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Entre bluses y pasarelas

En medio del escándalo Adorni, Milei se pone a cantar: el show benéfico que exhibe las prioridades del poder

Mientras la crisis económica golpea a millones, el Presidente prepara un número musical en un evento exclusivo.

02 Abril de 2026 10:34
El show de Milei: el presidente argentino canta junto a una banda de rock durante la presentación de su libro en un estadio
El show de Milei: el presidente argentino canta junto a una banda de rock durante la presentación de su libro en un estadio

En una Argentina atravesada por el ajuste, la caída del poder adquisitivo, la tensión social, conflictos sensibles (como la situación de jubilados y personas con discapacidad, tensiones en educación y salud) y episodios de ruido político, desde el caso $Libra hasta cuestionamientos a figuras como Manuel Adorni, que erosionan la imagen presidencial, la escena política suma un capítulo difícil de encuadrar: el presidente Javier Milei se subirá a un escenario para cantar en un evento benéfico organizado por el diseñador Roberto Piazza. No como invitado protocolar, sino como protagonista de un número musical con dedicatoria incluida.

El anuncio lo hizo el propio Piazza en el streaming oficialista Carajo, donde adelantó que prepara "uno para 3.500 personas, donde va a estar el Presidente, también va a estar Fátima, va a cantar, el presidente va a cantar". La escena, que mezcla política, espectáculo y vida privada, incluye además un detalle que refuerza el carácter personal del evento: Milei interpretará La flor más bella, un clásico de Memphis La Blusera, dedicado a su ex pareja Fátima Florez, quien también estará presente. "Me dijo 'Quiero cantar La flor más bella, pero quiero cantarle a Fátima'", reveló Piazza. 

Y agregó una respuesta del mandatario que no pasó desapercibida: "Eso es cosa de mujeres, arreglate vos con ella". La puesta promete ser grandilocuente. "Va a ser un espectáculo muy grosso, muy grande", aseguró el diseñador, quien adelantó la participación de bailarinas del Teatro Colón, cantantes líricas y figuras del tango. Un evento de alto perfil, con estética de gala y presencia presidencial. Sin embargo, más allá del carácter benéfico -los fondos serán destinados a la fundación de Piazza contra la violencia familiar-, la pregunta es qué lugar ocupa la gestión pública frente a la construcción de una figura presidencial cada vez más ligada al espectáculo. 

No es la primera vez que Milei cruza esa frontera. Ya lo había hecho en Mar del Plata, cuando subió al escenario en el show de Florez para cantar El rock del gato de Ratones Paranoicos, en medio de una fuerte exposición mediática y protestas en las inmediaciones. Tampoco fue su debut en los eventos de Piazza: en 2025 participó de un desfile por los 50 años de carrera del diseñador, acompañado por figuras centrales del oficialismo. El patrón se repite: apariciones públicas que combinan entretenimiento, vínculos personales y política, en un contexto donde el propio Gobierno promueve un discurso de austeridad extrema y cuestiona el gasto público en áreas sensibles.

El encuentro entre Roberto Piazza y Javier Milei en Olivos
El encuentro entre Roberto Piazza y Javier Milei en Olivos

La contradicción se vuelve más evidente cuando se recuerda el marco reciente. La invitación de Piazza a la Quinta de Olivos en 2025 se dio luego del polémico discurso de Milei en Davos, donde afirmó que "en sus versiones más extremas, la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil". Tras aquel episodio, el diseñador salió a respaldarlo: "Escuché cuatro veces el audio original y está bastante tergiversado, cambiado".

El encuentro entre Roberto Piazza y Javier Milei en Olivos
El encuentro entre Roberto Piazza y Javier Milei en Olivos

Hoy, esa relación vuelve a escena, pero en formato espectáculo. En paralelo, la figura de Florez agrega una capa más al relato. Su vínculo con el Presidente, que ella misma definió como "poco convencional", vuelve a ser parte de la narrativa pública, ahora con una dedicatoria musical en vivo como telón de fondo. El problema no es el arte, ni la música, ni siquiera la participación en eventos benéficos. El punto de tensión aparece cuando el rol institucional se diluye en una lógica de show permanente, donde lo público y lo privado se mezclan sin demasiados filtros. Mientras tanto, la Argentina real sigue lejos de ese escenario. 

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