16 Enero de 2026 14:54
La Plaza de Mayo, testigo de momentos históricos, epicentro de luchas, protestas y celebraciones, hoy es también escenario de un bochornoso espectáculo que parece sacado de una comedia bizarra. La bandera nacional, ese símbolo que debería flamear orgullosa frente a la Casa Rosada, pasó de estar ausente por 15 días a reaparecer hecha trizas. ¿Un reflejo literal del estado del país? Tal vez.
Todo comenzó el 2 de enero, cuando el mástil que sostiene la bandera "decidió" romperse. Sí, así como lee. Durante más de dos semanas, los transeúntes y turistas que visitaron la icónica plaza se encontraron con un vacío simbólico y visual.
Las explicaciones oficiales sobre la "rotura de los mecanismos de izado" no convencieron a nadie y las preguntas son varias: ¿cuánto tiempo puede llevar arreglar un mástil en pleno corazón político del país? ¿No hay plata? ¿No hay voluntad política? ¿O simplemente hay desinterés?
Pero como si la ausencia no fuera suficiente, el regreso de la bandera fue aún más humillante. Tras días de espera y especulaciones, finalmente se izó el pabellón nacional... solo para descubrir que estaba desgarrado.
Las redes sociales, por supuesto, no tardaron en reaccionar. Los memes y comentarios irónicos inundaron Twitter: "¿Es arte conceptual?", "La bandera está como todos nosotros: rota", "¿Quién más quiere llorar?". Mientras tanto, las autoridades brillan por su silencio o, peor aún, por sus excusas.
La bandera en Plaza de Mayo es un símbolo que representa la historia, las luchas y las esperanzas de quienes habitan la Ciudad de Buenos Aires. Que esté rota y descuidada no solo es un insulto a nuestra identidad nacional, sino también una muestra preocupante de desidia e inoperancia durante la gestión del gobierno de las fuerzas del cielo de Javier Milei.