16 Septiembre de 2016 08:00
Roxy Freyra está dando que hablar en el mundo del arte contemporáneo. A raíz del contacto con niños en las numerosas ferias de arte en las que participó, desarrolló una motivación desconocida para ella. “Los chicos preguntan, se involucran, quieren saber, es apasionante”, comentó a Minitah acerca de los inicios que dieron rienda a su último lanzamiento: “Las vueltas de la vida”, un libro de arte para que los más chicos se conviertan en co-autores.
“Para la presentación de la publicación hicimos dos murales en el Hospital de Niños de Tandil. Íbamos a hacer uno solo, bien grande, pero el primer día lo terminamos porque se sumaban chicos de todas las edades y de otras partes, así que empezamos otro”, relata la artista. Y agrega: “la idea final es que envíen sus intervenciones por mail, Twitter o Facebook. Con todas esas obras estoy armando un gran archivo para hacer un collage. Y con eso presentaré muestras en ferias, para que los chicos se vean expuestos. Esa es la idea final, que la obra se troquele, que adquiera otro valor. El troquelado es el pasaje a la libertad.
¡Arte, arte, arte!
¿Cuánto influyó Milo Lockett en esta etapa creativa?
Un día le dije: no quiero hacer algo hecho por los demás, no quiero hacer algo que ya está hecho. No quiero repetir, y el me respondió: “tu dibujo es distinto”, y después él se volvió loco con la idea. Me incentivó a lanzarlo de manera independiente, que es una forma de hacerlo más rápido y de ganas mucho más dinero que de la mano de una editorial. Con Milo compartimos la misma idea. Él regala muchísimas obras, las dona, tiene el concepto de fluidez en el arte. ¡Además vende un montón! Los dos, y muchos más que están en nuestra corriente, queremos que el arte sea accesible para todo el mundo, no sólo quien tiene mucha plata y puede comprar una obra enorme.
En plena creación junto a su esposo, Javier Pianta, Milo Lockett, y otros artistas.
¿La inspiración de Milo contagió tu estilo naif?
En sí, el hecho de admirarlo hizo que yo me diera permiso. Además. esta onda de las vueltitas en mi obra tiene un origen en mi profesión formal. Soy contadora, estudié economía durante muchos años. Entonces, esto para mí son las vueltas de la vida, la vuelta atrás, el retomar, el volver. Los rulos en mis creaciones nacen de las vueltas de los ciclos económicos. Y cuando se lo explico a los chicos, les gusta más todavía. Las casitas son la contención familiar, el cariño. Siempre hago arbolitos y naturaleza, hay una parte de fijación a la tierra, y aquello que está en los aires refleja la espiritualidad.
Roxy y Milo.
¿Y en que dejaras los números para volcarte a los pinceles?
El arte te modifica, te saca de situaciones y te pone en otras. El contacto con el arte es a través de un original colgado en la pared, bienvenido. Y si es mediante un mural en la calle, genial también. Si es un objeto que te genera alegría, ganas, o determinado sentimiento, ¡10 puntos!
Roxy, del mundo financiero al mundo del arte.
¿Cómo ves al arte argentino en general, y con respecto al mundo?
Acá no hay mercado. Y me permito tomar una expresión de Milo: acá nadie se levanta pensado “hoy me tengo que comprar un cuadro”. Nos levantamos pensando que tenemos que arreglar la heladera, o comprar el aire acondicionado para el verano. No hay expectativa hacia el arte, por una cuestión económica y porque culturalmente no tenemos eso de “tener un original”. Tal vez con el tiempo cambie, cada vez hay más gente que tiene las ganas de tener una obra.
¡Creando!