13 Marzo de 2026 11:59
El 13 de marzo de 2013 quedó grabado en la memoria de millones de personas. Esa tarde, una fumata blanca que salió de la chimenea de la Capilla Sixtina anunció que la Iglesia Católica tenía un nuevo líder. Minutos después, el nombre de Jorge Mario Bergoglio resonó en la Plaza San Pedro y el mundo descubrió que el nuevo Papa era argentino.
A 13 años de aquella jornada histórica, todavía se recuerdan los gestos, frases y curiosidades que marcaron el inicio del pontificado de quien se convertiría en el primer Papa latinoamericano y el primero jesuita en ocupar el trono de Pedro.

A las 19:06 en Roma (15:06 en Argentina) apareció el humo blanco que confirmó que el cónclave había elegido al nuevo Pontífice. Miles de fieles comenzaron a reunirse en la Plaza San Pedro mientras millones seguían la noticia desde sus casas, frente al televisor o la radio.
Minutos después, el cardenal protodiácono anunció el tradicional "Habemus Papam" y pronunció el nombre que sorprendió a todos: Bergoglio. El arzobispo de Buenos Aires se convertía en el sucesor de Benedicto XVI, quien había renunciado semanas antes en un hecho inédito en siglos.
Cuando finalmente apareció en el balcón central de la Basílica de San Pedro, el nuevo Papa rompió el hielo con una frase que quedó para la historia: "Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo". La frase, pronunciada con su característico acento argentino, provocó aplausos y risas entre los fieles que llenaban la plaza.
Otra de las perlitas de aquella noche fue su saludo inicial. En lugar de un discurso solemne, Francisco comenzó con un sencillo "Buona sera" (buenas tardes), que sorprendió por su cercanía y espontaneidad. Ese gesto anticipó el estilo que marcaría su pontificado: más austero, directo y cercano a la gente.

Antes de impartir su primera bendición como Papa, Francisco hizo algo que casi ningún pontífice había hecho antes: pidió que los fieles rezaran por él. Durante unos segundos, la Plaza San Pedro quedó en silencio mientras miles de personas inclinaban la cabeza para orar por el nuevo líder de la Iglesia.
La ruptura del protocolo prometía convertirse en una costumbre del nuevo Sumo Pontífice. Esta vez, el Papa Francisco solicitó que el tradicional papamóvil lo trasladara sin techo ni vidrios antibalas que lo distanciaran de la multitud.

Otra decisión significativa fue el nombre que adoptó. Bergoglio eligió llamarse Francisco, en homenaje a San Francisco de Asís, símbolo de pobreza, humildad y servicio a los más necesitados. La elección del nombre fue interpretada como una señal clara del rumbo que buscaba imprimirle a la Iglesia.
La elección de Bergoglio marcó varios hitos: fue el primer Papa latinoamericano, el primer jesuita y el primer pontífice nacido en el hemisferio sur.

