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"Lo virtual no es lo real": Di María, los silbidos en el potrero de la Academia y la máquina de fabricar enojo

El campeón del mundo y su espoosa, Jorgelina Cardoso, salieron a responder los insultos que recibió el futbolista en el Cilindro.

29 Enero de 2026 12:19
Ángel di María
Ángel di María

La escena fue breve, pero el eco duró horas. Ángel Di María se retiró del campo de juego del Cilindro de Avellaneda -el cual exhibió una imagen digna de una cancha del ascenso y no de un equipo de primera división- en medio de una silbatina de parte de los hinchas de Racing, pese a haber sido una de las figuras del triunfo de Rosario Central y, sobre todo, pieza clave en la obtención de la última copa del mundo del seleccionado argentino. El recorte fue inmediato, viral y previsible: el campeón del mundo "rechazado", el regreso incómodo, la supuesta hostilidad de las tribunas. Lo de siempre. Lo fácil. Lo que vende.

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Pero lo que siguió dejó al desnudo otra discusión, más profunda y menos cómoda. Jorgelina Cardoso, esposa del futbolista, apuntó sin rodeos contra una lógica mediática que elige amplificar el conflicto y silenciar todo lo demás. "Te muestran los silbidos al salir de la cancha, pero nadie te muestra los aplausos de la gente de Racing en el calentamiento", escribió. No negó lo ocurrido, pero cuestionó el encuadre. El problema no fueron los silbidos, sino el relato único construido alrededor de ellos.

Cardoso fue más allá y recordó otros episodios recientes, como la tensión con Estudiantes de La Plata tras la polémica decisión de la AFA de "inventar" un título de Liga. Allí también, señaló, se instaló la idea de un rechazo generalizado que no coincidía con lo vivido en la calle, donde hinchas "pinchas" se acercaron a expresarle cariño y respeto. Lo mismo, sostuvo, ocurrió con simpatizantes de Newell's, Boca y River. Aplausos, gestos, palabras que no entran en el clip viral ni en el zócalo indignado.

La respuesta de Di María fue breve y contundente, casi una síntesis de la discusión: "Lo virtual no es lo real". Una frase simple que interpela no solo al consumo frenético de redes sociales, sino también a un periodismo deportivo cada vez más atrapado en la lógica del algoritmo, donde el matiz estorba y el contexto molesta. Donde el conflicto se exagera y la complejidad se descarta. El dato que incomoda es que Di María jugó bien. 

La respuesta de Di María a los silbidos
La respuesta de Di María a los silbidos

De hecho, sin ir más lejos, hizo un golazo, de esos a los que ya nos tiene acostumbrados, fue clave en el segundo tanto y dejó la cancha como uno de los mejores del partido. Pero eso quedó relegado. La historia elegida fue otra: la del ídolo silbado, la del supuesto repudio, la del clima hostil. Una narrativa funcional a la polémica permanente, aunque no sea del todo cierta. No se trata de negar que existan silbidos ni tensiones entre hinchadas. El fútbol argentino siempre convivió con eso. 

La crítica apunta a la decisión editorial de mostrar solo una parte y presentarla como totalidad. A transformar episodios parciales en verdades absolutas. A confundir ruido con realidad. "Que tiren, que cada día somos más fuertes", escribió Di María. Tal vez no hablaba solo de las críticas deportivas. Tal vez, sin quererlo, estaba señalando algo más amplio: que detrás del ruido virtual, de los recortes interesados y de los titulares inflamados, sigue existiendo una realidad que no entra en pantalla. 

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