03 Abril de 2026 13:37
Lo que comenzó como una reunión habitual después de un partido terminó convirtiéndose en una historia atravesada por la exposición, el miedo y las sospechas. El "tercer tiempo" del 24 de marzo en el Club Regatas de Bella Vista quedó en el centro de un escándalo que crece con el correr de los días, aunque con una única certeza judicial: la denuncia de una joven por la difusión de un video sexual sin su consentimiento. La causa, que tramita en la UFI N°14 de San Martín, se enfoca exclusivamente en ese punto.

Según consta en la presentación, la joven mantuvo relaciones de manera consentida con uno de los jugadores de rugby, pero desconocía que estaba siendo filmada. Ese registro, luego, fue viralizado. "Ese material ella no consintió que se publicase. Así que la investigación corre por ese lado", explicó la periodista Luciana Rubinska, al detallar el estado de la causa. El expediente, por ahora, no contempla denuncias por abuso sexual ni por el uso de sustancias en bebidas, a pesar del clima de sospecha que se instaló. Lo cierto es que el caso no tardó en escalar. A la denuncia formal se le superpusieron versiones que circularon con fuerza en redes sociales y chats internos del club.
Allí, el relato toma otro tono, más oscuro, más difícil de verificar. "Hay acusaciones en esos chats, no aún en la justicia, de que les habrían pinchado los vasos a esas chicas y que después eso terminó en abusos sexuales con algunas de ellas", señaló Rubinska, marcando la distancia entre lo que se investiga y lo que se dice. En uno de los mensajes que se viralizaron, el clima es directamente perturbador: "Me acaba de decir un amigo que está confirmado que le pincharon los vasos a las minas con una droga que les hace entregar. No sé qué carajo es pero es turbio, mal. Drogaron a la hermana de un amigo y se la cogieron 3 veces en una noche".
Sin embargo, esas versiones no tienen, hasta ahora, correlato judicial. "No hubo abuso ni drogas como se dio a conocer en redes", indicaron fuentes del caso, que insisten en que la investigación se encuentra en plena etapa de instrucción. Por un lado, una denuncia concreta: una joven que afirma haber sido filmada sin saberlo y expuesta públicamente. Por el otro, una trama de sospechas que circula sin pruebas formales, pero que amplifica el impacto del caso y tiñe todo de una gravedad aún mayor. "Esto forma parte, reitero, de los chats, de lo que está circulando internamente dentro del club y lo que se dio a conocer a través de redes sociales", remarcó Rubinska.

Al mismo tiempo, la periodista de Infobae remarcó que los relatos sobre drogas y abusos siguen siendo, por ahora, versiones no judicializadas. En ese cruce entre lo comprobable y lo que todavía no puede probarse, la figura de la víctima queda en el centro. No por lo que hizo -un encuentro consentido- sino por lo que no eligió: ser filmada, ser expuesta, ser viralizada. La justicia deberá determinar ahora si hubo delito en la difusión del video y quiénes fueron los responsables. También, si en el avance de la causa aparecen elementos que amplíen el foco hacia otros posibles hechos.

