08 Abril de 2026 14:12
La escalada bélica en Medio Oriente alcanza un nuevo punto crítico: Irán decidió cerrar nuevamente el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las principales arterias del comercio mundial de petróleo, tras los recientes ataques de Israel en territorio libanés.
La medida, anunciada por la agencia estatal Fars, representa un golpe directo al frágil alto al fuego de dos semanas alcanzado entre Estados Unidos e Irán, mediado por Pakistán y ahora es Irán quien pide que Israel se plegue al alto al fuego y no ataque a Hezbollah.

Según Fars, la decisión de suspender el tránsito de petroleros responde directamente a las acciones militares israelíes en Líbano: "Simultáneamente con los ataques de Israel a Líbano, el paso de petroleros por el Estrecho de Ormuz ha sido detenido", afirmó la agencia, subrayando la postura de Teherán frente a los nuevos ataques en su región.
El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, se encuentra ahora bajo un bloqueo que amenaza con desestabilizar aún más los mercados energéticos a lo largo y a lo ancho del planeta Tierra. Es en esta línea que la Armada iraní ya emite advertencias, asegurando que cualquier embarcación que intente atravesar el estrecho sin su autorización será atacada y destruida; mientras tanto cientos de buques permanecen varados en las inmediaciones, incluyendo más de 400 petroleros.

Este nuevo cierre se produce apenas horas después de que se anunciaran los primeros movimientos de buques tras semanas de parálisis, en el marco del alto al fuego entre Estados Unidos e Irán. Según datos de la plataforma MarineTraffic, la tregua había permitido cruces puntuales bajo estricta supervisión iraní pero ahora las esperanzas de una normalización del tránsito se resquebrajan con esta última decisión.
El contexto no podría ser más delicado: el acuerdo de tregua, anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump, buscaba poner fin a seis semanas de enfrentamientos en la región que dejaron miles de muertos y provocaron una interrupción crítica en el suministro energético global. Sin embargo, la situación vuelve a pender de un hilo, con un aumento significativo en los precios del petróleo y una volatilidad creciente en los mercados internacionales que incluso llegó a generar un caos en el transporte público en Argentina.

