26 Enero de 2026 09:02
La escena parece salida de una tragedia anunciada. Una estación de servicio iluminada, adolescentes regresando de un viaje, padres esperando para llevarlos a casa y, de repente, el estallido de la violencia. En ese escenario cotidiano, Leonel Ezequiel Martínez encontró la muerte. El crimen ocurrió el domingo por la noche, alrededor de las 23, en una estación de servicio ubicada en la intersección de Lavalle y Teodoro Fels, en la ciudad bonaerense de Zárate.
Martínez había llegado al lugar para buscar a su hija, que regresaba de un viaje con amigos. Nunca llegó a llevársela. Según reconstruyeron investigadores y medios locales, en el playón de la estación se encontraban el padre de la adolescente y, al mismo tiempo, su madre junto a su actual pareja. Ninguno sabía que el otro estaría allí. Esa coincidencia fue el disparador de una discusión que rápidamente se volvió incontrolable. Testigos indicaron que el intercambio verbal fue subiendo de tono en cuestión de minutos. Los conflictos entre ambos hombres venían de vieja data y días antes ya se había producido otro enfrentamiento.
Los celos aparecen, por estas horas, como el principal móvil de la tragedia. De acuerdo con la información recolectada por la Policía, el actual novio de la ex pareja de la víctima extrajo un arma de fuego y efectuó al menos seis disparos. Uno de ellos impactó de lleno en el pecho de Martínez. Otros proyectiles dieron contra el techo delantero de un Chevrolet Corsa y un automóvil Honda que se encontraban estacionados en el lugar, marcando la violencia desatada en medio de un espacio lleno de personas. Tras disparar, el agresor huyó a pie y permanece prófugo.
En el suelo quedó Martínez, desvanecido y gravemente herido, mientras los presentes -en estado de shock- intentaban salvarle la vida. Durante más de 20 minutos le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar hasta la llegada del personal del Sistema de Emergencias Municipal (SEMU). El hombre fue trasladado de urgencia al Hospital Virgen del Carmen, pero murió en el camino a causa de las heridas. Tenía 33 años, era operario y residía en la ciudad. Su muerte se produjo ante la mirada de su hija y de otros chicos que aguardaban para volver a sus casas, una postal que profundiza el dramatismo del hecho.

En el lugar trabajaron agentes del Grupo Táctico Operativo y de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI), junto a peritos que realizaron las tareas de rigor para recolectar pruebas y reconstruir la secuencia del ataque. La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N.º 8, que investiga el caso como homicidio. Mientras avanzan las declaraciones y el análisis de cámaras y testimonios, la Policía mantiene un intenso operativo para dar con el paradero del sospechoso.

