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Dueña de su historia

Del boom del reality al teatro en Carlos Paz: Juli Poggio contó por qué no volvería a trabajar con Gran Hermano

Además, reveló detalles de su relación abierta y habló sobre las exigencias y la presión que enfrenta al momento de dar explicaciones públicas.

por Jimena Báez

13 Febrero de 2026 14:33
Juli Poggio
Juli Poggio

Arriba de un escenario, frente a cámara o en una transmisión en vivo, Juli Poggio creció bajo la mirada del público. No hubo transición silenciosa ni anonimato posible: su historia siempre estuvo atravesada por luces encendidas y opiniones ajenas. Empezó desde muy chica en el mundo del espectáculo, pasó por castings eternos, desfiles y ficciones donde aprendió a esperar su momento, pero fue su explosiva participación en Gran Hermano la que la catapultó a un nivel de exposición total, brutal, irreversible. De esa "nenita" espontánea e inocente a la joven empresaria y actriz que hoy pisa fuerte en la temporada de Villa Carlos Paz hay un recorrido marcado por aprendizaje, polémicas, críticas y una madurez que se fue forjando a la vista de todos.

Este verano la encuentra arriba del escenario con "Corto Circuito", la comedia que encabeza Pedro Alfonso y que se convirtió en uno de los platos fuertes de la cartelera cordobesa. El teatro, con su vértigo y su magia, parece haberle dado un nuevo aire. Y aunque sus respuestas son medidas, su presente habla por sí solo: trabajo constante, proyectos propios y una vida personal que no deja de generar conversación.

Juli Poggio en Corto Circuito junto a Pedro Alfonso
Juli Poggio en Corto Circuito junto a Pedro Alfonso

BigBang dialogó con Juli Poggio en medio de la temporada, en ese ritmo acelerado que impone Carlos Paz entre funciones, notas y ensayos. Relajada, pero consciente del momento que atraviesa, aseguró: "La verdad que súper feliz, me encanta la buena onda que hay con el elenco, cómo lo recibe la gente, la obra es muy divertida, y le está yendo increíble, así que estoy muy contenta", comenzó.

En la obra interpreta a Flor, un personaje que juega con la percepción del público y que le permite correrse, por momentos, de la imagen que muchos creen tener de ella: "Mi personaje se llama Flor, y es la hija del personaje que vendría a ser Yoyo (Guridi), y durante toda la obra parece como no ser muy inteligente pero al final da un giro y termina salvando a todos".

Meterse en esa piel no fue tan simple como parece. Reírse, exagerar gestos, sostener un tono que desafía su propia búsqueda artística implicó un trabajo fino. Ella misma lo explicó, entre risas, dejando ver el detrás de escena de cada función: "Lo único que me costó es que todo el tiempo tengo que actuar de que soy mala actriz", contó. Y como todo espectáculo en vivo, donde nada puede editarse, cada noche trae su propio desafío: "Todos los días pasan cosas y eso es lo lindo del teatro, que es el aquí y el ahora y tener que resolver con lo que hay", dijo.

Juli Poggio en los ensayos de la obra
Juli Poggio en los ensayos de la obra

Carlos Paz no solo le dio aplausos. También le enseñó otra dinámica, otro ritmo, una forma distinta de construir comedia en tiempo real, casi en diálogo directo con el público. Sobre ese aprendizaje, destacó: "Fue una manera muy distinta de aprender para ensayar, del guion que teníamos en principio. Ahora cambió muchísimo todo. Improvisamos mucho, también escuchamos mucho a la gente y me gustó porque siempre van surgiendo cosas nuevas y chistes nuevos que ellos ya están acostumbrados, quizás Pedro Alfonso, que hace años que está acá, ve qué sirve y qué no sirve, e ir modificando todo sobre la marcha".

Pero si el presente brilla bajo las luces del teatro, el pasado televisivo sigue latiendo fuerte. Gran Hermano no fue solo un programa: fue un antes y un después. Ella lo sabe y no lo esquiva. Con una mezcla de nostalgia y autocrítica, reflexionó: "Quizás un poco que en Gran Hermano era más chiquita, yo más inocente, más nenita, y ahora yo me siento más grande y parada desde otro lugar, pero siento que siempre me muestro muy real y que nunca cambié".

