15 Abril de 2026 19:27
El ex anestesiólogo del Hospital Italiano Hernán Boveri, procesado por administración fraudulenta en la causa que investiga el robo de medicamentos y las fiestas de propofol -y otras sustancias- conocidas como "propofest", reconoció una relación sentimental con la otra procesada, la residente Delfina "Fini" Lanusse, y entregó su celular y clave, durante la ampliación de su declaración judicial, en la que aludió a que las jeringas y el equipamiento médico hallado en su hogar en el allanamiento del 13 de marzo era para un tratamiento oncológico de su perro.
La coartada no tiene el sustento suficiente para explicar la enorme cantidad de drogas y elementos encontrados en su departamento al comienzo de la causa. "Las jeringas que había en mi casa las compré en una farmacia para el tratamiento oncológico de su perro", afirmó Boveri. En ese sentido, también explicó que otros elementos que estaban en su domicilio estaban vinculados a las capacitaciones profesionales que realiza de forma permanente.

Durante su declaración reconoció el vínculo afectivo con Lanusse, la otra sospechosa del delito por el cual están procesados. Si bien negó haber robado medicamentos para consumo personal, sobre ambos pesan embargos por 70 y 30 millones de pesos, con la cifra más baja para la residenta.
Por otro lado, el anestesiólogo entregó su teléfono celular y las claves para desbloquearlo de forma voluntaria. Cabe destacar que su departamento fue allanado hace más de un mes y que de ese operativo ya habían secuestrado otro dispositivo móvil, además de dos computadoras, una portátil y otra de escritorio.

Al mismo tiempo llama la atención que todavía no se hayan juntado la causa que investiga la administración fraudulenta con la de la muerte por una sobredosis de propofol y fentanilo del anestesiólogo Alejandro Zalazar, de vínculo comprobado con Lanusse y Chantal "Tati" Leclercq, la otra residenta ya involucrada en la investigación. Si bien se sabe que la Justicia evalúa la unificación de los dos procesos, el tiempo pasa y la decisión no llega.
Los medicamentos con los que falleció Zalazar provenían del Hospital Italiano, y ese fue el disparador que encontró a Boveri, Lanusse y las "Propofest", los encuentros clandestinos que se realizaban para consumir potentes medicamentos analgésicos, con el cuidado especial de personal que se encargaba de que no existieran sobredosis.

