La situación de los inquilinos en la Argentina continúa deteriorándose. Según la última Encuesta Nacional Inquilina, elaborada por Inquilinos Agrupados y la Federación de Inquilinos Nacional, el 72,9% de los hogares que alquilan mantiene deudas activas, el porcentaje más alto desde que comenzó el relevamiento. El estudio, realizado sobre 808 hogares de 16 provincias, también muestra que el 29,7% de las familias atraviesa una situación de emergencia habitacional, un indicador que combina el peso del alquiler sobre los ingresos, el endeudamiento, la mora y las mudanzas por motivos económicos.

Uno de los datos más preocupantes es que dos de cada diez inquilinos debieron abandonar su vivienda por no poder afrontar el alquiler, el nivel más elevado de la serie histórica. En la provincia de Buenos Aires ese porcentaje asciende al 21,5%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires alcanza el 17,5%. El informe señala además que el endeudamiento dejó de estar asociado al consumo y pasó a destinarse a cubrir gastos básicos.
Entre quienes tienen deudas, el 55% pidió préstamos para comprar alimentos y el 37% se endeudó para pagar el alquiler. A su vez, el 66% recurrió a la tarjeta de crédito como forma de financiamiento y el 38% ya registra atrasos en sus pagos. En promedio, los hogares destinan el 40% de sus ingresos al alquiler, mientras que casi la mitad (48,5%) utiliza el 50% o más de sus ingresos para afrontar ese gasto. El alquiler mediano nacional ya se ubica en $656.500 mensuales.
El relevamiento también refleja el impacto sobre el mercado laboral. Aunque el 68% de los inquilinos tiene empleo registrado, el 47% necesita dos o más trabajos para cubrir sus gastos y casi un tercio incorporó una nueva actividad laboral durante el último año para compensar la pérdida del poder adquisitivo. Respecto de las condiciones de contratación, el 78% de los contratos prevé actualizaciones cada tres o cuatro meses, el 65% ajusta por inflación (IPC) y un 5,8% de los inquilinos alquila sin contrato escrito.

Desde Inquilinos Agrupados atribuyeron el agravamiento de la situación a la desregulación del mercado tras la derogación de la Ley de Alquileres y advirtieron que, desde diciembre de 2023, los aumentos de los alquileres se ubicaron sistemáticamente por encima de la inflación. El informe concluye que ninguno de los principales indicadores mostró mejoras durante el último semestre y que el acceso y la permanencia en una vivienda alquilada continúan deteriorándose, con niveles récord de endeudamiento, pluriempleo y vulnerabilidad habitacional.