La imagen recorrió el mundo en cuestión de horas. Lionel Messi apareció junto a Tom Holland, el actor que interpreta a Spider-Man, en una campaña publicitaria global que rápidamente se volvió viral. Pero más allá del impacto comercial, cientos de internautas marcaron un particular detalle de la escena: La Pulga, fiel a su ya reconocido estilo, no dice ni una sola palabra en inglés. Pero si bien para muchos resultó ser un aspecto más, otros se preguntaron si una de las figuras más famosas del planeta puede desenvolverse internacionalmente sin hablar inglés con fluidez, ¿qué tan importante sigue siendo el idioma para crecer profesionalmente?
Para Delfina Gallo, profesora de inglés y especialista en comunicación idiomática, la respuesta es clara: el caso Messi no invalida la importancia del inglés, sino que representa una excepción difícil de replicar. "Realmente no creo que sea una excepción. Lo que vimos fue un fragmento muy breve de una campaña publicitaria, donde prácticamente no hizo falta desarrollar una conversación. En ese tipo de situaciones, muchas personas pueden desenvolverse con algunas frases o apoyándose en el contexto. Pero eso no refleja la realidad de una carrera internacional", explicó.
La especialista sostiene que existe una diferencia fundamental entre participar en una producción publicitaria de pocos segundos y construir una trayectoria profesional en mercados globales."Cuando hablamos de sostener vínculos profesionales, participar de reuniones, dar entrevistas, negociar contratos o construir relaciones con personas de distintas partes del mundo, la comunicación deja de ser algo accesorio y pasa a ser una herramienta indispensable. Ahí el inglés cobra un valor enorme", destacó. Mientras la imagen de Messi alimenta el debate público, los datos muestran que el mercado laboral parece avanzar en dirección opuesta a la comodidad lingüística.
El EF English Proficiency Index 2025 ubicó a la Argentina en el puesto 26 entre 123 países y regiones, liderando América Latina con un nivel considerado "alto". Sin embargo, el informe también expone una brecha significativa: los argentinos muestran mejores resultados en lectura y comprensión auditiva que en producción oral. Esa diferencia aparece de manera recurrente en procesos de selección, entrevistas laborales y reuniones de trabajo. "Es muy común recibir alumnos que entienden perfectamente una película, leen un correo o siguen una reunión, pero cuando les toca intervenir sienten que las palabras no aparecen", explica Gallo.

Y agrega: "No es falta de conocimiento. Es falta de entrenamiento en situaciones reales de comunicación" Según la especialista, gran parte de ese problema tiene origen en el modelo tradicional de enseñanza. "Porque durante muchos años el aprendizaje estuvo centrado en memorizar reglas gramaticales, completar ejercicios y aprobar exámenes, pero no en desarrollar la capacidad de comunicarse", advirtió.
Para Gallo, uno de los errores más frecuentes es creer que dominar un idioma depende exclusivamente del conocimiento teórico. "Hablar un idioma es una habilidad práctica. Se desarrolla hablando, equivocándose, recibiendo feedback y volviendo a intentarlo. Por eso en nuestra academia la práctica oral ocupa un lugar central en cada encuentro. La confianza no aparece antes de hablar; aparece justamente porque uno habla", sumó.
La afirmación adquiere especial relevancia en un contexto donde el trabajo remoto, los equipos internacionales y la economía del conocimiento ganan protagonismo. El Foro Económico Mundial estima que el 39% de las habilidades centrales requeridas en el mercado laboral cambiarán hacia 2030, con un creciente peso de las capacidades vinculadas a la comunicación y el aprendizaje continuo.
En ese escenario, Gallo considera que la forma en que una persona se comunica tiene un impacto cada vez mayor sobre su reputación profesional. "Hoy la reputación profesional también se construye a través de la forma en que nos comunicamos. Vivimos en un contexto donde una entrevista, una presentación o incluso un video pueden tener alcance internacional en cuestión de minutos". Y añade: "En ese escenario, el inglés deja de ser solamente un idioma y pasa a convertirse en una herramienta estratégica para proyectar profesionalismo, seguridad y credibilidad".

La especialista también advierte que el talento técnico, por sí solo, ya no garantiza oportunidades: "No alcanza con ser muy bueno en lo que uno hace si después no puede comunicar ese valor cuando aparece una oportunidad internacional. Muchas veces el diferencial ya no está únicamente en el conocimiento técnico, sino en la capacidad de transmitirlo con claridad frente a una audiencia global".
Los números respaldan esa tendencia. Un estudio realizado por Cambridge English y QS entre más de 5.300 empleadores de 38 países reveló que, en mercados donde el inglés no es idioma oficial, casi siete de cada diez empresas consideran importante el dominio de esa lengua. Además, el 49% exige niveles avanzados y el 33% solicita conocimientos intermedios.
Para Gallo, el verdadero problema es que muchas personas confunden haber estudiado inglés con estar preparadas para utilizarlo profesionalmente. "La diferencia es enorme. Saber inglés 'de escuela' suele significar conocer estructuras gramaticales, resolver ejercicios o recordar vocabulario. Poder usar el idioma implica algo completamente distinto: sostener una conversación, defender una idea, responder preguntas inesperadas y adaptarse al contexto", remarcó,
Por eso insiste en que el mercado laboral ya no mide conocimientos teóricos: "El mercado laboral no evalúa cuánto sabés sobre el idioma. Evalúa qué sos capaz de hacer con él". Y concluye: "Por eso hoy el objetivo debería ser desarrollar una comunicación real que permita participar de reuniones, presentar proyectos, negociar, liderar equipos o representar a una empresa con naturalidad y confianza".

Lejos de demostrar que el inglés perdió relevancia, el fenómeno generado por la campaña de Messi y Spider-Man deja al descubierto una realidad distinta: solo unos pocos pueden apoyarse en una fama global para prescindir de ciertas herramientas. Para el resto de los profesionales, emprendedores y trabajadores, la situación es muy diferente. "Creo que la principal enseñanza es no quedarse con una imagen aislada. Una campaña publicitaria de unos pocos segundos puede dar la sensación de que el idioma pasa a un segundo plano, pero la realidad de cualquier carrera con proyección internacional es muy distinta", expresó.
En un mercado cada vez más conectado, donde las fronteras laborales se vuelven más difusas, Gallo sostiene que la capacidad de comunicarse puede marcar la diferencia entre una oportunidad aprovechada y una oportunidad perdida. "Las oportunidades más valiosas no suelen definirse por un momento puntual, sino por la capacidad de sostener conversaciones, construir relaciones, participar en reuniones, presentar ideas y desenvolverse con seguridad en distintos contextos. Y para todo eso, poder comunicarse en inglés sigue siendo fundamental", avisó.

Y sentenció: "Para cualquier profesional o emprendedor, el inglés no debería verse como una materia pendiente, sino como una herramienta estratégica de crecimiento. Hoy muchas de las mejores oportunidades laborales, los proyectos internacionales y el trabajo remoto tienen algo en común: requieren personas que puedan comunicar su valor con autonomía y confianza. El talento abre puertas, pero la capacidad de comunicar ese talento es muchas veces lo que determina hasta dónde puede crecer una carrera".