Que la asocien con GH es inevitable. La etiqueta persiste, pero lejos de incomodarla, la asume como parte de su historia: "Es como que asocian a Lali Espósito con Casi Ángeles, eso es lo que siempre va a pasar y que no reniego para nada porque fue lo que me ayudó a poder trabajar hoy de lo que me gusta".

A pesar de que el reality le abrió puertas, dejó en claro que no está dispuesta a involucrarse en Gran Hermano Generación Dorada. Con el inminente arranque de una nueva edición, adelantó que la seguirá, pero desde otro lugar, más relajado, más espectadora que protagonista: "Obvio, sí amo, ver siempre los realities. Siento que va a ser una edición distinta, está bueno también que cambie el perfil de gente que va a entrar, porque ya viene muy repetido el formato y nada, con expectativas".

Cuando se le preguntó si estaría nuevamente en el panel o en los programas satélites, su respuesta fue firme. No hay dudas, no hay grises. Juli quiere explorar nuevas oportunidades lejos de esa casa que le dio popularidad, pero también una exposición constante: "Yo ya fui ya fui panelista una vez, ya lo viví y no es lo que más me gusta". Y sobre esa experiencia, cerró sin vueltas: "Es muy exigente, es muy demandante, tenés que estar todo el tiempo atenta a cada cosa que pasa, y no sé, tuvo buena experiencia pero no repetiría".

Juli Poggio le mandó un besó a la producción de Gran Hermano pero no volvería al panel
Juli Poggio le mandó un besó a la producción de Gran Hermano pero no volvería al panel

La exposición, sin embargo, no desaparece cuando se apagan las cámaras. Es una compañía permanente. Y sobre arrepentirse sobre declaraciones que la llevaron a titulares dijo: "Sí, eso me pasa todo el tiempo, yo soy muy de hablar y después, obviamente, cada vez me arrepiento. Antes lo tomaba peor, me ponía mal, pensaba mucho, y ahora me di cuenta como que todo es muy pasajero que son dos días y se termina". En esa línea, cuando se le preguntó si siente que debe dar explicaciones por su vida privada, Poggio respondió tajante, marcando un límite claro entre lo público y lo íntimo: "Sí, pero yo sí decidido si las doy o no".

Juli Poggio habló de su relación abierta con Fabrizio Maida: "Tenemos mucha confianza"
Juli Poggio habló de su relación abierta con Fabrizio Maida: "Tenemos mucha confianza"

En ese equilibrio delicado entre lo que muestra y lo que guarda, habló también de quién es abajo del escenario y de su relación abierta con su pareja, Fabrizio Maida. Sin escándalos ni dramatismo, explicó su presente afectivo con naturalidad: "Es la primera vez (en una relación abierta), te puedo decir que estoy muy bien con mi novio, nunca nos peleamos, tenemos mucha confianza". Y aunque hoy se siente cómoda en esa dinámica, no se ata a una definición eterna: "No sé si toda la vida voy a tener una relación abierta, pero en este momento es algo que me hace muy bien".

Sabe que su vida genera interés. Que cada decisión se analiza. Que cada palabra puede replicarse en redes. Aun así, no se esconde. Lo asume como parte del juego mediático en el que creció: "Siempre la gente se va entrando todo, porque yo trabajo en un streaming, el día a día, y voy contando todo".

Juli Poggio contó que su cafetería en Pilar está siendo un éxito
Juli Poggio contó que su cafetería en Pilar está siendo un éxito

Lejos de quedarse solo con la exposición, la influencer también apostó al mundo gastronómico con su cafetería Raiza, un proyecto que lleva su impronta y su deseo de construir algo más allá de las cámaras, a modo de inversión. Aunque hoy está instalada en Carlos Paz, el emprendimiento sigue creciendo en Pilar, sostenido por su familia: "Se quedaron mis papás con la cafetería que es en Pilar, y la verdad que le está yendo súper bien, mejor de lo que esperábamos. El producto es muy bueno y la atención también, y es súper lindo este ambiente, hermoso, así que re feliz con eso también", contó. 

Entre funciones, debates mediáticos y su emprendimiento propio, Juli Poggio transita una etapa de consolidación. Ya no es solo "la chica de Gran Hermano". Es actriz en plena temporada, empresaria y una figura que entendió -a fuerza de exposición, críticas y aprendizaje- que todo es efímero. Que las polémicas pasan, que las etiquetas se transforman. Y que, cuando se trata de su vida, la última palabra la tiene ella.

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