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Comprar no es transformarse

"La IA sola no alcanza": el desafío de las empresas ya no es incorporar tecnología, sino aprender más rápido que la competencia

Expertos afirman que el futuro ya no depende de tener la mejor herramienta, sino de desarrollar organizaciones capaces de aprender, desaprender y adaptarse más rápido que el resto.

La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo
La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo

La inteligencia artificial dejó de ser patrimonio exclusivo de las grandes corporaciones. Hoy, una pyme, una startup o una multinacional pueden acceder a las mismas plataformas, modelos y asistentes inteligentes con apenas unos clics. Pero, si todos tienen las mismas herramientas, ¿quién gana la carrera? Para Agustina Paz, consultora en nuevas tecnologías, la respuesta está lejos del software. "Primero haría una salvedad: tener acceso a las mismas herramientas no significa tener las mismas capacidades para aprovecharlas. La inteligencia artificial se está democratizando, pero no se democratizan automáticamente el criterio, la curiosidad, la calidad de las preguntas ni la capacidad de transformar un hallazgo en una decisión de negocio", sostuvo en diálogo con BigBang

La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo
La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo

Lejos de imaginar un futuro donde la tecnología sea el único factor determinante, Paz sostiene que el verdadero desafío está en las personas y en la cultura de las organizaciones. "La tecnología evoluciona de manera exponencial, mientras que las personas y las organizaciones solemos pensar y planificar de forma lineal. Esa brecha es hoy uno de los principales desafíos. Por eso, el verdadero diferencial no está en incorporar la última herramienta, que probablemente cambie en pocos meses, sino en desarrollar una mentalidad capaz de explorar, aprender, desaprender y volver a aprender", explicó. 

Y resume: "Las organizaciones más competitivas serán las que puedan interpretar antes lo que está cambiando, conectar señales que todavía parecen aisladas y convertirlas en oportunidades. Ya no alcanza con saber más: hay que aprender mejor y más rápido". En pleno auge de la inteligencia artificial, muchas empresas creen que la transformación digital consiste simplemente en sumar una nueva plataforma a su rutina. Para Paz, ese es uno de los errores más frecuentes. "Una empresa que adopta tecnología incorpora una herramienta a una forma de trabajar que permanece prácticamente igual", dijo.

Y agregó: "Una empresa que se transforma utiliza la tecnología para revisar sus preguntas, sus procesos, sus decisiones e incluso su modelo de negocio". La especialista explica que la exploración es una condición indispensable para que exista innovación. "Nosotros trabajamos mucho desde la exploración porque nadie puede incorporar estratégicamente aquello que no conoce, no prueba o no comprende. Pero explorar no es perseguir cada novedad tecnológica. Es entender qué posibilidades abre, cómo converge con otras tecnologías y qué impacto puede tener sobre el negocio, las personas y los clientes", destacó. 

La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo
La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo

La experta advirtió que la transformación real ocurre cuando deja de depender de unos pocos entusiastas. "La transformación ocurre cuando ese descubrimiento se convierte en aprendizaje colectivo. Cuando deja de depender de dos entusiastas de la IA y modifica capacidades, conversaciones y formas de tomar decisiones en toda la organización. No es implementar IA para hacer lo mismo un poco más rápido: es preguntarse qué deberíamos empezar a hacer diferente", remarcó. 

A partir de su trabajo con organizaciones de distintos sectores, Paz identifica un patrón común entre aquellas que logran evolucionar más rápido. "Son organizaciones que hacen de la exploración una práctica sistemática y no una actividad reservada para cuando sobra tiempo, porque nunca sobra. Observan señales débiles, se exponen a ideas y disciplinas diferentes, experimentan en pequeña escala y crean espacios para compartir lo aprendido", dijo.

Además, destaca una característica poco habitual en el mundo corporativo: la capacidad de reconocer que no siempre se tienen todas las respuestas. "También tienen culturas en las que se puede decir 'no sé', hacer preguntas y desafiar supuestos. El conocimiento previo sigue siendo valioso, pero puede transformarse en una limitación cuando nos lleva a mirar el futuro únicamente con los parámetros del pasado", detalló. 

