22 Enero de 2026 10:46
El inicio del 2026 trajo consigo un nuevo capítulo en el mediático Wandagate, un entramado de relaciones, rumores y especulaciones entre Wanda Nara, Mauro Icardi y la China Suárez que no deja de captar la atención de todos y todas.
Esta vez, una imagen tomada durante la cena de Año Nuevo, en la que Icardi y la China compartían mesa, desató una ola de teorías sobre un posible momento incómodo entre ambos. Pero lo que realmente agitó las redes fueron los mensajes filtrados por Wanda, que parecían contradecir la versión pública del futbolista.

La fotografía, aparentemente tomada sin que los protagonistas lo notaran, mostraba a Icardi con el teléfono en la mano mientras la China lo miraba con un gesto que muchos interpretaron como una demanda de atención, un reclamo, un histeriqueo. La coincidencia horaria entre esta escena y los mensajes enviados por Icardi a Wanda en la madrugada del 1 de enero no pasó desapercibida. En los chats, difundidos por Wanda en sus redes sociales, se alcanzaron a leer frases como "Las extraño", lo que dio pie a múltiples teorías conspirativas... y no tanto.
Mientras tanto, durante esos días Icardi y la China intentaron mostrar una imagen de pareja consolidada en sus cuentas de Instagram, compartiendo elegantes fotos juntos, sonrientes y abrazados con mensajes de amor pasados de románticos y melosos. Sin embargo, la "foto robada" del restaurante contrastó con esta narrativa cuidadosamente construida. Usuarios en redes sociales comenzaron a especular: ¿intentaba Icardi comunicarse con Wanda durante esa cena? ¿Reflejaba el gesto de la China Suárez molestia o celos?

Pero hubo algo antes de esa nueva foto filtrada: los chats donde Mauro intentaba una y otra vez comunicarse con Wanda en la primera noche del 2026, algo que demostraba que las versiones de que ellos hablaban asiduamente eran completamente ciertas.
Sin embargo, el futbolista no tardó en responder públicamente a las filtraciones. En un extensísimo comunicado, negó cualquier tipo de contacto reciente con Wanda más allá de los temas relacionados con sus hijas y afirmó contundente: "Aclaro y confirmo que NUNCA retomaría ningún tipo de diálogo ni vínculo con una persona que: Me denunció falsamente por violencia de género en reiteradas oportunidades. Me excluyó de mis propias casas mediante denuncias falsas. Solicitó en la justicia que no pudiera ver ni tener vínculo con mis hijas durante seis meses".

En la misma línea, Icardi fue implacable: "En lugar de tantas entrevistas y palabras que se las lleva el viento —y que algunos ingenuos creen y convierten en programas enteros por migajas de rating—, la realidad está en los hechos", dijo y terminó: "Que quede absolutamente claro: esta persona en mi vida es solamente la madre de mis hijas. Nunca, jamás, será familia".
Sin embargo, los mensajes filtrados por Wanda parecieron contradecir esta versión. Además, un fragmento del chat mencionaba a Rufina ("Rufina estaba siendo amenazada") la hija mayor de la China Suárez, lo que añadió un nuevo nivel de intriga.

El fandom no tardó en volcarse a las redes para analizar cada detalle de esta trama. La viralización de las imágenes y el cruce de declaraciones reavivaron el Wandagate, dejando abierta la pregunta sobre qué ocurrió realmente en esa mesa del restaurante y a quién iban dirigidos los mensajes de Mauro Icardi en Año Nuevo.

