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Lejos de casa, pero más argentina que nunca: la historia de la cordobesa que vive el Mundial desde Kansas City

Agustina Drayden contó el fenómeno que convirtió a Kansas en el corazón albiceleste del Mundial.

Agustina Drayden
Agustina Drayden

Hay lugares que, de golpe, dejan de sentirse lejanos. Basta con una camiseta celeste y blanca, un mate compartido o el grito desaforado de un gol para que miles de kilómetros desaparezcan por un instante. En este Mundial 2026, mientras la Selección Argentina avanza con paso firme y ya espera por Cabo Verde este viernes en los dieciseisavos de final, Kansas City se transformó en ese rincón del mundo donde la pasión argentina encontró un nuevo hogar.

La ciudad estadounidense fue elegida por el cuerpo técnico de Lionel Scaloni como base de concentración durante la Copa del Mundo y también terminó convirtiéndose en el primer gran punto de encuentro de hinchas argentinos en Estados Unidos. En una edición del Mundial repartida entre distintas sedes, donde los fanáticos quedaron dispersos por todo el país, Kansas logró reunir a miles de compatriotas detrás de una misma ilusión.

Así es el hotel donde se hospeda la Selección Argentina en Kansas
Así es el hotel donde se hospeda la Selección Argentina en Kansas

BigBang dialogó con Agustina Drayden, una cordobesa que vive allí desde hace dos años, para conocer cómo cambió la ciudad con la llegada del Mundial, cómo es la vida cotidiana fuera del evento y qué significa para una argentina reencontrarse con su gente después de tanto tiempo lejos de casa: "Mi nombre es Agustina Drayden, soy cordobesa, vivía en General Paz, y hace 2 años que me mudé acá, a Kansas City", contó.

Hasta que la FIFA confirmó que Argentina establecería ahí su búnker, la vida de Agustina transcurría con absoluta normalidad. Su rutina estaba marcada por el trabajo, el deporte y la tranquilidad que caracteriza a la ciudad: "Es increíble lo rápido que la rutina cambió una vez que dijeron que Argentina jugaba acá, fue increíble", anticipó.

Agustina Drayden, una cordobesa que vive en Kansas City y vive el Mundial a flor de piel
Agustina Drayden, una cordobesa que vive en Kansas City y vive el Mundial a flor de piel

Agustina contó cómo era su día sin la Copa del Mundo: "Me levanto, cocino el desayuno, un avocado toast, vamos a la cafetería a trabajar en la computadora con mi esposo, volvemos al mediodía, cocinamos el almuerzo, salimos a caminar, voy a correr, vamos a entrenar crossfit. Volvemos, cocino la cena, un ratito más en la compu y a dormir".

Desde ese anuncio, todo cambió: "De repente eran días que tenía entrevistas con noticieros, entonces esos días ya nos quedábamos en el departamento y salíamos quizás al café de la tarde, o salíamos a correr a la mañana para después tener tiempo para crear contenido para el Mundial.... Todo se dio vuelta un poco: ir a eventos, empezar a sentir más movimiento de la ciudad. Me junté con el alcalde de Kansas City dos veces".

Agustina Drayden vive en Kansas City hace ya dos años
Agustina Drayden vive en Kansas City hace ya dos años

Ese cambio fue todavía más evidente porque, fuera del Mundial, Kansas dista mucho de ser una ciudad caótica. Según cuenta Agustina, durante la semana el ritmo es pausado y recién los fines de semana recupera movimiento con la llegada de turistas atraídos por su reconocida barbacoa: "Kansas City tiene una barbacoa que es una perdición total. Los fines de semana es mucho más movido, pero durante la semana sí es más tranquilo. Si salís a las 9 de la noche, por ahí ya no hay nadie caminando".

La tranquilidad también se refleja en la seguridad de la ciudad, uno de los motivos por los que, según considera, varias selecciones eligieron instalar allí su base durante la Copa del Mundo. Por eso, el enorme operativo montado alrededor de la concentración argentina responde exclusivamente a la magnitud del evento.

