por Alejo Paredes
04 Junio de 2026 18:57
Desde Mendoza hasta California, pasando por los tribunales, los conservatorios de música y las galerías de arte más prestigiosas del mundo, la historia de Hernán Simó parece desafiar cualquier intento de encasillamiento. Abogado distinguido en Estados Unidos, exfiscal mendocino, pianista, compositor y artista digital premiado internacionalmente, el godoicruceño aseguró que detrás de todos sus logros hubo una constante: la convicción de que el arte era su verdadera vocación. "Yo siempre quise ser artista, esa es la verdad", afirmó durante una extensa entrevista con BigBang en la que repasó su recorrido profesional y personal.

Aunque terminó estudiando Derecho, explicó que la decisión estuvo atravesada por una necesidad concreta. "Más que elegir la convivencia, ha sido tratar de hacer un equilibrio para la convivencia entre la necesidad económica y mi verdadera pasión", sostuvo. Ese equilibrio no fue sencillo. Mientras cursaba la carrera de abogacía también realizaba el profesorado de piano, una exigencia que marcó buena parte de su juventud. "Todos los viernes durante 12 años no tuve un viernes libre porque me tomaban lección en el conservatorio de piano", recordó. Para Simó, aquella etapa fue uno de los mayores sacrificios de su vida.
Con medalla de oro en la Universidad Nacional de Cuyo, una carrera ascendente en el Poder Judicial mendocino y posteriormente un reconocimiento como Abogado del Año 2025 en California, muchos podrían pensar que abandonar la función judicial implicó una decisión arriesgada. Sin embargo, él lo vivió de otra manera. "No me sentía valiente, honestamente. Me sentía coherente con lo que yo sentía en ese momento", explicó sobre su renuncia como fiscal para iniciar una nueva etapa vinculada al ejercicio profesional en Estados Unidos.
Según relató, la posibilidad de trabajar como abogado en California apareció luego de aprobar el exigente California Bar Exam y recibir una oferta laboral. "Era el próximo paso lógico", resumió. La fe ocupa un lugar central en su vida y aparece como una explicación recurrente cuando intenta describir las decisiones que tomó. "Creo y confío muchísimo en Dios. Siempre pienso que el camino me está llevando a lo mejor para mí", señaló. Actualmente, mientras gerencia de manera remota un estudio jurídico californiano desde Argentina, también desarrolla una intensa carrera artística internacional.
Sin ir más lejos su obra "Rivers of Wisdom" fue distinguida en el Festival Internacional de Arte de Qatar y recientemente expuso en Grecia dentro de la feria Select Art Fair. La espiritualidad es uno de los ejes centrales de sus creaciones. "Gran parte de mi obra está inspirada en la metafísica cristiana", explicó. En el caso de "Rivers of Wisdom", la pieza representa "un alma deseosa de alcanzar la sabiduría divina". Además de su actividad artística, Simó se ha convertido en una voz autorizada para reflexionar sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mundo jurídico.

Durante una conferencia internacional abordó los desafíos que enfrentan los jóvenes abogados que comenzaron su carrera profesional con estas herramientas plenamente incorporadas. "Mi conferencia estuvo orientada a que no se dejen arrastrar por la IA en todo lo que hagan como abogados, que preserven el juicio crítico, el análisis doctrinal y practiquen el alegato oral", explicó. Aunque considera que la tecnología es una herramienta valiosa, advirtió sobre los riesgos de una dependencia excesiva.
Respecto del futuro de la profesión, observó una tendencia creciente en Estados Unidos: ciudadanos que presentan demandas y escritos judiciales elaborados mediante inteligencia artificial sin la intervención de abogados. Si bien destacó que esto puede facilitar el acceso a la justicia para quienes no pueden pagar representación legal, también advirtió que genera una sobrecarga en los tribunales por la presentación indiscriminada de documentos.
A lo largo de la entrevista apareció una y otra vez una idea que parece definirlo. La palabra "vivir", incluso, está tatuada en su brazo derecho. El origen del tatuaje se remonta a una conversación con una jueza mendocina que observaba el ritmo frenético con el que trabajaba. "La jueza me dijo: 'Hernán, agendate vivir'. Y me lo tatué. Es mi recordatorio de vivir", contó.

Cuando llegó el momento de definirse, Simó no dudó. Pese a los reconocimientos obtenidos en el mundo jurídico, sostuvo que su identidad siempre estuvo más cerca del arte que de los expedientes. "Siempre me consideré más artista", afirmó. Y fue todavía más lejos: "Yo soy artista que trabaja de abogado". Hacia el final de la charla, dejó un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes que buscan abrirse camino en un contexto complejo. Si tuviera que resumir toda su experiencia en una sola enseñanza, eligió tres conceptos. "La disciplina, la responsabilidad y la pasión. Todo lo he hecho con pasión, hasta la abogacía", concluyó.

