A un mes del femicidio de Agostina Madeleine Vega, el dolor sigue siendo tan profundo como el primer día. En medio de una investigación que mantiene a cuatro personas detenidas y de una fuerte polémica pública en torno al avance de la causa, su padre, Gabriel Vega, decidió romper el silencio con una conmovedora carta abierta en la que habló de la pérdida irreparable de su única hija y lanzó un desesperado pedido para que la búsqueda de justicia no quede opacada por las disputas mediáticas.

Lejos de responder a las acusaciones que, según afirma, se formularon en su contra desde que ocurrió el crimen, Gabriel dejó en claro cuál es hoy su única prioridad. "Mi nombre es Gabriel Vega, papá de Agostina Madeleine Vega. Desde que ocurrió el femicidio de mi hija, la causa ha tenido una enorme exposición pública. En ese contexto también se formularon distintas afirmaciones sobre mi persona. No considero que este sea el ámbito para responderlas. Mi responsabilidad, como padre, es colaborar con la Justicia y contribuir a que la investigación llegue a la verdad, con el respeto que la memoria de Agostina merece", comenzó.
El padre aseguró que siempre estuvo a disposición de la investigación y negó haber intentado eludir cualquier requerimiento judicial. "Cada vez que fui requerido por la Justicia me presenté, colaboré y afronté cada investigación. Jamás intenté evitar mi responsabilidad. Incluso en esta causa, en la que no tengo vinculación con las personas imputadas, me puse a disposición desde el primer momento porque entendí que mi hija merecía una investigación seria, objetiva, completa y respetuosa de la verdad", sostuvo.
Desde el asesinato de Agostina, ocurrido el 24 de mayo de este año, asegura que toda su energía está puesta en un solo objetivo. "Desde el 24 de mayo de 2026 toda la fuerza que me queda está puesta en un único objetivo: que se haga justicia por Agostina. No voy a destinar esa energía a discusiones mediáticas. La destino a colaborar con la investigación y a acompañar el trabajo de quienes me representan legalmente", expresó.
Uno de los pasajes más duros de la carta apunta contra la creciente exposición pública del expediente y las discusiones que, según Gabriel, terminaron desviando el foco del verdadero drama. "En los últimos días observé con preocupación cómo esta causa comenzó a transformarse en una discusión pública, con acusaciones y descalificaciones dirigidas hacia mi persona y hacia quienes ejercen mi defensa. Sinceramente, me cuesta comprenderlo. Por momentos pareciera que el eje deja de ser la búsqueda de la verdad para convertirse en una disputa mediática", lamentó.

Y agregó:"Quiero decir algo con absoluta claridad: esto no es un juego. No se trata de una competencia por quién habla más fuerte ni de quién ocupa más espacio en los medios. Se trata del femicidio de mi hija". En el mismo texto, también manifestó su respaldo a los abogados Fernanda Alaniz y Gino Torreani, a quienes defendió de las críticas. "Quienes conocen verdaderamente esta causa saben que jamás hablaron mal de Agostina ni atentaron contra su memoria, su intimidad o su dignidad. Por el contrario, actuaron siempre con profundo respeto hacia ella", afirmó.
Según Gabriel, los profesionales "protegieron la investigación cuando el silencio era indispensable", acompañaron la búsqueda de su hija y hoy continúan trabajando para preservar su memoria. En otro tramo de la carta, el padre recordó cómo quiere que sea recordada Agostina: "Hoy continúan trabajando para preservar su memoria y para que la sociedad conozca a la verdadera Agostina: una joven llena de sueños, con una familia que la amó profundamente y cuya dignidad merece ser respetada por encima de cualquier especulación o interés. Porque ninguna víctima puede ser definida por versiones, prejuicios o descalificaciones".
Y sumó: " Toda víctima merece respeto. Y Agostina también". Gabriel también hizo referencia a un aspecto que, según indicó, ya forma parte de la investigación judicial. "Existe una realidad objetiva que forma parte de la investigación y que no puede ser ignorada. Agostina se encontraba bajo el cuidado de su madre cuando ocurrieron los hechos y la persona actualmente imputada por su femicidio pertenecía a ese entorno. Esa es una circunstancia que surge de la propia causa judicial y que ya fue plenamente esclarecida por la Justicia", escribió.

Sin embargo, aclaró que no hará públicas cuestiones personales para evitar profundizar aún más el sufrimiento de la familia. Hacia el final de la carta, Gabriel dejó el pasaje más desgarrador. "Yo ya perdí a mis padres. Perdí a mi hermana. Me arrancaron a mi única hija. Y hoy siento que también intentan dejarme sin justicia y sin los profesionales que decidieron acompañarme en el momento más difícil de mi vida."
También explicó por qué eligió mantenerse alejado de los medios: "Muchos me preguntan por qué no respondo todos los días en los medios de comunicación. La respuesta es sencilla: no es porque tenga algo que ocultar ni porque no esté luchando por mi hija. Es porque tengo el alma destrozada. No voy a permitir que el dolor se transforme en un espectáculo ni que la memoria de mi hija quede atrapada en disputas que nada aportan al esclarecimiento de los hechos".
Finalmente, agradeció el acompañamiento recibido durante este difícil proceso: "Quiero agradecer a todos los que me hacen llegar su apoyo, a los medios que colaboraron para aportar evidencia, y a mi esposa Dolores que me acompaña en la batalla más dura de mi vida".
Mientras la familia reclama que la investigación avance sin interferencias, el fiscal Raúl Garzón salió a defender públicamente su actuación luego de que sectores de la oposición impulsaran un pedido de jury en su contra. "Los funcionarios públicos debemos rendir cuentas de nuestros actos. Hoy me toca a mí y debo dejar a la vista de quienes corresponda todo lo que ha sido la tarea en esta causa desde el primer minuto hasta el final", sostuvo.
Garzón afirmó que no teme ser evaluado porque "todo el trabajo debe ser examinado y evaluado por quienes corresponda. Todo está documentado. Si me preguntan cómo lo veo, lo veo conforme a derecho". Además, remarcó que su principal preocupación continúa siendo esclarecer el crimen. "Mi prioridad es Agostina. Tengo que trabajar en la investigación y exhibir mi trabajo. No tengo que ocupar mi mente en otro lugar que no sea la causa."
El fiscal también respondió a las críticas sobre la actuación inicial de la Justicia y negó demoras en la atención de la denuncia por la desaparición de la joven. "Acá no se esperó cuatro horas. La mamá se hizo presente luego de las seis de la mañana y fue atendida a las 8:42. Esa fue la primera noticia criminal que recibió el sistema", explicó. Asimismo, reconoció las limitaciones estructurales del sistema judicial. "Si usted me pregunta si todas las dependencias cuentan con los mejores recursos para la atención, la respuesta es no. Faltan recursos y es una cuestión que merece un abordaje", remarcó.

Respecto de la investigación, recordó que el principal acusado fue detenido en tiempo récord. "A las 48 horas prácticamente Barrellier estuvo detenido. Y estuvo detenido antes de que supiéramos que estábamos ante un crimen", señaló. Según explicó, primero se priorizó capturar al sospechoso antes que realizar el allanamiento para evitar una posible fuga. "Si el allanamiento fracasaba, después era muy difícil encontrar al imputado. Por eso se priorizó detenerlo. La prueba no se fue de la casa y las evidencias nunca se perdieron", concluyó.

