Las alarmas sonaron nuevamente el domingo 22 de febrero cuando se dio a conocer la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", a manos del ejército mexicano. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tenía una recompensa por su captura de 15 millones de dólares, ofrecida por los Estados Unidos. Un hecho que va en concordancia con el secuestro de Nicolás Maduro el 3 de enero del 2026 y las amenazas impartidas por Donald Trump a sus pares, Gustavo Petro, presidente de Colombia, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
Las alarmas en Jalisco ponen en alerta a una región azotada por el narcotráfico y su comunión con los gobiernos de turno. Latinoamérica parece enceguecida ante los personajes que encabezan sus países, como Daniel Noboa en Ecuador o el ex presidente Juan Orlando Hernández en Honduras y olvidadiza ante los asesinatos a sangre fría en las favelas de Brasil y creyente de los falsos abanderados de la seguridad como Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milei en Argentina.

México
Despreocupado, el continente dormía ante un amanecer del domingo, opacado por la noticia de la muerte de "El Mencho". Las calles rápidamente se vieron ocupadas por un operativo del CJNG en represalia al asesinato de su líder, desatando así una ola de violencia sobre todo México. Fue así como la presidenta Sheinbaum dejó un mensaje claro para sus socios en el norte: "Trabajamos todos los días por la paz, la seguridad, la justicia y el bienestar de México". La Casa Blanca reaccionó a través de las palabras del Subsecretario de Estado, Christopher Landau: "Un acontecimiento importante para México, Estados Unidos, América Latina y el mundo".

Cien días son los que separan al presente de lo que puede ser una celebración armoniosa entre países o un conflicto regional a gran escala. A meses de celebrarse una nueva edición de la Copa Mundial FIFA 2026, la relación entre Trump y Sheinbaum vuelve a tambalear. A las acusaciones de narcotráfico y la inmigración, se suma la amenaza arancelaria por la ayuda mexicana prestada a Cuba ante un nuevo bloqueo estadounidense de la isla.
Venezuela
La presidencia interina de Delcy Rodríguez en Venezuela se ve envuelta en la intervención directa de los Estados Unidos, quien posa sus manos en el petróleo, bajo la excusa de la aparente existencia -aunque luego desmentida por la justicia- del Cartel de los Soles, dirigido, según el Departamento de Estado de los Estados Unidos, por Maduro que fue catalogado como "narcoterrorista". A casi dos meses de su secuestro, la situación política y económica en el país no cambió en su esencia. El Chavismo continúa en el gobierno mientras su pueblo afronta la crisis económica, pero ahora, sin los ingresos derivados de la venta del crudo, dado que los mismos no van directamente al gobierno venezolano, sino a cuentas controladas bajo la supervisión estadounidense.

Existe un propósito mayor para las tierras bolivarianas y su relación con el narcotráfico. Solo un 8% de la cocaína traficada hacia los Estados Unidos llega por el Pacífico, según la DEA; mientras que un 16% llega por el Caribe Oeste y un preocupante 74% se traslada por el Pacifico desde Colombia, Perú, Chile y Bolivia. Todo apunta a la capacidad venezolana de producir 300.000 millones de barriles de petróleo, al poseer las mayores reservas en el mundo, una movida que pone en jaque a China y Arabia Saudita, mientras que Trump se hace del crudo venezolano e iraní.
Colombia
De las amenazas a reuniones claves, la relación entre Petro y Trump fluctúa más que el dólar. El panorama actual en Colombia muestra una radiografía de un vínculo tan turbulento como beneficioso para algunos. El Ejército de Liberación Nacional (ELN) se encuentra en el centro de la escena de una obra con múltiples protagonistas porque a la captura de Maduro le siguió una amenaza directa a Petro: "Será mejor que se cuide", disparó Trump, tras largas semanas de advertencias por la producción y tráfico de droga en Colombia.

El narcotráfico es una problemática que llamativamente excluye otros intereses como la explotación de oro, coltán y uranio, también disponibles en Venezuela y Ecuador, conformando una cordillera virgen de recursos naturales. Las fronteras que dividen a la antigua Gran Colombia hoy sirven como un corredor de drogas, dinero sin declarar y tráfico de personas, que alimentan a una potencia que devora todo a su paso.
Ecuador
Noboa, el presidente ecuatoriano nacido en Miami, se encuentra hoy, junto a su hermano John Noboa, investigado por la justicia por sus vínculos con el narcotráfico. Documentos filtrados por los Pandora Papers revelaron que el mandatario es dueño de Lanfranco Holdings S.A., una empresa offshore con sede en Panamá, que a su vez es la socia mayoritaria de Noboa Trading Co., la empresa que enfrenta cargos por el tráfico de cocaína con destino hacia Croacia e Italia.

Aunque entre 2020 y 2024 fueron incautados más de mil kilos de cocaína mezclados entre bananas, la relación de Noboa con el narcotráfico no queda ahí. Cabe recordar que durante esos mismos años, la fuga de presos y capos de las cárceles ecuatorianas culminó con el decreto de Estado de Excepción y la militarización del país, dando comienzo a un presente donde los sicariatos en vía pública y el abuso de la policía en las comunidades. Esta realidad pone a tiro una intervención directa de los Estados Unidos, una opción barajada en un encuentro con Trump en Mar-a-lago donde Noboa dejó en claro que la "cooperación de seguridad" sería viable para que las fuerzas estadounidenses actúen en suelo ecuatoriano.
Argentina
A pesar del estandarte de "ley y orden" que sostiene Milei y de una mano dura que golpea más a los jubilados, los estudiantes y los trabajadores que contra los delincuentes, Argentina atraviesa una crisis de gobierno en relación a sus aliados, los narco-votos y un modelo económico que indica facilitar indirectamente el narcotráfico. Un "Plan Bandera" opacado por los vínculos entre Luis Espert, el empresario extraditado a los Estados Unidos por contrabando de estupefacientes y lavado de activos Fred Machado, su abogado Francisco Oneto y el presidente argentino.

Un modelo sostenido por la deuda externa, la flexibilización laboral y la liberación de activos que convierten a la Argentina en un paraíso para narcos, al permitir el ingreso de dólares sin explicar su origen y al montar un verdadero espectáculo policial que oculta a los verdaderos criminales. Aunque Milei califica los hechos como un progreso y festeja su alianza con Donald Trump, los escándalos hunden la imagen de transparencia que aparenta ostentar La Libertad Avanza y su gobierno.
El panorama revela que América Latina se encuentra en una encrucijada donde el crimen organizado ya no opera únicamente desde las sombras, sino que actúa en conjunto con el poder político y económico. La muerte de "El Mencho" en México marcó el inicio de nuevas olas de violencia e incertidumbre en la región y una reconfiguración de las rutas del narcotráfico que conectan el Pacífico con el Caribe y el Cono Sur.
La lucha contra el narcotráfico en Latinoamérica demanda una estrategia integral que no sólo persiga a las caras visibles, sino que desarticule los mecanismos financieros y las complicidades políticas que permiten que estas organizaciones criminales siguen operando como verdaderos estados paralelos en un continente en llamas.

