La elección presidencial de Brasil del próximo domingo entró en la recta final y Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro hicieron sus respectivos cierres de campaña. Mientras que el actual mandatario realizó una última caravana en Río de Janeiro, su rival e hijo del ex presidente eligió cuestionar a su adversario por haber esquivado el debate.
Dato: los pronósticos los dan muy cercanos, con una leve superioridad del Partido de los Trabajadores (PT), aunque todo indica que habrá una segunda vuelta entre ambos que se definirá el 25 de octubre.
Los números que registró la última encuestra del instituto demoscópico Datafolha revelaron que Lula cuenta con un 45 por ciento de la intención de los votos y el senador Bolsonaro con un 40 por ciento, aunque cuando se incluyen los votos en blanco, nulos e indecisos, el del PT tiene 42 por ciento y el del Partido Liberal (PL) un 38 por ciento.
Detrás están los votos de Augusto Cury de Adelante, que tiene un 4 por ciento, y los de Ronaldo Caiado del Partido Social Democrático, y Renan Santos de Misión, ambos con 3 por ciento.

Esos 11 puntos, sumados a los otros seis que equivalen a otras listas más pequeñas serán fundamentales de cara a un eventual ballotage. Si bien la posibilidad de imponerse en primera vuelta para el PT parece difícil, es un hecho que desde el oficialismo también apuestan a ese escenario, que significaría mucho menos desgaste y, lo que es fundamental, esquivar una instancia que podría derivar en una derrota.
Cabe destacar que en Brasil están habilitados para votar unos 158.000.000 de electores y que en caso de que ninguno de los candidatos supere el 50 por ciento, habrá ballotage. El horario de votación será de entre las 8 y las 17 y, además de renovarse la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, en 27 estados se votará gobernador.

La Caminata de la Victoria
La caravana que realizó este viernes Lula da Silva en Río de Janeiro fue bautizada por la militancia del PT como la Caminata de la Victoria. La actividad que realizó antes de presentarse en algunas actividades electorales en Belo Horizonte fue el último de estos recorridos, de cara al cierre de campaña que se realizará el sábado en São Paulo.
El actual presidente de Brasil tiene 80 años y encaró con mucha energía toda la campaña electoral, donde dio lugar a distintas caravanas y explotó uno de sus costados más fuertes: su popularidad. La imagen de Lula es la más fuerte en toda la extensión territoral de Brasil y esa arma fue fundamental para escoger esta dinámica de cercanía con el electorado y las muestras constantes de apoyo que recibe en las calles.

El as bajo la manga de Bolsonaro
El debate presidencial que estaba previsto para el 26 de agosto y que no se realizó se transformó en el principal caballito de batalla del candidato del PL, quien apretó al presidente y lo cruzó por no haberse presentado. "Te llamé, Lula, para el debate más de dos veces. Tú huiste. Es contigo con quien queremos debatir, restregarte en la cara la verdad, tu incompetencia, corrupción. Tú serás expulsado de la Presidencia este domingo, Lula", prometió en ese sentido.
La iniciativa de Bolsonaro fue para enfrentarse a la versión que instaló su rival, acerca de que puede llegar a ganar las elecciones sin ballotage mediante. Para constrarrestar la posición, desde el PL aseguraron que ya en las anteriores elecciones las encuestas le dieron 3 o 4 puntos menos a la derecha, de lo que finalmente sacó.

Lula ya había anunciado que no iría al debate que se realizaría en TV Globo, la señal televisiva del multimedio más grande de Brasil. La idea del canal era dejar el atril de Lula vacío, pero el Tribunal Superior Electoral (TSE) prohibió esa decisión, lo que llevó a que desde la empresa cancelen el debate.
Antes Bolsonaro también se había bajado, ya que sólo se enfrentaría al candidato "outsider" Santos, lo que lo hubiera expuesto ante un rival menor que podía sacarle votos, sin que él pudiera aprovechar la discusión con el Presidente, que era su objetivo principal del debate. "Lula, quiero que estés en el debate de Globo, ven a debatir conmigo, porque voy a restregarte la verdad en la cara", había sido su promesa, antes de desistir concurrir igual que el actual mandatario.

