05 Enero de 2026 14:46
En 2026, la violencia transfóbica volvió a golpear con brutalidad. Durante la madrugada de Año Nuevo, Verdún Mar Desiré, una mujer trans, fue víctima de un ataque en grupo en la localidad de Don Torcuato, partido de Tigre. Según el Frente de Disidencias en Lucha en Argentina (FDELA), organización que denunció el caso, el ataque estuvo cargado de odio y saña, dejando a la víctima con lesiones físicas y psicológicas profundas.
El violento episodio ocurrió en la vía pública, donde un grupo de personas acorraló a Verdún. Según la denuncia penal presentada el 1 de enero, los agresores no solo la golpearon y patearon mientras estaba en el suelo, sino que también la amenazaron de muerte y le robaron sus pertenencias.

Sin embargo, FDELA enfatizó que el robo fue un elemento secundario en un acto claramente motivado por la transfobia. Es en esa línea que explicaron que la saña desplegada busca disciplinar y deshumanizar a las identidades travesti-trans.
Este caso no es aislado. Para FDELA, representa un síntoma del clima de hostilidad que enfrentan las personas del colectivo LGBTIQ+ en un contexto donde los discursos de odio se han normalizado por la avanzada de la ultraderecha de Javier Milei en el país. Estos discursos, muchas veces legitimados desde sectores políticos y desde funcionarios de altos mandos, fomentan la violencia y perpetúan la exclusión.

La denuncia fue radicada en la subcomisaría de Baires Bancalari, y el caso ya llegó al Ministerio de Mujeres y Diversidad de la Provincia de Buenos Aires. Desde FDELA exigen una investigación con perspectiva de género y diversidad, así como sanciones ejemplares para los responsables. Además, solicitaron medidas urgentes de protección y acompañamiento integral para Verdún durante su recuperación.
En declaraciones a Revista Cítrica, Verdún expresó el profundo impacto del ataque: "No quiero ser una cifra más, no quiero ser la próxima. Caminar sin miedo debe ser una realidad para todas, no un privilegio. Sobreviví para contarlo, pero lucho para que nadie más tenga que sufrirlo".

FDELA también recordó que estos crímenes son violaciones sistemáticas a los derechos humanos y responsabilizó al Estado por su falta de acción en la prevención y erradicación de estos hechos: "No vamos a callar ni a retroceder en los derechos conquistados", afirmaron desde la organización, convocando a la sociedad a no naturalizar actos de barbarie como el de Verdún Mar Desiré.

