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¿Oportunidad o riesgos?

Créditos para las pymes y una "bala de plata" que no existe: la verdad detrás de la toma de deuda en dólares con ingresos en pesos

El Gobierno analiza flexibilizar las restricciones para que los bancos puedan utilizar parte de los dólares de los ahorristas para financiar a empresas

Crédito en dólares para las pymes: la advertencia sobre la oportunidad y los riesgos
Crédito en dólares para las pymes: la advertencia sobre la oportunidad y los riesgos

El Gobierno evalúa una medida que podría modificar de manera significativa el acceso al financiamiento empresarial: flexibilizar las restricciones que pesan sobre los bancos para utilizar los dólares depositados por los ahorristas y destinarlos a préstamos para personas y empresas. La iniciativa, que volvió a tomar fuerza luego de las declaraciones del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, apunta a poner en movimiento unos US$7.000 millones que actualmente permanecen inmovilizados como parte de los encajes bancarios. La apuesta oficial es que esos fondos puedan transformarse en crédito, inversión y, eventualmente, mayor actividad económica.

Crédito en dólares para las pymes: la advertencia sobre la oportunidad y los riesgos
Crédito en dólares para las pymes: la advertencia sobre la oportunidad y los riesgos

Pero la pregunta central es si las pymes están realmente en condiciones de tomar ese financiamiento. Para Agustín Remondino, consultor Pyme, la respuesta tiene varios matices. El crédito existe, pero todavía no llega de manera masiva al universo de pequeñas y medianas empresas. Y, al mismo tiempo, hay compañías que directamente dejaron de buscarlo. "Hay una combinación de las dos cosas. El crédito existe más que antes, pero todavía no llega de manera masiva a la pyme", explicó.

Y añadió: "Y muchas empresas directamente dejaron de pedir porque durante mucho tiempo financiarse fue demasiado caro o porque no tenían previsibilidad para asumir una deuda". En ese sentido, el especialista puso el foco en una cuestión que suele quedar relegada detrás de las tasas de interés: la confianza del empresario en el futuro. "La pyme primero necesita saber cuánto vende, cuánto gana y cuánto va a poder pagar. Todavía se vive en el pasado", sostuvo.

Y agregó un punto clave: el problema no es únicamente que los bancos presten poco. "Una empresa no toma crédito porque el banco se lo ofrece, lo toma cuando tiene un proyecto rentable para hacerlo. Si todavía no ve expectativas de crecimiento, el empresario prefiere esperar", señaló. El debate sobre el financiamiento suele reducirse a una pregunta: ¿cuánto cuesta pedir dinero prestado? Para Remondino, mirar únicamente la tasa es insuficiente.

Crédito en dólares para las pymes: la advertencia sobre la oportunidad y los riesgos
Crédito en dólares para las pymes: la advertencia sobre la oportunidad y los riesgos

Para el experto, "el costo todavía es alto para una pyme, especialmente si hablamos de capital de trabajo". "Pero hay que hacer una distinción, no hay que mirar solamente la tasa, hay que mirar el costo financiero total y compararlo contra la rentabilidad del negocio", explicó. El razonamiento es sencillo: endeudarse puede ser una buena decisión si ese dinero genera una rentabilidad superior al costo del financiamiento. "Si me financio al 30% pero mi negocio genera 20%, tengo un problema. Si financio una inversión que aumenta mucho mi productividad, la ecuación puede ser diferente", ejemplificó.

Por eso, para el consultor, el verdadero error no es tomar deuda. "Lo verdaderamente malo es tomar crédito sin saber para qué", afirmó. ¿Qué está frenando hoy a las pymes? Remondino no eligió una sola variable. "El empresario argentino está acostumbrado a sobrevivir a la incertidumbre. Lo que necesita ahora es poder proyectar. Si puede proyectar, vuelve a invertir", aseguró. El otro problema es la escala del negocio. Para que una empresa se anime a endeudarse necesita recuperar tres variables fundamentales: volumen, margen y previsibilidad. "Las pymes necesitan recuperar volumen, margen y previsibilidad", dijo.

