Una tragedia de enormes proporciones sacudió a Tailandia y dejó al país sumido en el dolor. Lo que debía ser una peregrinación de fe y recogimiento terminó convertido en una escena de horror cuando una camioneta conducida por un niño de apenas 11 años arrolló a una columna de monjes budistas que caminaban por la banquina de una ruta en la provincia de Mukdahan.
El saldo fue devastador: nueve religiosos murieron y más de veinte resultaron heridos, varios de ellos en estado crítico, en uno de los accidentes más impactantes registrados en los últimos años en un país donde el budismo es practicado por cerca del 90 % de la población y los monjes son figuras profundamente respetadas. El dramático episodio ocurrió alrededor de las 11 de la mañana, a unos 600 kilómetros al noreste de Bangkok. Un total de 35 monjes, acompañados por cinco seguidores laicos, había iniciado apenas media hora antes una peregrinación de aproximadamente 260 kilómetros con destino a la provincia de Ubon Ratchathani.
La caminata transcurría con normalidad hasta que, de un momento a otro, una camioneta comenzó a desplazarse de manera errática. Según informaron las autoridades, varios de los religiosos observaron que el vehículo circulaba haciendo zigzag antes de abandonar la calzada e impactar de lleno contra la fila de monjes que avanzaba al costado de la ruta. Las imágenes captadas por una cámara de seguridad y difundidas por la Asociación de Rescate Ruam Jai Mukdahan muestran los segundos previos al desastre: los religiosos caminan en fila india cuando la camioneta pierde el control y los embiste violentamente.
Cinco monjes murieron en el acto, mientras que otros cuatro fallecieron poco después en distintos hospitales a raíz de la gravedad de las heridas. Además, más de veinte religiosos fueron trasladados de urgencia a centros de salud. Cuatro permanecen en estado crítico y otros diez sufrieron lesiones de consideración. El abad de Mukdahan, que participaba de la peregrinación, relató que los primeros integrantes de la columna lograron reaccionar apenas advirtieron que el vehículo se desviaba. Los primeros cinco monjes consiguieron apartarse del camino, pero el sexto y quienes caminaban detrás de él fueron alcanzados de lleno por la camioneta.
Uno de los sobrevivientes, identificado como Phra Sompong, recordó con angustia los instantes previos al impacto. "Vi a un niño acercarse al volante de una camioneta. En ese momento, yo estaba cantando 'Buddho, Buddho'", relató, en referencia al tradicional mantra de meditación budista. "Luego, de repente, la camioneta nos embistió a toda velocidad", recordó. "Por suerte, otro monje y yo logramos apartarnos a tiempo. Los nueve monjes que encabezaban la fila sobrevivieron, pero los demás, que fueron alcanzados por el vehículo, salieron despedidos por los aires", agregó conmovido.
La conmoción aumentó cuando las autoridades confirmaron que quien conducía la camioneta era un niño de apenas 11 años. El menor quedó inmediatamente bajo custodia y será interrogado por funcionarios especializados en protección de menores una vez que concluyan las primeras actuaciones judiciales. La investigación intenta establecer cómo el chico logró ponerse al volante del vehículo. Según las primeras hipótesis de la policía, el niño habría tomado la camioneta de sus padres sin autorización y, poco después, perdió el control antes de embestir a los peregrinos.
De hecho, el comandante de la policía provincial de Mukdahan, Pairoj Thaiphutsa, explicó: "El sospechoso es un niño. El vehículo fue llevado a una evaluación forense para determinar la causa" del accidente. El funcionario confirmó además que los padres del menor fueron citados a declarar. "Pedimos a los padres del niño que vinieran para determinar quién es responsable del cuidado del menor, para avanzar con el proceso legal", sostuvo. Las autoridades adelantaron que analizan iniciar acciones judiciales contra los progenitores por una presunta negligencia en el cuidado del menor que habría permitido el acceso al vehículo.

Mientras tanto, peritos trabajan sobre la camioneta para establecer si existió alguna falla mecánica o si el siniestro se produjo exclusivamente por la pérdida de control del conductor. Voluntarios y equipos médicos llegaron al lugar apenas diez minutos después del accidente para asistir a los heridos y trasladarlos a hospitales de la región, donde muchos continúan luchando por sus vidas.
