19 Marzo de 2026 08:43
La desaparición de Esmeralda Pereyra López, una nena de apenas dos años en la ciudad de Cosquín, Córdoba, desató una escena de angustia, incertidumbre y sospechas que crecen con el paso de las horas. La pequeña fue vista por última vez este miércoles alrededor de las 14:30 en la puerta de su casa, en el barrio San José Obrero, mientras su madre preparaba la comida. Desde entonces, no hay rastros.
El caso tomó un giro inquietante cuando la familia comenzó a señalar a un circo instalado a pocos metros de la vivienda. Según relataron, el lugar nunca llegó a dar funciones y, lo más alarmante, desmontó sus carpas y abandonó la zona apenas dos horas después de la desaparición. "Supuestamente hoy (miércoles) a la tarde ese circo, por lo que me ha dicho la Policía y me ha dicho la gente que está investigando, ese circo se desarmó hoy a la tarde, tipo cuatro de la tarde y que se dividió en tres. Me están diciendo que mi hija está ahí", expresó Tania, la madre de Esmeralda, en medio de la desesperación.
Y sumó: "Pero es lo único que puedo decir, que mi hija está ahí, entre el medio de muchos niños en ese circo que dicen, pero yo no sé qué circo es, tampoco" La sospecha se volvió más fuerte con el correr de las horas y la reacción de quienes manejaban el predio. Según contó una familiar, cuando intentaron ingresar para buscar a la niña, se encontraron con una sorpresiva negativa: "Nos contestaron mal. (...) Nos dijeron que sin orden policial no podíamos entrar". En el entorno de la familia, la desconfianza es total. La tía de la menor fue aún más contundente: la instalación del circo "era una excusa para hacer daño".
Mientras tanto, la madre insiste en que su hija no pudo haberse perdido por accidente. "Alguien me sacó a mi hija", afirmó. Y agregó, quebrada por el dolor: "La verdad es que no sé qué pasó con mi hija. No sé, para mí se la han llevado". El momento en que advirtió la desaparición fue caótico. "Empecé a desesperarme, a gritar a los vecinos que me ayudaran, que me ayudaran a buscarla porque no la encontraba. Llorando, suplicándole a todos", relató. En paralelo, vecinos del barrio cuestionaron la falta de controles en los accesos a la ciudad durante las primeras horas críticas. "Durante horas no se controló ni las entradas ni las salidas del pueblo", denunció uno de ellos.
Frente a la gravedad del caso, las autoridades activaron la Alerta Sofía, el sistema nacional de emergencia para la búsqueda de menores en riesgo inminente. El Ministerio de Seguridad solicitó la colaboración urgente de toda la población. El operativo en terreno es masivo. Según informó el Ministerio Público Fiscal, más de 90 efectivos de distintas áreas de la Policía de Córdoba trabajan en la zona, con rastrillajes intensivos desde el "punto cero", ubicado en la vivienda de la menor. Se sumaron drones con detección de calor, equipos de la división canes y el análisis de cámaras de seguridad públicas y privadas, además del relevamiento de celdas telefónicas.

El ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, aseguró: "No vamos a descansar ni un minuto hasta saber dónde está". A pesar del despliegue, la incertidumbre persiste y el tiempo corre. La fiscalía, a cargo de Silvana Pen, mantiene el secreto de sumario mientras se multiplican las hipótesis. En medio del dolor, la madre de Esmeralda dejó un mensaje que resumen la angustia de toda una comunidad: "Yo soy una mujer que labura por mis hijos y busco lo mejor siempre para los dos. Que me pase esto es muy injusto. Yo lo único que quiero es a mi hija. Nada más, quiero a mi hija". La imagen de la niña -tez trigueña, cabello castaño claro, vestida con un body gris y descalza- ya circula en todo el país. Cada dato puede ser clave. Cada minuto, decisivo. ¿Dónde está Esmeralda?

