La morosidad de los hogares argentinos continúa en aumento y refleja el deterioro de las finanzas familiares, en un contexto en el que cada vez más familias recurren al crédito para afrontar gastos básicos. Los datos del Banco Central (BCRA), el INDEC y un estudio de la CEPAL muestran además un impacto diferencial según el nivel de ingresos y las responsabilidades de cuidado. El deterioro se concentra especialmente en préstamos personales y tarjetas de crédito, instrumentos que muchas familias utilizan para financiar alimentos, medicamentos, transporte, conectividad y educación ante la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de los gastos fijos.

Uno de los principales indicadores del problema es el crecimiento de la morosidad de los hogares, que *se cuadruplicó en un año*, según los datos analizados. El fenómeno evidencia las dificultades de las familias para sostener sus compromisos financieros con ingresos que no logran acompañar el costo de vida. La situación es aún más compleja entre los hogares de menores ingresos, que tienen menos alternativas para conseguir financiamiento.
Mientras los sectores con mayor capacidad económica pueden acceder al sistema bancario, los hogares más vulnerables recurren con mayor frecuencia a familiares y amigos, una fuente de dinero que llegó a ser casi tres veces más habitual en esos sectores. Sin embargo, ese respaldo también comenzó a agotarse. La participación de los préstamos entre familiares y amigos dentro de la deuda no bancaria cayó del 35,4% al 15,9% en apenas un año.
El fenómeno fue definido como el agotamiento del colchón de solidaridad", que durante años permitió a muchas familias afrontar gastos cuando no podían acceder al crédito formal. Ante esa reducción de alternativas, los hogares quedan más expuestos a tarjetas de crédito, financieras no bancarias o al atraso en el pago de servicios, expensas y cuotas educativas, algunos de los rubros donde también se registraron aumentos de morosidad.

El impacto tiene además una fuerte dimensión de género. Un estudio de la CEPAL señala que las mujeres, especialmente aquellas que son jefas de hogar y tienen responsabilidades de cuidado, recurren al endeudamiento para cubrir necesidades vinculadas con la alimentación, medicamentos, transporte, conectividad y educación. El informe describe esta dinámica como una "gestión monetaria de los cuidados": además de realizar las tareas de cuidado, las mujeres deben conseguir y administrar los recursos necesarios para sostenerlas. Cuando los ingresos no alcanzan, el crédito se convierte en una herramienta para cubrir esas necesidades.

De esta manera, el endeudamiento puede transformarse en una espiral de deuda y mora: la caída de los ingresos obliga a recurrir al crédito, el crédito se utiliza para gastos básicos, la imposibilidad de pago genera atrasos y la morosidad termina restringiendo el acceso a nuevas fuentes de financiamiento.