BBN habló con Agustina Drayden
BBN habló con Agustina Drayden

Aunque Kansas respira deporte, el fútbol no suele ocupar el centro de la escena. Ahí el gran fenómeno deportivo es el fútbol americano y los Kansas City Chiefs movilizan multitudes cada temporada: "Kansas City es mundialmente conocido por el fútbol americano. Tienen el equipo más grande de Estados Unidos que se llama Chiefs. Entonces, cuando hay partido de los Chiefs, Kansas City se llena de rojo y amarillo, todo el mundo festeja. Pero de fútbol, nuestro fútbol, no", dijo y continuó: "La primera vez en la vida, en estos dos años que estuve acá, que yo veía hinchas caminando por todos lados, fue el 16 de junio. Fue el único día que Kansas City estuvo hasta el pupo, todo lleno de gente".

La llegada de miles de argentinos sorprendió incluso a los propios estadounidenses. Pero, para quienes viven allí desde hace años, fue una oportunidad única para volver a sentirse cerca de casa: "Los argentinos que ya están acá hace tiempo, fue como un milagro porque extrañan argentinos, porque quieren estar con la cultura, los abrazos, la gente, el hablar con un desconocido que se convierta tu amigo, compartirle algún mate en el medio de la calle. Eso buscaban todos los argentinos".

Agustina Drayden destacó el mate argentino y el compartir entre compatriotas
Agustina Drayden destacó el mate argentino y el compartir entre compatriotas

Y recordó el multitudinario banderazo que reunió a miles de personas antes del debut de la Selección Argentina: "La gente que es de acá sentía una locura de la pasión argentina. Porque imagínate el banderazo que se hizo acá en Kansas City, creo que el 15 de junio, había, no te miento, 10.000 argentinos, todos ahí acumulados alrededor de una fuente, en una plaza. Yo nunca había visto algo así, ni yo", contó cómo iniciaba el Mundial, y agregó la repercusión que tuvo en su entorno yankee: "Imaginate la gente que era de acá, me mandaban videos a mí. La familia de mi esposo, los amigos de mi esposo diciendo: '¿Era real? Vos no mentías'. No, le digo, yo no te mentía. Es así, así se festeja".

Para Agustina, reencontrarse con tantos compatriotas fue una experiencia difícil de explicar: "Pero yo no te explico cómo. Pero es que... qué buenos que somos los argentinos", explicó que se sintió un poco más cerca de casa al ver las camisetas celeste y blanca: "Yo con todos los que hablé en el banderazo, de buena onda, porque yo aprovechando la oportunidad que estaba alrededor de muchos argentinos, hablaba con todos y estaban todos felices. Era una alegría, que se extraña, que se nota. La gente ha hecho locuras para venir hasta acá. Han venido en bicicleta, a dedo, gente que ni siquiera tiene las entradas y que las decidió comprar acá. Acá los argentinos es una cosa que quieren alentar con el corazón y que realmente vienen y que Dios provea".

Vivir lejos de Argentina implica convivir diariamente con la nostalgia. Algunas ausencias parecen pequeñas, pero pesan: "Los alfajores, por Dios. Las tartas de hojaldre, acá no existe eso. Es tan específico que se me hace agua la boca", dijo cuando BigBang preguntó que extrañaba más de su tierra natal. Luego, aparecieron los gestos, lo que hace a uno ser argentino: "Se extraña el abrazo y el beso. Acá se saludan medio como con la mano. Y eso se extraña, duele por ahí, se siente".

Sin embargo, durante el Mundial esa distancia parece acortarse: "Lo mirás, hacés un contacto, es un segundo que saltás y te alentás o empieza el canto 'el que no salta es un inglés'. Quizás empezás a cantar en el medio de la calle, en el medio del tren, en el medio de donde sea. Es como que... nos hablamos con la mirada".

El fenómeno también terminó contagiando a su marido, nacido y criado en Kansas City: "No me creía. Yo le mostraba videos de cuando ganamos, en 2022 en el Obelisco, en Buenos Aires, y me dice: 'Guau, se ve que es mucha gente, pero claro, porque ganaron'. No le digo, no importa, ganamos, perdamos, empatamos... todos juntos y celebramos lo mismo".

