcejeos y una agresión feroz con el propio envase de vidrio. La violencia se desató dentro del local, ante la mirada de empleados y cámaras de seguridad.

La víctima, identificada como Andrés Ezequiel C., logró salir del supermercado ubicado en Corrientes al 5300, pero no llegó lejos. A pocos metros convulsionó en plena calle y tuvo que ser asistido de urgencia. El diagnóstico médico fue contundente: traumatismo de cráneo grave, asistencia respiratoria mecánica y pronóstico reservado. El cuerpo no resistió la golpiza. Cuando el Comando Radioeléctrico llegó al lugar, la escena ya había sido limpiada.
En estado de shock, el propio Andrés dijo que se había golpeado la cabeza con un poste. Sin embargo, esa versión comenzó a desmoronarse horas después, cuando los investigadores accedieron a las imágenes de las cámaras de seguridad del comercio. Todo había quedado registrado. El fiscal Patricio Saldutti, a cargo de la causa, ya tiene en su poder los videos que reconstruyen segundo a segundo el ataque.
Fuentes judiciales indicaron que en las imágenes se observaría, a primera vista, un exceso en el ejercicio de la legítima defensa. De acuerdo con el testimonio de uno de los empleados, el encargado -de unos 40 años- habría reconocido al presunto ladrón por al menos cuatro robos previos, todos con la misma modalidad: entrar, esconder una botella y retirarse sin pagar. Este jueves, sin embargo, la reacción fue inmediata y brutal.

Apenas Andrés tomó la botella de fernet, el comerciante lo tiró al piso y comenzaron a forcejear en la entrada del local. Entre el ataque y la llegada de la Policía no habrían pasado más de diez minutos, según los investigadores. Diez minutos que hoy pesan como una eternidad. El presunto agresor quedó demorado por orden del fiscal, mientras avanza la investigación. Su situación procesal está atada a un factor dramático y decisivo: la evolución del estado de salud de la víctima. Si Andrés sobrevive, el expediente tomará un rumbo; si no, el caso podría escalar a consecuencias penales mucho más graves.

