La recuperación económica que el Gobierno de Javier Milei promete desde hace meses continúa sin reflejarse en los bolsillos de la mayoría de los argentinos. Los datos más recientes muestran una realidad distinta: el consumo privado volvió a caer en mayo y acumuló seis meses consecutivos de retroceso interanual, en un contexto donde incluso productos históricamente centrales en la mesa familiar, como la carne vacuna, registran niveles de consumo mínimos en dos décadas. Según el Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, el consumo cayó 2,2% interanual en mayo y retrocedió 0,3% respecto de abril. Con este resultado, el indicador acumula una contracción del 1,8% durante los primeros cinco meses de 2026 en comparación con igual período del año pasado.

Entre los principales indicadores económicos utilizados para medir la actividad de consumo, la recaudación del IVA en términos reales mostró una baja del 3% interanual. Al mismo tiempo, los préstamos vinculados al consumo comenzaron a desacelerarse y las compras con tarjeta de crédito registraron por primera vez una caída real, con un descenso del 3,5% interanual.
De esta manera, los hogares ajustan gastos, postergan compras y reducen consumos considerados esenciales frente a la pérdida de poder adquisitivo. Los bienes durables también muestran señales preocupantes. El patentamiento de automóviles registró en mayo su cuarta caída del año, con una baja del 26,2% interanual. Como contrapartida, las motocicletas mantuvieron una tendencia positiva y crecieron 26%, un fenómeno que distintos especialistas suelen asociar a la búsqueda de alternativas más económicas frente al encarecimiento de los vehículos de mayor valor.
La construcción tampoco escapó al freno. El despacho de cemento en bolsa, un indicador asociado a pequeñas obras y refacciones particulares, cayó 8,3% interanual. Pero quizá el dato más contundente surge del mercado de la carne vacuna. De acuerdo con un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo per cápita se ubicó en apenas 47,5 kilos por habitante por año durante mayo. Esto representa una caída del 6,1% respecto del mismo mes de 2025 y una reducción de 3,1 kilos por persona.
Se trata del registro más bajo de los últimos veinte años. La propia entidad vinculó el fenómeno al deterioro del poder de compra de las familias. Según explicó CICCRA, la disminución del consumo está relacionada con "la caída del poder de compra de las familias, afectadas por la suba significativa en el precio relativo de la carne vacuna". En términos generales, el consumo aparente de carne vacuna cayó 11,1% anual durante los primeros cinco meses del año y totalizó 855.750 toneladas res con hueso. En valores absolutos, esto significa que el mercado interno absorbió 106.710 toneladas menos que en igual período de 2025.

Paradójicamente, mientras disminuye la demanda doméstica, los precios comenzaron a mostrar leves retrocesos. El informe destacó que el rubro carnes y derivados registró una caída de 0,7% mensual en el precio promedio de los cortes vacunos, la segunda consecutiva. El asado lideró las bajas con un descenso mensual del 1,6%, ubicándose en un valor promedio de $17.237,3 por kilo. También retrocedieron el cuadril (-0,8%), la nalga (-0,6%), la carne picada común (-0,4%) y la paleta (-0,1%). Sin embargo, estas reducciones no alcanzan para revertir el desplome del consumo acumulado.
Mientras los argentinos compran menos carne, las exportaciones continúan creciendo. Entre enero y mayo las ventas externas alcanzaron 312.200 toneladas res con hueso, un 5,1% más que en el mismo período del año anterior. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por Estados Unidos, tras la ampliación del cupo de exportación libre de aranceles acordada a comienzos de año. Según CICCRA, "en los restantes destinos principales las ventas experimentaron caídas muy significativas".
China, que sigue siendo el principal comprador de carne argentina, redujo sus adquisiciones un 35,8% mensual en abril y un 32% interanual. En contraste, las exportaciones hacia Estados Unidos crecieron 25% mensual y se triplicaron frente al mismo mes del año pasado, alcanzando 10.896 toneladas y representando el 29,2% del total exportado. "Los ingresos por las ventas a China representaron 35,6% de los ingresos totales en abril último (110,2 millones de dólares) y la facturación por las exportaciones a EEUU sumaron otro 29% (89,9 millones de dólares). En conjunto, explicaron 64,6% de la facturación total del mes", indicó la entidad.

La situación productiva tampoco muestra señales de fortaleza. La producción de carne vacuna acumuló una caída del 7,3% durante los primeros cinco meses de 2026, alcanzando 1,168 millones de toneladas res con hueso, unas 91.650 toneladas menos que en igual período de 2025. Desde CICCRA advirtieron que "en mayo la industria frigorífica vacuna registró nuevamente un bajísimo nivel de actividad, en un contexto dominado por la menor oferta de hacienda vacuna para enviar a faena, tras una fase de tres años de intensa liquidación de madres y de existencias en general, producto de una sucesión de eventos climáticos adversos que incidieron a partir de 2022 y se extendieron hasta mediados del año pasado". La entidad agregó que "así como abril de 2026 fue el décimo abril con menor nivel de faena de los últimos cuarenta y siete años, el de mayo fue el noveno más bajo entre los quintos meses considerados". En total, entre enero y mayo se faenaron 4,94 millones de cabezas de ganado, una caída del 9,8% interanual. Según CICCRA, "fue el nivel de actividad sectorial más bajo de los últimos diez años".

