La crisis financiera que atraviesa el PAMI volvió a quedar expuesta con una medida que impacta de lleno sobre millones de jubilados y pensionados. Clínicas y sanatorios de todo el país suspendieron la asignación de nuevos turnos para consultorios externos en todas las especialidades, en reclamo por la actualización de los valores prestacionales y la regularización de pagos que, según denuncian, arrastran importantes atrasos.

La decisión fue impulsada por la Cámara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social (CAPRESS) y constituye el primer paso de un plan de acción que podría profundizarse en las próximas semanas si no aparecen respuestas concretas por parte de la obra social que conduce Esteban Leguízamo. Desde el sector aseguran que el desfasaje económico se volvió insostenible. Alejandro Rodi, gerente de CAPRESS, afirmó en diálogo con el streaming de Infobae que existe "un 102% de retraso en el valor prestacional que paga el PAMI. Hace inviable realmente la continuidad del sistema y de poder prestar atención".
La advertencia llega en un contexto donde los costos de funcionamiento de clínicas y sanatorios continúan creciendo. Salarios, honorarios profesionales, medicamentos, equipamiento e insumos registraron fuertes incrementos en los últimos meses, mientras que los prestadores denuncian que los ingresos quedaron congelados frente a la inflación. "La última actualización fue del 1,9% para junio y julio", explicó Rodi, quien consideró que ese porcentaje resulta insuficiente para compensar el atraso acumulado. "Los prestadores están dispuestos a negociar. Tiene que haber una propuesta razonable que equipare y cubra costos", sostuvo.

Aunque la medida ya comenzó a regir, las clínicas aclararon que no se trata de un corte total de servicios. "Se están atendiendo las prestaciones ya acordadas. Lo que está suspendida es la asignación de consultorios externos", precisó el representante de CAPRESS. Sin embargo, el panorama podría agravarse en los próximos días. "De no tener respuesta en los próximos días se profundizarían medidas como suspensión de turnos ya otorgados o de cirugías programadas que no sean urgentes", advirtió Rodi.
La situación revela una tensión creciente entre el Gobierno nacional y uno de los sistemas de cobertura médica más importantes del país. Desde CAPRESS remarcan que el objetivo es evitar un colapso sanitario. "Hay diálogo y lo queremos seguir manteniendo. El tema es que tomen conciencia de la gravedad del sistema", manifestó Rodi. Y agregó: "Esta es una medida para evitar el colapso y para que realmente el PAMI tome conciencia de que una solución tiene que dar".

En un comunicado difundido por la entidad, los prestadores fueron todavía más contundentes. "Sin una recomposición urgente de los valores y la regularización de los pagos adeudados, las instituciones no pueden afrontar la compra de insumos críticos ni cumplir con las obligaciones salariales y honorarios profesionales", señalaron. Asimismo, responsabilizaron directamente al Estado nacional por las consecuencias de la crisis. "Ratificamos que estas medidas buscan garantizar la continuidad mínima de los servicios y evitar el colapso del sistema. Hacemos responsable al Estado nacional por el impacto sanitario que esta situación genera en los afiliados al PAMI", sostuvieron.
Mientras tanto, los problemas ya se sienten en otros sectores vinculados a la atención de los jubilados. Julieta Díaz, propietaria de una óptica que trabaja con la obra social, describió las dificultades que enfrentan tanto los comerciantes como los afiliados. "Nos pusieron un cupo de atención que redujo un 50% la atención en las ópticas", explicó. Además, señaló que quienes antes podían renovar sus anteojos una vez por año ahora deberán esperar el doble de tiempo. "El afiliado que viene con una orden hasta el año que viene no puede adquirir un anteojo nuevo", afirmó.

La falta de información oficial agrava el malestar entre los beneficiarios. "No hubo un comunicado oficial sobre esta problemática que están teniendo los jubilados", cuestionó Díaz, quien aseguró que muchos afiliados llegan a los comercios sin conocer las nuevas restricciones. A las limitaciones en la atención se suman las demoras en los pagos a los prestadores. "Nos pagaron diciembre y todavía estamos a la expectativa de poder seguir cobrando", reveló la comerciante. El atraso, según explicó, obliga a buscar recursos alternativos para sostener la actividad. "Tuve que sacar de otro lado para poder pagarle a los proveedores y seguir atendiendo", relató.