Según la consultora, tampoco alcanza con hablar del futuro si después nada cambia: "Además, combinan visión y ejecución. No alcanza con organizar una conferencia inspiradora sobre el futuro ni con acumular pilotos que nunca escalan. Las empresas más adaptables conectan la anticipación con problemas concretos del presente. Se permiten explorar futuros posibles y, al mismo tiempo, traducen esa exploración en decisiones y acciones".

La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo
La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo

Para Paz, el liderazgo será uno de los factores que definirá qué empresas lograrán mantenerse competitivas durante los próximos años. "El liderazgo es decisivo porque ninguna organización aprende más rápido que sus propios líderes durante demasiado tiempo. Si quienes conducen no exploran, no cuestionan sus modelos mentales y no se animan a experimentar, es muy difícil que el resto de la empresa lo haga", contó. 

En ese sentido, sostiene que el perfil del dirigente también está cambiando: "Desde nuestra mirada, el liderazgo que viene necesita integrar cuatro dimensiones. Debe ser futurista, para anticipar escenarios; tecnólogo, para comprender las posibilidades y los límites de las nuevas tecnologías; innovador, para convertirlas en valor; y profundamente humanista, para preguntarse para qué y al servicio de quién las utiliza".

Bajo su mirada, el uso indiscriminado de la inteligencia artificial puede traer consecuencias.  "La IA puede ampliar nuestras capacidades, pero también puede volvernos intelectualmente más pasivos si delegamos en ella el pensamiento. Por eso, el aprendizaje continuo no consiste solamente en manejar herramientas: implica desarrollar pensamiento crítico, creatividad, colaboración, adaptabilidad y criterio. La ventaja aparece en la intersección entre tecnología y capacidades humanas", manifestó. 

Uno de los mensajes más contundentes de la entrevista estuvo dirigido a las pequeñas y medianas empresas, que muchas veces postergan la capacitación por falta de tiempo o recursos. "El mayor riesgo no es solamente quedar tecnológicamente atrasadas, sino perder relevancia sin advertirlo. Mientras una pyme posterga el aprendizaje porque está resolviendo la urgencia diaria, sus clientes cambian, sus competidores aprenden y aparecen nuevos modelos de negocio", desarrolló.

La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo
La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo

En ese sentido, Paz considera que el cambio debe comenzar por quienes toman las decisiones: "En las pymes, además, el ritmo de aprendizaje del dueño muchas veces marca el límite de aprendizaje de toda la empresa. Si el empresario delega la inteligencia artificial en 'los más jóvenes' o en el área de sistemas, está delegando una parte de la comprensión estratégica de su propio negocio". Y aclara que capacitarse no implica convertirse en experto: "Pero capacitarse tampoco significa realizar cursos interminables ni convertir a todos en especialistas técnicos. Puede comenzar con experiencias breves, casos reales y un problema concreto. Lo importante es generar curiosidad, criterio y autonomía. El costo de aprender puede administrarse; el costo de no aprender suele aparecer tarde y de golpe".

La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo
La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo

Finalmente, la consultora dejó una recomendación para quienes piensan en los próximos cinco años. "La primera decisión es sacar al futuro de la periferia y meterlo en la agenda estratégica del liderazgo. Hoy suele tratarse como un tema aparte, para cuando haya tiempo; mientras no ocupe un lugar real en las prioridades de quienes conducen, ninguna transformación profunda va a sostenerse", dijo  

Y explicó cuál debería ser el primer paso: "Eso implica asignar tiempo concreto; no simbólico; para explorar qué está cambiando, qué impacto puede tener sobre el negocio y qué capacidades necesitan desarrollar las personas de la organización. A partir de ahí, elegiría un desafío real de la empresa, armaría un equipo diverso y empezaría a experimentar. No hace falta un plan perfecto a cinco años: probablemente quede viejo antes de terminarlo. Lo que sí hace falta es una dirección clara y un sistema continuo de aprendizaje que la sostenga en el tiempo". 

La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo
La IA no va a reemplazar a las empresas que aprenden, pero sí a las que dejan de hacerlo

Finalmente, Paz, sentenció: "El objetivo no es construir una empresa que reaccione más rápido, sino una organización capaz de anticipar, imaginar y cocrear futuros posibles. La IA es una herramienta extraordinaria, pero el diferencial sigue estando en las personas que pueden darle sentido, convertirla en valor y decidir qué futuro quieren construir".

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