Matías Romero
13 Abril de 2026 14:38
Desde Santiago de Chile.- Este lunes 13 de abril arrancó una nueva edición del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible. Sin embargo, lo que debió ser un espacio de encuentro inclusivo se convirtió en el centro de una polémica: por primera vez, debido a la reestructuración de la Iniciativa ONU 80, el evento no cuenta con intérpretes de idiomas oficiales (inglés y portugués) ni de lengua de señas, dejando fuera de la conversación a miles de personas.
En diálogo con BigBang, la periodista y especialista en género Verónica González Bonet, integrante de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI), fue tajante sobre las barreras comunicacionales: "Los mecanismos de accesibilidad determinan la posibilidad de participar o no. No debiera ser opcional cuando está previsto en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad", afirmó.

La especialista relató experiencias previas donde la precariedad técnica (como interpretaciones a distancia con retraso) ya dificulta el trabajo, y advirtió que la crisis de financiamiento está cortando el hilo por lo más delgado: "Cuando hay que recortar gastos, primero se recorta por ahí. Ya bastante nos cuesta a las personas con discapacidad poder participar como para sumar estas barreras".
El Foro no solo enfrenta carencias logísticas, sino también una profunda tensión política. Se denuncia la irrupción de grupos de estudiantes liberales de relaciones internacionales que, bajo el rótulo de "sociedad civil", disputan recursos y espacios a organizaciones históricas de:
- Personas con discapacidad
- Personas que viven con VIH
- Migrantes y personas en situación de calle
- Personas afrodescendientes
- Mujeres y diversidades

Esta "limpieza de cara" institucional de Naciones Unidas, según críticos, busca instalar perfiles alineados con reformas regresivas mientras se desmantelan oficinas clave, como ONUSIDA Cono Sur, o se intenta fusionar agencias estratégicas como el UNFPA a ONUMUJERES.
La Iniciativa ONU 80 bajo la lupa
Lo que se presenta como una modernización institucional es visto por referentes sociales como un retroceso peligroso. Los puntos críticos de la denuncia incluyen:
- Pérdida de empleo. La reestructuración amenaza los puestos de trabajo de especialistas en diversas agencias.
- Centralización. El cierre de oficinas nacionales y agencias, aleja a la ONU de las necesidades territoriales.
- Falta de transparencia. Se cuestiona el destino de fondos para consultorías y viajes en un contexto donde se niega financiamiento para apoyos básicos de accesibilidad.

En un contexto de crisis económica mundial y presión de agendas conservadoras, el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible se encuentra en una encrucijada: ¿Será capaz de traducir consensos en políticas reales o terminará siendo un espacio vacío que, lejos de su lema original o está dejando a muchos atrás?