03 Junio de 2026 17:29
La fotografía buscó transmitir armonía. Patricia Bullrich y Karina Milei posaron juntas en el despacho de la secretaria general de la Presidencia y difundieron un mensaje cuidadosamente elaborado para despejar cualquier sospecha sobre una crisis interna. "Reunión con Karina, trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el presidente Javier Milei", escribió la senadora libertaria en sus redes sociales. La publicación fue rápidamente replicada por el propio Presidente y por las cuentas oficiales del Gobierno. Pero detrás de la imagen de unidad aparece una realidad mucho más compleja: las diferencias dentro de La Libertad Avanza dejaron de ser rumores de pasillo para convertirse en episodios públicos que ponen en evidencia las dificultades del oficialismo para sostener la cohesión que pregona.

La aparición conjunta llegó apenas días después de uno de los mayores desafíos internos que enfrentó Javier Milei desde su llegada al poder. Bullrich decidió romper con la postura oficial respecto al pliego de María Verónica Michelli, la candidata a jueza federal cuyo nombramiento fue retirado por la Casa Rosada debido a su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, autor de investigaciones que incomodan al Gobierno.
Lejos de acatar la decisión presidencial, la legisladora anunció públicamente que no acompañaría el retiro del pliego y que ejercerá una "objeción de conciencia". El gesto fue interpretado como una señal de autonomía política que encendió alarmas dentro del círculo más cercano al Presidente. La tensión no surgió de un día para otro. Desde hace semanas Bullrich viene acumulando diferencias con sectores del oficialismo.
Una de las más resonantes se produjo cuando reclamó que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, adelantara la presentación de su declaración jurada para despejar sospechas sobre su patrimonio. Aquella intervención provocó un fuerte malestar en Balcarce 50 y dejó en evidencia que la exministra no estaba dispuesta a alinearse automáticamente con todas las decisiones del Gobierno. Las fricciones también alcanzaron a Karina Milei, quien aparece como una de las dirigentes más enfrentadas con Bullrich dentro de la estructura libertaria. Las versiones sobre una relación deteriorada se multiplicaron durante las últimas semanas y fueron alimentadas por dirigentes del propio oficialismo.

Por eso la fotografía difundida este miércoles fue leída como un intento de mostrar normalidad después de una secuencia de conflictos que había comenzado a erosionar la imagen de orden interno que el Gobierno intenta proyectar. Horas antes del encuentro, Bullrich había buscado bajar el tono de las especulaciones. "De ninguna manera hay riesgo de fractura", aseguró ante los periodistas en el Congreso. Y agregó: "El bloque es un bloque que está consolidado en las ideas, es un bloque que tiene un trabajo de unidad muy claro. Hemos votado todos los proyectos que el Ejecutivo ha enviado".
Sin embargo, los hechos recientes parecen contar otra historia. El caso Michelli dejó expuestas diferencias no sólo entre Bullrich y el Ejecutivo, sino también dentro del propio bloque oficialista. La candidata obtuvo el respaldo de senadores radicales, provinciales y aliados habituales de La Libertad Avanza. Incluso la vicepresidenta Victoria Villarruel tomó distancia de la postura presidencial y recibió a la postulante en su despacho para expresarle apoyo en defensa de la "institucionalidad".
La situación se volvió todavía más incómoda para el Gobierno porque el pliego avanzó en la comisión de Acuerdos pese a la resistencia oficial. Finalmente, Bullrich logró acordar con sectores dialoguistas postergar el debate para evitar una derrota política inmediata de la Casa Rosada, aunque el expediente quedó habilitado para ser tratado en una próxima sesión.
El episodio resulta particularmente incómodo para un Gobierno que hizo de la obediencia interna una bandera y que suele castigar cualquier señal de cuestionamiento. Mientras ministros, legisladores y funcionarios son presionados para mantener una línea única de discurso, Bullrich continúa diferenciándose en temas sensibles sin enfrentar consecuencias visibles.

Dentro del oficialismo reconocen que la exministra conserva un peso político propio que la convierte en una pieza difícil de reemplazar. Su nivel de conocimiento público, su estructura territorial y su capacidad para construir poder por fuera de La Libertad Avanza la transforman en una aliada incómoda, pero necesaria. Por eso la fotografía con Karina Milei puede interpretarse menos como una demostración de fortaleza que como una evidencia de las limitaciones del oficialismo. La Libertad Avanza necesita exhibir unidad, pero al mismo tiempo debe convivir con figuras que desafían decisiones centrales del Ejecutivo.

