05 Febrero de 2026 10:09
Todo ocurrió a las 5:22. Un rugido metálico, seco, seguido de una cadena de golpes que retumbaron entre los edificios de Caballito despertó a los vecinos de Donato Álvarez al 500. En segundos, la escena cotidiana de autos estacionados y veredas vacías se convirtió en un campo de hierros retorcidos. Un colectivo de la línea 76 avanzó sin frenar, primero contra un contenedor de residuos y luego contra tres vehículos estacionados: un Citroën Picasso, un Chevrolet Celta y un Peugeot 307.
Uno de ellos quedó prácticamente destruido. Las cámaras de seguridad registraron el momento exacto: la mole amarilla se desvía, impacta y arrastra los autos varios metros como si fueran de cartón. El estruendo fue tan violento que varios vecinos salieron en pijama a la calle, temiendo lo peor. Sin embargo, de manera casi milagrosa, no hubo heridos. Los autos estaban vacíos y los pasajeros del colectivo resultaron ilesos.

Personal de la Comisaría Vecinal 6 A llegó de inmediato y encontró al conductor aún en estado de shock. Según fuentes policiales, el hombre reconoció: "Me quedé dormido al volante". La frase heló a quienes escuchaban. La investigación apunta ahora a la fatiga como principal hipótesis, aunque no se descartan fallas mecánicas. Minutos después arribó el SAME para asistir al chofer, que rechazó el traslado al hospital asegurando no estar lesionado.

Mientras tanto, la cuadra permanecía acordonada y cubierta de fragmentos de plástico, vidrio y metal. Con las primeras luces del día llegaron los dueños de los vehículos. El impacto no dejó sangre, pero sí un escenario devastador: carrocerías abiertas, ruedas torcidas y restos esparcidos sobre el asfalto húmedo. La postal era la de una tragedia que, por azar, no ocurrió.