Y explicó: "Cuando esas tres variables aparecen, el crédito empieza a ser una herramienta que se va a utilizar mucho más". El diagnóstico adquiere especial relevancia en un contexto en el que la recuperación macroeconómica todavía no se traduce de manera homogénea en la actividad cotidiana de las pequeñas empresas. El propio debate dentro del sistema financiero muestra esa tensión.  Mientras el Banco Central informó una expansión del crédito en pesos en julio medida en términos reales, algunas consultoras privadas observaron una contracción. 

En paralelo, los préstamos en dólares sí mostraron crecimiento, aunque mayoritariamente vinculados al comercio exterior. La eventual flexibilización del crédito en dólares podría convertirse en una herramienta importante para las pymes, pero únicamente si el dinero se utiliza para producir.  "Puede ser un punto de inflexión si el dinero va a inversión productiva. Si esos dólares se transforman en maquinaria, tecnología, productividad y capacidad exportadora, el impacto puede ser muy importante", sostuvo Remondino.

Sin embargo, inmediatamente puso un límite a cualquier lectura triunfalista: "No hay que pensar que crédito es igual a crecimiento. El crédito potencia un buen negocio también puede acelerar un mal negocio". Para el especialista, la Argentina necesita tanto financiamiento en pesos como en dólares, pero con objetivos diferentes. "Necesitamos ambas cosas. Crédito en pesos para capital de trabajo y crédito en dólares para inversiones vinculadas a productividad, importación, exportación o generación de divisas. El error sería pensar que existe una única receta", explicó.

Crédito en dólares para las pymes: la advertencia sobre la oportunidad y los riesgos
Crédito en dólares para las pymes: la advertencia sobre la oportunidad y los riesgos

El punto más delicado aparece cuando una empresa que factura en pesos decide tomar deuda en dólares. Remondino fue contundente: "En principio, yo sería muy prudente. Si tus ingresos están en pesos y tu deuda está en dólares, tenés un descalce". Ese descalce puede convertirse en una amenaza para la supervivencia de una empresa si el tipo de cambio aumenta considerablemente. "Y si el dólar sube fuerte, tu deuda puede aumentar muchísimo en pesos aunque hayas hecho todo bien operativamente. Yo solo lo haría si existe una cobertura clara", explicó.

El consultor planteó un ejemplo concreto para dimensionar el riesgo. "Imaginate que debés 100.000 dólares y el dólar pasa de 1.500 a 2.000 pesos. En dólares seguís debiendo lo mismo, pero en pesos tu deuda aumentó un 33%. Y tus ventas quizás no aumentaron nada", señaló. La advertencia es especialmente importante en una economía donde las pequeñas empresas suelen tener menor capacidad para absorber shocks financieros. "Una empresa puede ser rentable en pesos y quebrar por una mala estructura de deuda en dólares", alertó.

Por eso, antes de tomar un préstamo en moneda extranjera, Remondino propone hacer algo que parece básico pero que muchas veces se deja de lado: simular escenarios. "¿Qué pasa si el dólar sube 10%, 20% o 30%? Si con ese escenario la empresa deja de poder pagar, probablemente esa deuda no sea adecuada", explicó. El Gobierno analiza precisamente liberar parte de los dólares que los bancos mantienen inmovilizados. La discusión se remonta a las restricciones implementadas después de la crisis de 2001, cuando se buscó evitar descalces y proteger la estabilidad del sistema financiero.

El dólar oficial se ubica en 1515 pesos
Crédito en dólares para las pymes: la advertencia sobre la oportunidad y los riesgos

Bausili volvió a poner el tema sobre la mesa al considerar que esas regulaciones deberían ser discutidas nuevamente. En ese sentido, cuestionó que se haya preservado durante años un sistema financiero extremadamente pequeño en comparación con otras economías. La alternativa que se analiza no implica liberar todos los depósitos en dólares, que superan los US$40.000 millones, sino avanzar sobre un segmento de aproximadamente US$7.000 millones que permanece ocioso dentro de los encajes.

