La tarde transcurría con aparente normalidad en el Ministerio de Economía hasta que una alarma sembró incertidumbre entre cientos de trabajadores. Minutos antes de las 15, el sonido comenzó a replicarse por los pasillos del histórico edificio de Hipólito Yrigoyen y, en cuestión de segundos, el Palacio de Hacienda quedó envuelto en una escena de tensión, desconcierto y urgencia. La razón era inquietante: una amenaza de bomba.
Según informaron fuentes oficiales, dos llamados telefónicos alertaron sobre la supuesta presencia de un artefacto explosivo en el edificio. El protocolo se activó de inmediato y comenzó una evacuación preventiva que obligó a desalojar gran parte de las instalaciones. Los empleados abandonaron sus puestos de trabajo por las escaleras, ya que los ascensores fueron bloqueados por razones de seguridad. El punto de encuentro establecido fue Plaza de Mayo, donde cientos de trabajadores permanecieron durante más de una hora aguardando novedades mientras la lluvia acompañaba una jornada marcada por la incertidumbre.
Muchos pensaron inicialmente que se trataba de un simulacro. Sin embargo, la llegada de móviles policiales y el despliegue de un importante operativo terminaron por confirmar que la situación era real. "Las alarmas empezaron a sonar en todos los pasillos", relataron testigos que se encontraban en el lugar cuando comenzó la evacuación. Como parte de los procedimientos previstos para este tipo de situaciones, el personal designado como brigadista interrumpió los servicios de gas y agua antes de abandonar el edificio. Mientras tanto, efectivos especializados de la Policía Federal Argentina tomaron el control de la situación.
La tensión creció cuando comenzaron a arribar al lugar al menos cinco móviles de la fuerza federal y se dispuso el corte total de la calle Hipólito Yrigoyen entre Bolívar y Paseo Colón, una de las arterias más transitadas del microcentro porteño. Desde la Comisión Interna del Ministerio de Economía confirmaron que la evacuación se produjo luego de que se recibieran dos amenazas telefónicas. En paralelo, perros especializados recorrieron las instalaciones mientras se daba intervención al escuadrón antibombas. "Están realizando la inspección del lugar", indicaron fuentes de la Policía Federal mientras avanzaba el operativo.

Con el correr de los minutos comenzaron a verse trabajadores agrupados frente a la Casa Rosada, calles cortadas, uniformados ingresando y saliendo del edificio y una revisión exhaustiva piso por piso para descartar cualquier riesgo. "La policía iba piso por piso avisando que había una amenaza de bomba", contó uno de los empleados evacuados. Sin embargo, no todos los sectores del ministerio se vieron afectados de la misma manera. Mientras cientos de trabajadores aguardaban bajo la lluvia y la incertidumbre, la actividad continuó con normalidad en el área privada del ministro de Economía, Luis Caputo.
De hecho, en pleno operativo, el funcionario publicó una fotografía en sus redes sociales junto al expresidente colombiano Iván Duque, con quien mantenía una reunión dentro del edificio. "Charlamos sobre el programa económico argentino, la experiencia de formalización de la economía durante su mandato y las próximas elecciones en su país", escribió Caputo al compartir la imagen. La postal llamó la atención debido a que se produjo mientras el resto del ministerio permanecía evacuado por la amenaza. La visita de Duque se desarrollaba, además, en un contexto de tensión diplomática.

Horas antes, Caputo había protagonizado un cruce público con el presidente colombiano Gustavo Petro, quien había cuestionado el crecimiento del endeudamiento argentino en redes sociales. Mientras tanto, en los alrededores del Palacio de Hacienda, la prioridad era otra: determinar si la amenaza escondía un peligro real. La inspección se extendió durante casi dos horas. Equipos especializados revisaron oficinas, pasillos, áreas técnicas y sectores sensibles del edificio en busca de cualquier elemento sospechoso. Finalmente, cerca de las 16.50, la Policía Federal informó que no se halló ningún artefacto explosivo y que la amenaza había resultado falsa.