Tras ver los videos, su pareja pudo vivir en primera persona la pasión argentina: "Fuimos al banderazo y había una bandera gigante que la empezaron a pasar por arriba de todos. Él quedó en el medio regalado, empezaron a saltar, lo abrazaban, se reían, porque te das cuenta que no es argentino, pero que la estaba pasando bomba".

Incluso reveló que terminó enamorándose de la Selección Argentina: "De repente se me enamoró de la Selección. Agarró Instagram y empezó a ver uno por uno. Después dice: 'Che, pero me gusta el color de la camiseta, me gusta el azul, creo que me gusta mucho y creo que me gusta más que Estados Unidos'".

Para Agustina, la sensación de que este Mundial se vive distinto tiene una explicación clara: "Creo que este Mundial eligieron muchos destinos, entonces la gente está dispersa. Hay gente en Miami, hay gente en Nueva York, acá en Kansas City, en Dallas. Para mí la gente está como que no sabe dónde ir o dónde quedarse, cómo optimizar el viaje".

Agustina Drayden destacó la vibra mundialista
Agustina Drayden destacó la vibra mundialista

Aun así, asegura que el clima mundialista existe: "Para mí se siente. Prendés un televisor y están pasando el partido. Vas a un café, vas a un bar, están pasando los partidos. Es como que todo el mundo está al tanto".

También intentó acercarse varias veces al hotel donde concentra la Scaloneta: "Sí, como cinco veces. El plan era ir con el mate y una reposera a ver si se aparecían en la ventana. Está acá a cinco minutos de este edificio. Pero el hotel tiene todas vallas, más de 50 policías, tienen su rutina, hay policías adentro y afuera, es increíble".

La importante presencia policial alrededor del hotel responde a un operativo especial montado por el Mundial, aunque, según Agustina, la seguridad es una característica habitual de Kansas City. Esa tranquilidad cotidiana fue uno de los factores que, considera, influyó para que varias delegaciones eligieran instalar allí su base durante la competencia: "Nunca me sentí tan segura caminando sola para todos lados, más para la derecha, para la izquierda. Me siento bien, es muy limpia la ciudad, la gente es muy amable, todos te ayudan. Nunca tuve ni 1% de miedo de nada".

Además, destacó el crecimiento que atraviesa la ciudad y la confianza que despertó entre las selecciones: "Para que tres equipos hayan elegido quedarse acá, quiere decir algo. Kansas City es una ciudad que la gente piensa que no es nada, y en realidad la ciudad está creciendo a lo loco. Está creciendo un montón, se está expandiendo".

Con el paso de los días, Agustina ya empezó a pensar en el inevitable final de esta fiesta futbolera: "Tristeza total. Porque no va a haber tanto movimiento capaz. Yo ya venía pensando en eso, digo: ¿qué va a pasar después? El 11 de julio es el cuarto de final aquí en Kansas City. Esa es mi segunda oportunidad para ver a más argentinos. Y ya después cuando termine todo, va a ser triste. Yo voy a seguir usando la camiseta, ya está".

 

Antes de despedirse, resumió mejor que nadie aquello que hace diferente al hincha argentino, sin importar en qué rincón del planeta esté: "Es una pasión que te nace de adentro genuinamente, que para mí no se puede encontrar en otra parte. Tenés que vivirlo, tenés que crecer viviendo un Mundial en tu casa, pintándote la cara teniendo cuatro años. Cuando salís al mundo cargás con toda esta pasión, con todas estas ganas de representar a tu país, a la bandera, a los colores, al mate, al fútbol, a los amigos, al estar juntos, al compartir, a comer un asado, a compartir un vaso de fernet".

Y mientras la Selección Argentina ya piensa en el cruce frente a Cabo Verde, Kansas City continúa latiendo al ritmo de los bombos, las camisetas albicelestes y los abrazos entre desconocidos que, por un rato, vuelven a sentirse vecinos. Porque para quienes viven lejos, el Mundial también puede ser eso: la oportunidad de volver a casa, aunque sea por noventa minutos.

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