por Alejo Paredes
14 Mayo de 2026 11:37
En Córdoba, el 30% de los llamados al 0800 de salud mental estuvieron vinculados a conflictos personales y sentimientos de soledad. Detrás de esa estadística crece una problemática que especialistas de todo el mundo ya describen como una "epidemia silenciosa". En ese contexto, la psicóloga Anabella Serventi (MN 76890) analizó el fenómeno de la soledad no deseada y advirtió sobre sus consecuencias devastadoras en la salud física, mental y social. "Es una preocupación de Salud Pública porque las consecuencias de este cuadro impactan de lleno en el sector", explicó en diálogo con BigBang.

La especialista recordó que, según datos de la OMS relevados entre 2014 y 2019, "más de 870.000 muertes anuales estuvieron asociadas a la Soledad No Deseada, son aproximadamente 100 muertes por hora". Para Serventi, el problema excede ampliamente el plano emocional. "Las personas quedan 'perdidas en el sistema': no se realizan tratamientos médicos, no sacan turnos, no pueden llegar a centros de salud porque no cuentan con alguien que los acompañe y los contenga", sostuvo.
Y agregó que la situación puede derivar en "depresión, ansiedad, riesgo de enfermedades cardiovasculares, aumento del riesgo de demencias", además de cuadros de abandono y desprotección extrema. "Tal vez se produce alguna caída que no es asistida a tiempo con el riesgo de complicación de alguna fractura, deshidratación, suspensión de tratamientos farmacológicos por imposibilidad de ir a comprarlos o vergüenza a la hora de pedir asistencia", describió.
Lejos de limitarse a los adultos mayores, la psicóloga remarcó que la problemática también golpea de lleno a adolescentes y jóvenes. "Impacta en el rendimiento académico, calidad de sueño, conductas alimentarias, autolesiones, síntomas depresivos, ansiedad, ludopatía online entre otras posibilidades", enumeró. En Europa, algunos gobiernos ya comenzaron a tomar medidas concretas. Inglaterra creó en 2018 el Ministerio de la Soledad y Japón hizo lo mismo en 2021.

Por otro lado, Alemania lanzó un programa nacional para combatir el aislamiento social y España, incluso, cuenta con un Observatorio Estatal de la Soledad. Para Serventi, el fenómeno tiene una característica central: muchas veces permanece oculto. "Las señales suelen ser invisibles o pasar desapercibidas por el entorno de la persona", advirtió. Según explicó, la soledad no deseada "es una percepción subjetiva de soledad y/o aislamiento".
En ese sentido, detalló que está vinculada a "una brecha entre los vínculos que se desearía tener y los que se tiene". Los síntomas pueden aparecer de múltiples maneras: aislamiento progresivo, abandono de reuniones sociales, descuido personal, apatía, ansiedad, alteraciones en el sueño o la alimentación y cancelación constante de compromisos. En adolescentes, además, detecta "resistencia a trabajos grupales y aislamiento en lugares sociales".

Incluso, un "uso excesivo de dispositivos tecnológicos y conductas de riesgo". Uno de los puntos más profundos de la entrevista aparece cuando diferencia el disfrute de la soledad del sufrimiento que provoca el aislamiento. "La diferencia fundamental está en el sentido de propósito e integridad", explicó. Y detalló: "Las personas que se implican en un hobbie, en aprender disciplinas nuevas, en rutinas de actividad física, cuidado de animales y, además, cuidan de su salud mental, tienden a no tener sintomatología relacionada a Soledad No Deseada porque se implican en construir una vida con sentido".
El problema aparece cuando los vínculos se rompen y la persona pierde herramientas para reconstruirlos. "Sufrir la Soledad No Deseada puede darse porque los vínculos han disminuido: fallecimiento de amigos, mudanza a algún lugar aislado, hijos migrantes, etc... o bien porque no se cuenta con un buen desarrollo de habilidades socioemocionales", señaló. En ese escenario, las redes sociales y las aplicaciones de citas ocupan un lugar ambiguo: prometen conexión, pero muchas veces profundizan el vacío. "Fragmentamos las conversaciones, se tienen varias conversaciones a la vez sin profundizar en ninguna", sostuvo.

Sobre las apps de citas, fue todavía más contundente: "Generaron la ilusión de infinitas posibilidades cuando muchas veces no existe ninguna". "La necesidad de terminar con la soledad lleva a distorsionar las conversaciones, a completar información que nunca fue dada, a suponer quién es el otro sin realmente conocerlo", explicó. Y resumió una lógica cada vez más frecuente: "Busco sentirme amado sin estar disponible para brindar amor". Serventi también alertó sobre una transformación cultural más profunda, atravesada por la hiperconectividad, la inteligencia artificial y el deterioro de los vínculos cara a cara.
En ese sentido, planteó: "Se habla mucho de la paradoja de estar solos a la vez de estar hiperconectados". Incluso, mencionó el crecimiento de relaciones afectivas con bots y asistentes virtuales: "Es un vínculo ilusorio porque no hay un otro, sino un 'espejo' disponible 24/7". Para la psicóloga, esta dinámica impacta directamente sobre la tolerancia a la frustración y la forma de relacionarse. "Cuando un contenido digital o una app no me resulta satisfactorio lo cierro, lo apago, lo elimino. En los vínculos sucede algo similar: ghosteo, bloqueo y, en casos extremos, lleva a desenlaces fatales", alertó.

En paralelo, remarcó el efecto de las pantallas sobre la infancia y las habilidades emocionales. "Cuando se mira a los ojos a los niños por distraerse con dispositivos tecnológicos se generan consecuencias muy difíciles de revertir", señaló. Y concluyó: "Tenemos que dedicar tiempo a reconocernos en nuestra humanidad, en nuestra necesidad de lazos sociales de apego seguro, en el sentido de comunidad. Volver a encontrarnos en miradas, sostenerlas y alojar la vulnerabilidad ajena amorosa y respetuosamente. Somos seres sociales, necesitamos asistencia para crecer, para cuidarnos. Los síntomas de ansiedad y depresión, autoestima frágil, el aumento de riesgo de padecer demencia, aislarse y perder el entrenamiento en habilidades socioemocionales, el descuido de la salud física por no acceder a consultas médicas ni continuar tratamientos o prescripción terapéuticas... En casos extremos se llega al suicidio por no saber cómo salir de ese círculo de aislamiento y soledad".

