09 Marzo de 2026 09:00
El Gobierno de Javier Milei oficializó este lunes una nueva reconfiguración en un área clave del Estado: la Procuración del Tesoro de la Nación, el organismo encargado de la defensa jurídica del país en causas estratégicas. A través de decretos publicados en el Boletín Oficial, el Ejecutivo designó a Sebastián Amerio como nuevo procurador del Tesoro, en un movimiento que refleja tanto el reordenamiento del Ministerio de Justicia como las tensiones internas dentro del oficialismo.

La decisión se formalizó mediante los decretos 141/2026, 142/2026 y 143/2026, que aceptaron la renuncia de Amerio como secretario de Justicia y como representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura de la Nación Argentina para asumir la jefatura del organismo encargado de representar legalmente al Estado. El cambio se produjo en el marco de la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia tras la salida de Mariano Cúneo Libarona, un movimiento que desató una cadena de desplazamientos y negociaciones en uno de los sectores más sensibles del Gobierno.
Para que Amerio asumiera el cargo, el Ejecutivo aceptó la renuncia de Santiago María Castro Videla como procurador del Tesoro. Sin embargo, el funcionario no abandonará el esquema oficial: continuará dentro del organismo como subprocurador, gracias a la creación de un nuevo puesto. "Créase en el ámbito de la Procuración del Tesoro de la Nación un tercer cargo de Subprocurador del Tesoro de la Nación", indicó el Boletín Oficial.
La decisión despertó cuestionamientos dentro de ámbitos judiciales y políticos, ya que la creación de un nuevo cargo parece haber funcionado como una forma de mantener dentro del organigrama a un funcionario que originalmente debía abandonar el puesto. Castro Videla, cercano al asesor presidencial Santiago Caputo, tendrá además una tarea de alto impacto: intervenir en la causa internacional vinculada con la expropiación de YPF, uno de los litigios más delicados que enfrenta el Estado argentino.

El movimiento también expone las tensiones que atraviesan al círculo de poder libertario. Amerio era considerado uno de los dirigentes más cercanos a Caputo dentro del Ministerio de Justicia, pero su salida de la Secretaría dejó en evidencia un reequilibrio de fuerzas impulsado desde el entorno presidencial. Según distintas fuentes políticas, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, busca limitar el peso del influyente estratega dentro del gobierno y reforzar su propio esquema de poder.
En ese contexto fue designado como nuevo secretario de Justicia Santiago Viola, apoderado nacional de La Libertad Avanza y dirigente cercano al armado político que responde a Karina Milei y a los primos Eduardo Menem y Martín Menem. La escena que reveló el clima interno ocurrió días atrás: Amerio se enteró de que dejaba su cargo mientras presidía una reunión del Consejo de la Magistratura.
El funcionario recibió la noticia en su celular en pleno plenario, una situación que rápidamente se viralizó y reflejó la velocidad con la que se ejecutaron los cambios en la estructura oficial. La llegada de Mahiques al Ministerio de Justicia aceleró todavía más los movimientos. El propio funcionario dejó en claro cuál sería su primera decisión. "Llegué y pedí la renuncia de los funcionarios políticos", afirmó.
El nuevo ministro justificó la medida en la necesidad de reorganizar el área con dirigentes propios. En sus declaraciones públicas sostuvo que "la Argentina necesita una Justicia independiente de las disputas políticas, imparcial en sus decisiones, ágil en sus tiempos y moderna en sus herramientas". Sin embargo, la magnitud de los cambios -que incluyen pedidos de renuncia en organismos sensibles como la Oficina Anticorrupción, la Unidad de Información Financiera y la Inspección General de Justicia- evidencia una profunda reconfiguración del poder judicial dentro del esquema del Gobierno.

La Procuración del Tesoro ocupa un rol estratégico porque concentra la defensa del Estado en litigios multimillonarios y conflictos institucionales de alto impacto. Por ese motivo, los movimientos en ese organismo suelen interpretarse como señales políticas dentro de la estructura del poder. En este caso, la designación de Amerio y la permanencia de Castro Videla a través de un nuevo cargo reflejan una reorganización que combina desplazamientos, premios y equilibrios internos.

