El ex gimnasta olímpico Federico Molinari fue condenado a un año y ocho meses de prisión por haber ejercido grooming contra una adolescente de 16 años que estudiaba con él en su gimnasio de Don Torcuato. La pena es de ejecución condicional, lo que quiere decir que no irá a la cárcel mientras cumpla con las condiciones que determinó la jueza Mariela Quintan del Juzgado Correccional Nº3 de San Isidro.
Según pudo demostrar el proceso, Molinari le había enviado mensajes desubicados y subidos de tono a una alumna de él que venía de la provincia de Mendoza con el sueño de crecer en la disciplina de gimnasia olímpica. La madre de la menor descubrió los mensajes que le había mandado a su cuenta de Instagram y lo denunció en marzo de 2023.

A partir de la denuncia, el fiscal Gonzalo Acosta de la Fiscalía Especializada en Delitos Conexos a la Trata de Personas, Pornografía Infantil y Grooming de San Isidro, pidió a la magistrada la elevación a juicio por atentar contra el artículo 131 del Código Penal, destinado a los crímenes como la captación de menores a través de medios digitales para concretar acciones de índole sexual.
La investigación también estuvo impulsada por la fiscal Gabriela Conde y la abogada María Emilia García Márquez, representante directa de la víctima. "Desde el primer día, lo único que buscó la víctima fue contar lo que le había sucedido para que ninguna otra niña tuviera que atravesar una situación similar en la búsqueda de cumplir un sueño. Su valentía hizo posible que hoy exista una condena y que este caso contribuya a generar conciencia", confesó la letrada ante TN.

La parte acusadora reconoció que "la pena impuesta no resulta suficiente frente a la magnitud del daño ocasionado", pero también reveló conformidad con la decisión por el mero hecho de haber alcanzado "un fallo condenatorio que reconoce la existencia del delito y la responsabilidad penal de Federico Molinari".
Los ejemplos de los mensajes que enviaba el ex olímpico son demoledores. "Estás muy linda, te hizo bien conectar con la familia", le aseguraba a su víctima. "¿Querés que te cuide un día de estos?", le propuso en otra conversación. "¿Puedo serte sincero? Pero prometeme que muere acá. Pará, pasalo a efímero que estoy en el horno", le pidió en otro chat que reveló que las intenciones de Molinari no estaban en línea ni con que era su alumna, ni con que era menor de edad.

