04 Junio de 2026 17:03
Durante años fue uno más dentro de una comunidad educativa unida por la confianza, los encuentros familiares y el fútbol de los chicos. Organizó cenas, compartió viajes, abrió las puertas de su casa y construyó vínculos estrechos con padres y adolescentes. Nadie imaginaba que detrás de esa imagen de padre presente y colaborador se escondían las acusaciones que hoy lo tienen procesado por presuntos delitos sexuales contra diez menores.
La madre de dos de las víctimas de Marcelo Porcel decidió romper el silencio en una entrevista brindada a Lorena Maciel por la pantalla de TN y relató el calvario que, según denunció, atravesaron sus hijos. Lo hizo bajo anonimato, con el rostro oculto y la voz quebrada por la emoción, en una entrevista donde reconstruyó cómo una relación basada en la confianza terminó convirtiéndose en una pesadilla. "Era una persona cordial y muy amable, la que empezaba a organizar actividades, cenas con los padres, salidas al teatro, era alguien que, de golpe, quería ser tu amigo", recordó sobre los primeros años de vínculo dentro de la comunidad del Colegio Palermo Chico.
Con el tiempo, Porcel se convirtió en una figura central entre las familias. Según relató la mujer, el empresario organizaba encuentros, impulsaba actividades y muchas veces se hacía cargo de los gastos. "Gestionaba encuentros, invitaba a cenas y, en muchas ocasiones, cubría los gastos", contó. La casa de Porcel también era un punto de reunión habitual para los adolescentes. "Era el nexo de todo el grupo. Y la realidad es que todos iban a la casa de ellos, era como el club, la casa de este hombre", recordó. Pero detrás de esa aparente normalidad comenzaban a aparecer señales inquietantes.
La primera alarma llegó a través de otro padre, que le habló de situaciones extrañas vinculadas a algunos chicos. Había referencias al consumo de alcohol y a comportamientos que generaban incomodidad. La conversación que cambió todo ocurrió durante una cena familiar. La madre decidió preguntar directamente y recibió una respuesta que todavía hoy la estremece. "Todo eso es verdad. Estaba siempre Marcelo y nos daba", le confesó su hijo mayor. A partir de ese momento comenzó a emerger un relato mucho más oscuro. Según el adolescente, Porcel ofrecía bebidas alcohólicas y dinero a cambio de participar en distintos desafíos.

De acuerdo con el relato del menor, se mataban "de risa porque ya estábamos un poco tomados y nos bajamos el pantalón y empezamos a correr". La recompensa podían ser figuritas del Mundial de Qatar 2022 o billetes de 500 y 1000 pesos. Según el testimonio de la madre, esos juegos también contribuían a construir complicidades y silencios entre los menores. Sin embargo, el episodio que más la conmueve ocurrió durante un viaje compartido a Italia. Allí, según relató, Porcel se acercó a uno de sus hijos y le dijo una frase que el adolescente nunca olvidó: "Vos que querés tener éxito en la vida, vos te tenés que dejar tocar por un millonario".
La mujer contó que los chicos caminaban delante de los adultos cuando ocurrió la escena. Luego, mientras subían unas escaleras, el empresario volvió a acercarse: "Como los chicos de él se venían quejando de que les dolían las piernas, se acerca al lado del mío y le dijo: 'Juan, vos tenés que conocer mis masajes'". Ya dentro de una habitación compartida por varios adolescentes, se habría producido uno de los episodios denunciados. "Este hombre ingresa y se le sienta en la punta de la cama -con unas cremas que portaba- los hijos de él le dicen: 'Papá, salí de acá con estas cremas'. Y se dan vuelta y le dan la espalda a mi hijo", relató.
Según la reconstrucción que hizo el adolescente ante sus padres, el masaje comenzó en una pierna y fue avanzando hacia zonas íntimas. "Mamá, yo no sabía qué hacer. Yo me di cuenta que le empezó a subir y no sabía qué hacer", le confesó después. La madre sostuvo que el menor logró correrse y que el empresario abandonó la habitación. Pero no fue el único episodio. Su hijo menor, que entonces tenía 11 años, también habría sido víctima de una situación similar luego de un partido de fútbol. "Él me dice que no sabe cómo apareció en la habitación, como dos horas más tarde, y le comentó: 'Ay, yo te voy a hacer un masaje para que no te duela la pierna'", recordó.
La periodista Lorena Maciel le sugirió que tal vez el niño intentaba no mirar lo que ocurría. La respuesta de la madre fue devastadora: "Fue un masaje que también se extendió, un manoseo largo". Durante meses, ambos chicos guardaron silencio. La vergüenza, el miedo y la confusión actuaron como una barrera que les impidió hablar. Recién cuando la madre decidió enfrentar el tema durante una conversación familiar, comenzaron a aparecer las confesiones. Entonces llegó una frase que la mujer asegura que jamás podrá olvidar. "Tenés que creer todo, porque Marcelo Porcel es un hijo de puta", le dijo su hijo mayor mientras revelaba los detalles de lo sucedido.

La madre describió ese momento como un verdadero derrumbe emocional. "Fue un infarto", resumió al recordar el instante en que comprendió la dimensión de lo que, según denuncian, habían vivido sus hijos. Junto a su esposo tomó una decisión que, reconoce, no fue sencilla: acudir a la Justicia. "No vamos a actuar como animales y no le voy a enseñar eso a mis hijos. Decidimos denunciarlo porque es lo que corresponde hacer", afirmó.
Actualmente, Porcel se encuentra procesado por presuntos delitos sexuales contra diez adolescentes que eran compañeros de colegio de sus hijos. La Justicia ordenó además la colocación de una tobillera electrónica para monitorear sus movimientos e impedir acercamientos a las víctimas y sus familias. Mientras el expediente avanza, los adolescentes denunciantes cuentan con botones antipánico personalizados entregados por la Policía de la Ciudad.

