por Raúl Bertuccelli
25 Febrero de 2026 13:07La serie Heated Rivalry conocida en español como Más que Rivales se convirtió en una de las producciones más comentadas del último tiempo gracias a su combinación explosiva de deporte, tensión y romance prohibido. Basada en la novela de Rachel Reid, la adaptación televisiva apuesta por una narrativa intensa, emocional y sin medias tintas dándole a los seguidores un lugar seguro donde sentirse parte de la serie.
Creada y dirigida por Jacob Tierney, la historia sigue a Shane Hollander e Ilya Rozanov, dos estrellas del hockey profesional que construyen una rivalidad feroz dentro de la pista de hielo, mientras sostienen un vínculo secreto fuera de ella. Interpretados por Hudson Williams y Connor Storrie, los protagonistas logran transmitir química, vulnerabilidad y una tensión constante que se vuelve el corazón de la serie que consta con un bajo presupuesto ya que en su producción no le tenían mucha fe.

Lo más interesante de Más que Rivales no es solamente su costado romántico, sino el contexto en el que se desarrolla: el mundo del deporte profesional masculino (hockey sobre hielo), históricamente asociado a mandatos rígidos y poca apertura hacia la diversidad sexual donde el machismo siempre estuvo a la orden del día. La serie explora el miedo a la exposición pública, la presión mediática y la lucha interna entre el deseo, la reputación y el ser feliz sin importar las consecuencias.
Lejos de suavizar el conflicto, la producción elige mostrarlo con crudeza y realismo. Las escenas íntimas son explícitas, sí, pero también están cargadas de significado emocional donde muchos de los espectadores se ven reflejados. No se trata solo de provocación, sino de una forma de reforzar la intensidad del vínculo entre los personajes.

Con una temporada breve y episodios dinámicos, la serie evita rellenos innecesarios. Cada capítulo profundiza en la evolución del vínculo entre Shane e Ilya, mostrando cómo la rivalidad inicial se transforma en algo mucho más complejo: amor, dependencia, miedo y necesidad de aceptación.
Sin embargo no todo fue luz verde para la serie ya que algunos ejecutivos la rechazaban por falta de personajes femeninos relevantes, otros porque quería que bajaran el tono de las escenas de sexo y que los dos protagonistas principales, no debían consumar su pasión hasta la segunda temporada ya que les parecía muy fuerte para las plataformas principales.

El guión apuesta al clásico "enemigos que se enamoran", pero lo resignifica desde una mirada contemporánea y queer. El resultado es una historia que combina pasión deportiva con drama romántico en partes iguales.
La serie es un éxito rotundo a nivel mundial, casi sacándole protagonismo a la que fue la serie del mundo Stranger Things en su última temporada. La autora de las novelas, Rachel Reid, consideró en una entrevista en Slate que el motivo del éxito es que a muchas mujeres les excita ver el porno gay (creció la audiencia de mujeres en la búsqueda de dicho material) y por otro lado, que "puede existir un deseo hacia hombres emocionalmente vulnerables que no van a dañarlas, o tener la sensación de que las dinámicas de poder están más equilibradas en una relación gay". Otro artículo, en The Cut, decía: "A estas alturas, es difícil convencer a las mujeres de que una relación heterosexual constituye un final feliz".

¿Vale la pena verla? Si, Más que Rivales es ideal para quienes disfrutan de romances intensos, historias de amor atravesadas por conflictos reales y series que no temen incomodar. Tiene momentos previsibles, pero su mayor fortaleza está en la química de sus protagonistas y en la honestidad con la que aborda sus temas. Sin duda es una serie necesaria que derrumba muchos tabúes ya que no es solo una historia de hockey. Es una historia sobre identidad, deseo y valentía.

