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El Mecanismo de Alaska: teatro como empatía revolucionaria en tiempos de ultraderecha

La obra de Los Pipis, que cumple nueve años en escena, tiene una nueva función en el Picadero.

por Samantha Plaza Monroy

21 Enero de 2026 11:47
El Mecanismo de Alaska
El Mecanismo de Alaska

En un mundo donde las sombras de la ultraderecha se extienden como una amenaza sobre los derechos adquiridos a través de la lucha colectiva, el arte resiste. Y en esa resistencia, el teatro emerge como un espacio de empatía, reflexión y creación colectiva. Así lo demuestra El Mecanismo de Alaska, la obra de la compañía de teatro Los Pipis que, con el estreno de su novena temporada en el Teatro Picadero, reafirma su vigencia y su capacidad para dialogar con el presente.

La obra, protagonizada por Fede Lehmann y Mati Milanese, es un viaje poético y visceral que explora las relaciones humanas, el deseo de trascender y la profunda pregunta sobre la trascendencia. 

El Mecanismo de Alaska
El Mecanismo de Alaska

Todo comienza con un encuentro fortuito entre dos jóvenes en la Universidad Nacional de las Artes, un romance que se enciende en medio de un debate apasionado. Juntos adoptan a una gata encontrada en un teatro, símbolo de cuidado y continuidad, mientras el relato se convierte en una chispa multicolor que busca desafiar el paso del tiempo. Pero más allá de su historia, El Mecanismo de Alaska se erige como un manifiesto político y artístico frente a los desafíos contemporáneos.

En una entrevista con BigBang, Los Pipis no dudaron en abrir su corazón. Milanese reflexionó sobre lo que significa hacer teatro en un contexto donde las fuerzas de la ultraderecha ganan terreno: "El teatro debe ser uno de los últimos bastiones que quedan para no dejarnos morir en manos de la ultraderecha. Es un espacio donde estás totalmente alejado del teléfono. En el teatro aparece la potencia de la imaginación y del respeto por el otro, que muchas veces no está".

Para Los Pipis, el teatro no solo es un refugio, sino también un acto de resistencia. En un momento histórico donde el individualismo y la búsqueda del éxito material parecen dominar, llevar a escena obras como El Mecanismo de Alaska es una manera de plantar cara a estas narrativas. "Hacer teatro es un acto revolucionario. Hablar de empatía es revolucionario. Dar ganas de crear algo con más gente, de construir en colectivo y no sólo para sí mismo, es profundamente político", añadió Milanese.

La obra, descrita por su fandom como "la obra de las pasiones", no solo emociona por su contenido, sino también por su forma. Fede Lehmann explicó cómo el cuerpo se convierte en el principal vehículo para transmitir emociones y memorias: "Hay una decisión muy consciente de usar el cuerpo como principal herramienta. No estar buscando la forma de entregarle al espectador todo ya digerido y masticado; no hay una proyección que te vas a mostrar ese recuerdo o una escenografía que vaya a crear la universidad, sino que en el cuerpo está puesto en valor en esta obra: hay algo de que lo único que necesitamos es nuestro cuerpo para crear y para también para sostener".

El Mecanismo de Alaska
El Mecanismo de Alaska

Esa conexión visceral con el público ha sido clave para el éxito y la longevidad de la obra. "Fue una gran sorpresa para mí estrenar la obra y que desde entonces coseche tantos buenos comentarios y gente que se acerca, gente que quiere el libro para leer o acercarse a la obra de otra forma. Y para mí fue una sorpresa muy grande y al mismo tiempo te renuevan las ganas de querer montarla, más allá de tanto tiempo que se hizo la obra, siempre está bueno pensar, ¿cuál es el valor y por qué vuelvo a poner en escena esto? Creo que un poco el cariño y la devolución de las personas es el motor", confesó Lehmann.

Milanese complementó esta idea al hablar del impacto transformador del teatro: "Se genera mucho esa esa manija, esas ganas, ese entusiasmo, que dice 'lo que acabo de ver me hace querer crear algo'. Creo que en tiempos de mucha pantalla y de individualismo, que algo te dé ganas de crear es es es es pura pasión y eso es lo que nos devuelve la gente".

El Mecanismo de Alaska
El Mecanismo de Alaska

Pero Los Pipis no se detienen ahí. Con la misma pasión que los llevó a crear El Mecanismo de Alaska, se embarcan en su cuarta residencia artística: El Próximo Furor. Este proyecto busca conformar un elenco diverso a través de una convocatoria abierta en el Teatro Empire. La idea es clara: experimentar, descubrir nuevos talentos y seguir ampliando los límites del teatro.

"Las residencias son un espacio para probar muchísimo", explicó Lehmann. "Queremos conocer artistas con diferentes intereses y habilidades, poner nuestras ganas en relación con las suyas". En esta nueva etapa, Los Pipis también buscan explorar el cruce entre su poética y el teatro musical más convencional, una apuesta que promete abrir nuevas posibilidades creativas.

El Mecanismo de Alaska
El Mecanismo de Alaska

En última instancia, tanto El Mecanismo de Alaska como El Próximo Furor comparten una misma búsqueda: dejar descendencia... artística, simbólica. "¿Una obra puede ser descendencia?", reflexionó Milanese. "Es nuestra manera de dejar algo vivo, algo que inspire a otros a seguir creando". Y quizás sea esa misión —la de sembrar pasión y empatía en tiempos de ultraderecha— lo que hace que su trabajo sea tan relevante hoy.

En un contexto donde las libertades individuales están bajo ataque y las voces disidentes enfrentan cada vez más obstáculos, El Mecanismo de Alaska, es un acto político. Es un recordatorio de que el arte puede ser refugio, resistencia y revolución. Y mientras existan creadores como Los Pipis, habrá esperanza para imaginar otros futuros posibles.

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