Una réplica de la bandera con la inscripción "las Malvinas son argentinas", que la Selección Argentina exhibió tras vencer a Inglaterra en el Mundial 2026, llegó a las islas junto a una delegación de excombatientes.
A 44 años de la guerra, veteranos de La Matanza, La Plata y Córdoba regresaron al archipiélago acompañados por familiares. Recorrieron Puerto Argentino, el cementerio de Darwin y otros escenarios donde se desarrollaron los combates, según indicó La Opinión Austral.
Se trata de un grupo de 11 veteranos argentinos que participaron de la guerra de 1982 y familiares de caídos, que forman parte de la Agrupación 2 de abril, de Avellaneda. Para algunos, era la primera vez que pisaban las islas. Durante una semana, recorrieron montes, playas y campos, zonas donde en algún momento hubo guerra y hoy es propiedad privada. Pero uno de los momentos más sensibles fue cuando llegaron al cementerio Darwin, donde 230 cruces blancas irrumpen en el medio de la nada.
Uno de los momentos más significativos del viaje se dio en Darwin, donde los excombatientes desplegaron la bandera de "las Malvinas son argentinas", una réplica de la bandera usada por el equipo argentino y que recorrió todo el mundo tras haber sido exhibida luego del partido de semifinales contra Inglaterra.
Según un video difundido por la agencia española EFE, los visitantes también cantaron el himno nacional argentino durante el homenaje a los soldados cuyos restos descansan en el cementerio.
Entre los veteranos que regresaron se encuentran Ramón Robles, quien durante el conflicto de 1982 formó parte del Grupo de Artillería Paracaidista 4 del Ejército Argentino, que contó que la delegación fue seguida de cerca durante su estadía con sobrevuelos y presencia de efectivos militares en distintos puntos.
Robles también destacó que el viaje tuvo un significado personal, ya que volvió a los lugares donde combatió y recordó a sus compañeros que murieron durante el conflicto bélico. Llevaba las cenizas de un excombatiente fallecido hace un año, que pidió descansar junto a sus compañeros.

Otro de los integrantes de la delegación fue Oscar Mendoza, quien destacó que "no hay que bajar los brazos, hay que seguir reclamando". Además, dejó un mensaje dirigido a las nuevas generaciones.
Miriam Gramisci nunca había pisado las islas. Viajó a conocer el lugar donde había terminado su hermano Donato, muerto en combate tres días antes de la rendición argentina. Durante décadas, Donato permaneció enterrado en Darwin bajo una lápida que no llevaba su nombre, sino la inscripción "Soldado argentino solo conocido por Dios", colocada por los británicos sobre las tumbas de los combatientes que no pudieron ser identificados. En 2018, análisis de ADN de un proyecto humanitario acordado por Argentina y el Reino Unido, coordinado por el Comité Internacional de la Cruz Roja, permitieron identificar sus restos y reemplazar aquella inscripción por su nombre. "Pienso que este es su lugar. Por más que esté lejos de su familia, lejos de lo que fue su casa, es el lugar donde él, sin elegirlo, eligió estar", dice Miriam.

