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Murió Ramiro Agulla, el creativo que convirtió la publicidad argentina en parte de la memoria colectiva

Tenía 62 años y falleció tras sufrir una neumonía que derivó en un shock séptico.

Ramiro Agulla
Ramiro Agulla

La publicidad argentina perdió este jueves a uno de sus nombres más influyentes. Ramiro Agulla, el creativo que revolucionó la comunicación comercial y política durante las últimas décadas, murió a los 62 años como consecuencia de un cuadro que se agravó tras una neumonía y derivó en un shock séptico. Había permanecido internado en los últimos días por una infección que terminó complicando su estado de salud. La noticia sacudió al universo creativo argentino. No solo por la dimensión de su trayectoria, sino porque Agulla fue el responsable de campañas que dejaron de ser simples avisos para convertirse en parte de la cultura popular. Frases, personajes y melodías creadas por él siguen vivas en la memoria de millones de argentinos, incluso décadas después de haber salido al aire.

La despedida de Carlos Bacetti a su socio y amigo Ramiro Agulla
La despedida de Carlos Bacetti a su socio y amigo Ramiro Agulla

Su socio durante más de dos décadas, Carlos Baccetti, eligió despedirlo con un mensaje tan simple como profundamente emotivo, fiel al lenguaje que ambos construyeron durante toda una vida dedicada a la creatividad. "Solo cambia la ubicación del logo. Los amigos no desaparecen, solo mueren. Siempre vivo para mí", escribió en su cuenta de X, acompañando la frase con una imagen donde el apellido Agulla aparecía dibujado entre las nubes y el suyo permanecía sobre el césped, unidos apenas por un ampersand (&). Más tarde volvió a homenajearlo con otra publicación: "Feliz viaje hermano".

Nacido en 1964 en Río Gallegos, Agulla se radicó desde muy chico en Buenos Aires. Estudió en el Colegio Champagnat y luego se formó en la escuela de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad. Sus primeros pasos fueron en pequeñas agencias hasta que conoció a Baccetti durante la carrera de Publicidad. Después de un paso por Verdino Bates fundaron Agulla & Baccetti, una agencia que en pocos años cambió para siempre la forma de hacer publicidad en la Argentina. Durante los años noventa, la dupla se transformó en sinónimo de innovación. Marcas como Telecom, Quilmes, Renault Clio, OCA, Hellmann's o YPF buscaron su sello creativo. 

De allí nacieron campañas que atravesaron la pantalla para instalarse en el lenguaje cotidiano. Entre todas sobresale "La llama que llama", la serie de comerciales creada para Telecom en 1999 que llegó a tener 28 capítulos emitidos durante tres años. El fenómeno fue tan grande que trascendió la televisión: hubo videocasetes, muñecos de los personajes y frases que pasaron al habla cotidiana, como el recordado "Llamá a Chamot". El año pasado, incluso, la histórica campaña regresó de la mano de Flow con nuevos episodios y spots vinculados al Mundial 2026.

Ramiro Agulla
Ramiro Agulla

Otro de sus trabajos más emblemáticos fue "En tu cabeza hay un gol", la publicidad de Quilmes para el Mundial de Francia 1998, cuya voz pertenecía al propio Agulla, fanático de Boca y frustrado cantante, una faceta poco conocida de su vida. La agencia también firmó piezas memorables como "El Oso" para Quilmes y "Gueropa!" para Renault Clio MTV, trabajo que obtuvo un León de Oro en Cannes. 

Los reconocimientos internacionales se multiplicaron con el paso de los años: Agulla & Baccetti consiguió el primer León de Oro de Cannes para la Argentina, un Gran Prix y fue elegida por el Gunn Report como una de las mejores agencias del mundo en reiteradas oportunidades, alcanzando el segundo puesto global en 2006 y 2009 y el quinto lugar en 2007, 2008 y 2010.

Pero Agulla no solo cambió la publicidad comercial. También fue uno de los pioneros del marketing político moderno en la Argentina. En 1999 asumió el desafío de transformar la imagen de Fernando de la Rúa en una fortaleza electoral. De ese trabajo nació uno de los spots más recordados de la historia política argentina, que comenzaba con la frase "Dicen que soy aburrido" y continuaba con otra línea que quedó grabada en la memoria colectiva: "Será que no manejo Ferraris".

Años más tarde recordaría que escribió ese comercial durante un fin de semana en Punta del Este y que, pese a las dudas de varios asesores del entonces candidato radical, el aviso terminó convirtiéndose en un éxito que ayudó a instalar la figura de De la Rúa frente al electorado. Su carrera política fue tan diversa como extensa. Trabajó para Carlos Menem, Francisco de Narváez, Sergio Massa, Florencio Randazzo, Sebastián Piñera en Chile, Vicente Fox en México y John McCain en Estados Unidos. Sin embargo, siempre insistía en definir su rol con una frase que resumía su mirada profesional: "Yo no soy político. Soy publicitario. Hago anuncios, soy el chico del delivery".

En 2022 también explicó por qué nunca quiso trabajar con el kirchnerismo. "A mí, el kirchnerismo me llevó dos hijos a vivir afuera, así que ahora estoy más enojado que nunca con eso. Se fueron bien, están bien. Los contrataron, pero sus novias eran parte de la familia y me sacaron cuatro sillas de un asado de pique", dijo entonces. Su visión sobre la comunicación política también quedó sintetizada en otra reflexión que retrataba su forma de entender las campañas electorales. "No entra una ni una sola idea ni una sola palabra ni una sola frase al living o al dormitorio de una casa, entran emociones. Entonces, no importan las ideas y la plataforma, es mentira lo que la gente dice. Votan por otra cosa", sostenía.

Ramiro Agulla
Ramiro Agulla

Detrás del creativo exitoso también había una historia marcada por el dolor. Era hijo de Horacio Agulla, abogado, periodista y dirigente político, asesinado por un grupo paramilitar en 1978 cuando Ramiro tenía apenas 14 años. Años después recordaría aquel episodio como una de las heridas que marcaron su vida, aunque aseguraba haber intentado transformar ese sufrimiento en una fuerza para seguir adelante.  Además de su trabajo en publicidad, seguía vinculado a la comunicación política a través de su agencia Roma.  Estaba casado con la decoradora Delfina Vázquez Maiztegui y era padre de cinco hijos: Ramiro, Azul, Jazmín, Santino y Silvestre. Sus restos serán velados este viernes desde las 13.30 en Jardín de Paz.

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