La elección general de Brasil del último domingo que derivó en un ballotage entre los candidatos Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, tras un resultado muy ajustado con menos de dos puntos de diferencia entre ambos, tendrá su segundo round definitivo el domingo 25 de octubre y los referentes del Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido Liberal (PL) ya comenzaron a trasar sus estrategias para quedarse los votos de las fuerzas que no pasaron a la segunda vuelta, mientras que apuntan al premio mayor: afianzar a los indecisos y lograr que quienes no votaron concurran a las urnas.
La diferencia de 1,87% a partir del 47,03% de Bolsonaro y el 45,16% del actual presidente, parece muy corta en la magnitud de votos que tiene la democracia brasileña. Aunque en los hechos es el principal problema del oficialismo, de acuerdo a los pronósticos previos que indicaban que Da Silva tendría problemas para reelegir en caso de imponerse por un número cercano a los dos puntos. Si el panorama era complicado en ese escenario, la derrota por dos puntos es mucho más desalentadora.

Es por eso que la clave de todo para Lula será seducir a quienes eligieron ni votar. Lograr que ese sector desinteresado y descreído del sistema se acerque para evitar la vuelta del bolsonarismo, que según los principales analistas contó con menos personas que no fueron a votar. El hijo del ex presidente también activará una campaña para seducir a los más desencantados del PT para que lo apoyen y terminen con el sueño petista de la reelección. Al final de cuentas, quien logre el 50% más uno cuando termine esa jornada será presidente.
Más allá de quienes no votaron y quienes todavía no definieron qué harán en algunas semanas, también están en la mira los votos de los candidatos que no pasaron a segunda vuelta. El tercero fue Augusto Cury de Avante, quien con su perfil centrista obtuvo un 2,89%. En la previa ya se había negado a la perspectiva de apoyar a alguno de los dos en un ballotage, aunque esa perspectiva puede cambiar tras la elección de este domingo.

El cuarto fue Renan Santos de Missão, quien logró un 2,25%. Sin importar el perfil derechista que cultiva, siempre se negó a ser parte de las dos fuerzas más importantes de Brasil en este momento. Sin embargo, se analiza que sus votantes están mucho más cerca de Bolsonaro que de Lula. En el otro costado aparece el quinto candidato, Ronaldo Caiado del Partido Social Democrático, que alcanzó el 2,19%. Si bien nunca quiso apoyar a ninguno de los dos, se supone que sus electores estarán más cerca del PT que del PL.
El pelotón que viene detrás cuenta con candidaturas más marginales, entre las que se destacó la de Romeu Zema de Novo, que sacó un 0,27% y que cuenta con un perfil completamente antipetista. Los siguientes siete que quedaron afuera son de diversos perfiles, pero con un monto de votos que no llegan a mover el amperímetro. Si bien se destacan los de perfil ultra izquierdista, la mayoría de ellos son opositores a ambos bandos de manera incondicional.

