El movimiento feminista en Argentina enfrenta, una vez más, un escenario adverso. En una reciente entrevista con el medio digital BigBang, Luci Cavallero, referente de Ni Una Menos, denunció el negacionismo del gobierno de Javier Milei respecto a la figura del femicidio, señalando las profundas implicancias que esto tiene no solo para las mujeres, sino también para toda la sociedad, incluidos los varones.
Es que los recientes casos de femicidios como los de Agostina Vega, Dulce María Beatriz Candia y Noelia Rivero que se sucedieron en menos de una semana, dejaron impactadas a cientos de miles de familias a lo largo y a lo ancho del país. Sin embargo, algo bastante impactante tiene que ver con el posicionamiento de La Libertad Avanza respecto al ataque a los movimientos feministas con cruzadas como quitar del Código Penal la figura de femicidio.

Un claro ejemplo es la conferencia de prensa de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien evitó referirse a los femicidios en sus declaraciones públicas cuando trató el caso de Agostina. Para Cavallero, esta postura no es un hecho aislado, sino parte de una "pedagogía estatal" que busca desmantelar los avances históricos logrados por el movimiento de mujeres en el país: "Este gobierno viene a reponer jerarquías ahí donde fueron puestas en cuestión por el movimiento de mujeres", subrayó.
Bajo el concepto de "antifeminismo de Estado", Cavallero describió un entramado de políticas y discursos que, en conjunto, buscan borrar la perspectiva de género de las políticas públicas. Según Luci, esto se manifiesta en varios frentes: desde el vaciamiento presupuestario de programas clave como el Programa Acompañar y la línea 144, hasta la erosión de iniciativas como la Educación Sexual Integral (ESI) y, respecto a esto, completa: "Y luego un plan económico que precariza absolutamente la vida de las mujeres y que hace imposible salir de la violencia. Todo eso está articulado además, con estos discursos que se dan desde el propio Estado que buscan borrar la dimensión de género de la desigualdad".

"Se trabaja sobre figuras jurídicas negando la figura de femicidio e impulsando proyectos como el de falsas denuncias; son dos caras de la misma moneda", afirmó Cavallero. Estos movimientos por un lado deslegitiman las demandas del feminismo pero por otro refuerzan un sistema que perpetúa la violencia machista.
El negacionismo estatal no se limita a las políticas públicas; también tiene un impacto directo en los discursos sociales y culturales. Cavallero advirtió que las declaraciones de figuras como Monteoliva o incluso el propio presidente Milei tienen un efecto desinhibidor sobre las violencias machistas: "El Estado te invita a ser cómplice. Y esto es una manera de promover el odio", expresó con contundencia.

Según Cavallero, estas narrativas no solo afectan a las mujeres, sino que también tienen repercusiones en los varones. En un contexto de creciente precarización económica y social, las políticas del gobierno ofrecen "poblaciones sacrificables" como una forma de canalizar frustraciones: "Te humillan en el trabajo, te humilla la persona que te alquila la casa, te tratan de boludo en todos lados y el Gobierno lo que te ofrece es: 'bueno, pero con tu mujer tenés que ser macho'. Como si fuera una propuesta de reponer un poder perdido en la vida cotidiana", explicó.
Este clima de violencia tiene consecuencias devastadoras que van más allá del género. Cavallero citó estadísticas recientes que muestran un aumento en los suicidios entre varones jóvenes, lo que refleja una sociedad cada vez más fragmentada y violenta: "Vamos a una sociedad mucho más violenta en todos sus ámbitos", advirtió.
¿Es el punitivismo la solución?
En un contexto donde las cifras de femicidios siguen siendo alarmantes y donde el sistema judicial a menudo falla en proteger a las víctimas, surge inevitablemente la pregunta: ¿es suficiente con encarcelar a los agresores? Para Cavallero, la respuesta es clara y compleja a la vez.

"Por supuesto que queremos justicia y justicia hoy en nuestra sociedad significa que esa persona esté privada de la libertad", afirmó. Sin embargo, también subrayó que depositar toda la responsabilidad en el sistema penal es una fantasía peligrosa: "Si solo se deposita en el sistema penal la solución, entonces deberíamos tener a la mayor cantidad de hombres encerrados todo el tiempo", señaló.
En este sentido, destacó la necesidad de atacar las raíces estructurales de la violencia machista: "Lo que necesitamos es un montón de otras cosas: posibilidades para vivir vidas plenas y libres de violencia; necesitamos que haya Educación Sexual en las escuelas; necesitamos que los hombres también encuentren su proyecto de vida fuera de la violencia".
Para Cavallero, prevenir la violencia implica transformar profundamente las condiciones económicas, sociales y culturales que perpetúan las desigualdades. Esto incluye desde garantizar acceso a derechos básicos hasta promover espacios educativos donde se pueda dialogar abiertamente sobre género y masculinidades.
En este contexto desalentador, el movimiento Ni Una Menos se prepara para una nueva marcha este 3 de junio. Según Cavallero, este año la movilización estará marcada por una mezcla de bronca y tristeza ante los recientes casos de femicidios y las políticas regresivas del gobierno. Sin embargo, también habrá espacio para la esperanza y la resistencia: "Estamos con mucha bronca, con mucha tristeza por los detalles que se van conociendo de los casos", expresó pero al mismo tiempo destacó "la alegría de tener en el horizonte esta posibilidad de que haya una gran respuesta social que marque un límite".
En momentos donde el discurso oficial parece querer borrar los logros alcanzados por décadas de lucha feminista, el 3J se presenta como una oportunidad para reafirmar que no habrá retrocesos. Luci Cavallero destaca: "El movimiento feminista siempre ha sido un límite frente a los intentos de descomposición social. No solo estamos hablando por nosotras; estamos hablando por los contornos de la sociedad en la que queremos vivir".

