05 Junio de 2026 09:02
Si bien el gobierno de Javier Milei y su ministro de Economía Luis Caputo festejan logros económicos por redes sociales con tweets rimbombantes, no hay nada más certero que la realidad y muestra de esto es el Índice de la Milanesa, un indicador desarrollado por el centro iCiudad, expone una alarmante caída en el poder adquisitivo de las y los trabajadores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Según el economista y director ejecutivo del centro, Santiago Battista, si se comparan las cifras del año 2023 con las de este (2026) los porteños pueden comprar 53 platos menos. La cifra evidencia un deterioro en la capacidad de consumo de un plato emblemático y amado por todos: la milanesa con guarnición.

El Índice de la Milanesa se construye a partir de una pregunta simple pero reveladora: ¿cuántas milanesas con guarnición puede comprar un trabajador promedio con su salario mensual en un restaurante tradicional? Este indicador se calcula dividiendo el salario promedio mensual registrado en la Ciudad —según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT)— por el precio promedio del plato, relevado por el Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad (IDECBA).
En el primer bimestre de 2026, el índice marcó 104 milanesas, el valor más bajo desde que se tienen registros comparables. Esto representa una caída del 22,4% respecto al mismo período de 2025, cuando alcanzó 134 platos. Además, la comparación con 2020, en plena pandemia, es aún más drástica: en ese entonces, el índice llegaba a 190 milanesas, lo que significa que en seis años el poder adquisitivo en restaurantes se redujo prácticamente a la mitad.

"Nosotros desde el iCiudad hacemos un índice para medir el poder adquisitivo de los salarios de los porteños y de los que trabajamos en la ciudad en relación a un consumo tan típico como ir a un restaurante y comer una milanesa con papas fritas", explicó Battista en diálogo con Víctor Hugo Morales en Radio 750.
"Lo que vemos es que en 2026, en el primer bimestre —enero y febrero— cayó un montón el poder adquisitivo, que es algo que se viene analizando pero muchas veces se hace comparado con la inflación o comparado con cosas que no están tan en el común de lo cotidiano de las personas como poder ir a comer algo afuera, una actividad tan normal para la clase media porteña", agregó.

Si bien la caída afecta al bolsillo de los trabajadores, también lo hace con el tejido económico de la ciudad: "Te agrego una cosa más, que es que se perdieron en el camino también en estos tres años más de 93.000 puestos de trabajo registrados y cerraron más de 2.600 empresas, con lo cual no solamente se achicó el poder de compra de los salarios, sino que encima se redujo la cantidad de trabajadores que hay y la cantidad de empresas. Lo más difícil después es volver a reconstruir eso, aparte de que vuelvan a crecer los salarios", advirtió Battista.
Así las cosas, el Índice de la Milanesa que si bien refleja una caída en el consumo gastronómico muestra el real termómetro de los bolsillos de los trabajadoras en 2026. La pérdida de 53 platos respecto a 2023 es un recordatorio impepinable del impacto que la crisis económica tiene en la vida diaria de las y los porteños.

