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Trabajaba hace 37 años en la empresa "El Halcón" que ahora quebró y todo le recuerda a los '90: "Vienen por nosotros"

Pablo Gallardo, delegado de la línea 148, reivindicó la lucha de los trabajadores que los sostuvo hasta que el gobierno de Milei terminó de dinamitar todo.

por Samantha Plaza Monroy

12 Marzo de 2026 14:53
Trabajador de la línea 148 en pie de lucha
Trabajador de la línea 148 en pie de lucha

En la Argentina de 2026, los trabajadores enfrentan una tormenta que ya conocen. Bajo el gobierno ultraliberal y anarcocapitalista de Javier Milei, el país atraviesa una crisis que resuena con ecos del pasado, evocando los oscuros días de los años '90, cuando Carlos Menem lideraba el país hacia despidos masivos, privatizaciones de servicios públicos, cierres de empresas y una flexibilización laboral que desangró a la clase trabajadora. Hoy, como entonces, los y las trabajadoras organizadas se convierten en el último bastión de resistencia frente a un modelo que amenaza con desaparecer los derechos más fundamentales.

La historia de la empresa "El Halcón" es un retrato de esta lucha. Fundada hace 83 años en Florencio Varela y Solano, esta emblemática compañía de transporte se convirtió en una institución para su comunidad. Pero el 23 de diciembre pasado, los trabajadores recibieron un golpe devastador: "El Halcón" dejó de existir; desde ese día, el cuerpo de trabajadores vive una agonía que podría empezar a terminar.

Quebró la empresa "El Halcón"
Quebró la empresa "El Halcón"

Es en este contexto en el que Pablo Gallardo, delegado de la línea 148 por la Unión Tranviaria Automotor (UTA) habló con BigBang. Este trabajador, lleva 37 años en la empresa desde que tenía apenas 14 años y ahora su relato refleja el dolor colectivo: "Es muy triste. A los que tenemos muchos años acá nos golpeó muy fuerte porque desde el momento en el que nos dijeron que 'El Halcón' deja de existir... fue un masazo".

La desaparición de "El Halcón" es un símbolo de la precarización que avanza sobre los derechos laborales. Gallardo explica que desde diciembre los trabajadores no recibieron ni un peso (aunque pudieron subsistir gracias a la comunidad organizada que les acercaba donaciones) mientras intentan negociar la continuidad de los ramales con otras empresas como la 98, la 85: "Estamos desde el 23 de diciembre sin un peso, está todo muy complicado", relató a este medio el delegado.

Pablo Gallardo, delegado de la línea 148
Pablo Gallardo, delegado de la línea 148

El panorama actual recuerda inevitablemente a los años '90, cuando las políticas neoliberales arrasaron con el empleo y la estabilidad económica de millones. Gallardo, que vivió esa época en carne propia, no duda en trazar paralelismos: "Fue duro, casi parecido a la situación de hoy. También la padecimos con recortes en los salarios y había que meter horas para que rinda. Pero bueno, la pasamos". Sin embargo, lo que marcó una diferencia entonces —y lo que sigue siendo crucial ahora— fue la organización y lucha sindical.

"La 148 es histórica porque volteó una ley que nos querían imponer", recuerda Gallardo con orgullo. Se refiere a la ley 24.522, que buscaba pagarles sólo el 50% del salario y el resto en cuotas. Los trabajadores se unieron, se organizaron y lucharon hasta lograr revertir esa injusticia: "Nos ponían un sello en el recibo y la empresa quería pagar con esa ley; entonces se unieron todos los trabajadores. Hay un cuerpo de delegados muy combativo y fue eso lo que nos llevó hasta el día de hoy a estar vivos", afirma.

Los documentos de los trabajadores que lograron rebatir la ley
Los documentos de los trabajadores que lograron rebatir la ley 24.522

Hoy, nuevamente, los trabajadores enfrentan intentos de desarticular su organización. La ley de "modernización" laboral libertaria aparece como un fantasma del pasado y las restricciones al derecho a huelga se endurecen bajo el argumento de que el transporte público es un servicio esencial. Gallardo lo ve con preocupación: "Vienen por nuestros derechos, no quieren asamblea, no quieren derechos para los trabajadores". En este contexto, las palabras de una compañera —Cristina Fernández de Kirchner— resuenan con fuerza: "No venían por ella; venían por nosotros", reivindica Gallardo.

Así las cosas, queda demostrado que la lucha sindical no es solo una defensa del presente sino más bien una construcción del futuro; es que en medio de la adversidad, los trabajadores organizados demuestran cómo es resistir y sobrevivir a las políticas más despiadadas. Pero no es una batalla fácil. "Es doloroso porque se termina un ciclo acá en la 148", dice Gallardo. "En lo personal, tengo 37 años en esta empresa... se hace muy duro sobrellevar esto".

Sin embargo, como lo hicieron en los años '90, los trabajadores vuelven a levantarse. La historia enseña -una y otra vez- que solo la unidad y la organización pueden enfrentar las crisis que buscan despojarlos de sus derechos y su dignidad. En cada asamblea, en cada marcha y en cada negociación, se escribe una nueva página de resistencia colectiva.

Pablo Gallardo recuerda: "Fue lucha y lucha porque había lo mismo que pasa ahora: flexibilización laboral, recortes, despidos, achiques. Es muy parecida a la situación de hoy". En tiempos donde "vienen por nosotros", como advirtió Cristina Fernández de Kirchner, los trabajadores organizados son quienes plantan cara al modelo anarcocapitalista que busca despojarlos de lo poco que les queda. La lucha continúa y la historia es una prueba irrefutable. 

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