Para Remondino, si esos fondos llegan efectivamente al sector productivo, el impacto puede ser significativo. "Si una parte importante de esos dólares llega a empresas productivas, puede generar un efecto multiplicador. Más inversión, más producción, más empleo y eventualmente más exportaciones", sostuvo. Pero volvió a marcar la diferencia entre cantidad y calidad del crédito: "El dato importante no es cuánto se presta, sino para qué se presta".

El razonamiento detrás de la medida oficial es convertir dólares inmovilizados en actividad económica. Remondino considera que la idea puede funcionar. "Sí, porque estamos hablando de transformar ahorro en inversión. El dinero que está quieto puede convertirse en una máquina, una ampliación, tecnología o capital de trabajo", afirmó. Pero para que eso ocurra, hay dos condiciones fundamentales: confianza y capacidad de repago. "El ahorrista tiene que saber que su dinero está protegido y la empresa tiene que demostrar que puede devolverlo", sostuvo.

La experiencia argentina obliga, además, a mirar el pasado. "Argentina tiene memoria de malas experiencias financieras. La solución no es cerrar la puerta por miedo al pasado, sino abrirla con mejores controles, información y gestión del riesgo", explicó. Y dejó otra advertencia: "No podemos repetir la lógica de que una buena tasa hoy justifica cualquier deuda".

El Banco Central ya había implementado modificaciones para ampliar el financiamiento en dólares. Entre ellas, permitió a los bancos utilizar dólares propios provenientes de colocaciones de deuda para prestar a familias y empresas no exportadoras. Luego habilitó créditos en moneda extranjera para clientes con ingresos en pesos siempre que contaran con el respaldo de una empresa exportadora.

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Crédito en dólares para las pymes: la advertencia sobre la oportunidad y los riesgos

Sin embargo, ninguna de esas medidas produjo el salto esperado. Para Remondino, la explicación está en que ampliar la oferta no alcanza. "Porque flexibilizar la oferta no alcanza. El empresario tiene que querer endeudarse. Y para eso tiene que ver una oportunidad", sostuvo. La ecuación vuelve a ser la misma: si una empresa vende poco, tiene márgenes reducidos y no puede prever cómo será su mercado en los próximos meses, difícilmente asuma una nueva deuda. "Si vendo poco, tengo márgenes chicos y no sé cómo va a estar mi mercado en seis meses, no voy a tomar deuda aunque el banco me la ofrezca", explicó.

En medio de la expectativa oficial, Remondino se mostró contrario a presentar la apertura del crédito como una solución definitiva para la economía. "No existe una bala de plata para las pymes. El crédito es una pieza del rompecabezas", afirmó. Para que las pequeñas y medianas empresas puedan volver a invertir, hacen falta también demanda, productividad, rentabilidad, un esquema impositivo razonable y reglas claras. "Si solamente liberamos crédito pero la empresa no vende, no solucionamos el problema", advirtió.

El desafío del Gobierno, entonces, es conseguir que la estabilidad macroeconómica se transforme finalmente en actividad concreta para las empresas. "El desafío ahora es que la estabilidad macroeconómica se transforme en actividad microeconómica. Haber ordenado algunas variables era condición necesaria, pero no suficiente", sostuvo. 

Para Remondino, el escenario actual ofrece condiciones que antes no estaban, pero todavía falta para que eso se traduzca en una ola de inversión entre las pequeñas y medianas empresas. "Se están generando condiciones que antes no existían, pero todavía falta para que eso se transforme en inversión pyme masiva", afirmó. Y resumió la secuencia que, a su entender, debería producirse: "La estabilidad macroeconómica es el primer paso. Después necesitamos que aparezcan demanda, rentabilidad y acceso al financiamiento".

El dólar oficial se dispara a casi $ 1.400
Crédito en dólares para las pymes: la advertencia sobre la oportunidad y los riesgos

El problema es que la pyme no invierte porque los indicadores macroeconómicos mejoren en abstracto. Invierte cuando tiene una expectativa concreta de vender más. "Una pyme invierte cuando siente que mañana va a vender más y ganar más. No alcanza con que los números macro cierren, tienen que cerrar también los números del empresario pyme", concluyó.

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