25 Febrero de 2026 13:45
Una de las jugadoras de la nueva edición de Gran Hermano: Generación Dorada que más llamó la atención fue la periodista paraguaya Carmiña Masi, quien con su desfachatez ya en las primeras horas del programa había ganado notoriedad. Ahora, a algo más de 24 horas de su feliz ingreso, su rictus cambió y se quebró en una charla en la que, entre lágrimas, expuso todas sus debilidades y miedos por estar en el reality show.
La buena relación que logró con la centroafricana Jenny Mavinga fue uno de los principales motores para que la guaraní suelte cosas que tenía dentro, tras comenzar a llorar de forma angustiante. "No me quiero ir. Yo necesitaba salir un tiempo de Paraguay. Estoy muy ahogada allá", reconoció la periodista. Su compañera intentó calmarla y le contó que se pone objetivos para motivarse en el juego.

"Entro la chica nueva y dije: 'sos competencia para mí' . Yo sentí eso", le explicó Mavinga en relación a los ingresos de nuevos participantes que llegaron sólo un día después que ellas dos y los "originales". "¿Por qué?", quiso saber Carmiña. "Porque es gente que ya estuvo acá y sabe cómo es esto", señaló la centroafricana. "Pero no ganaron", aclaró la paraguaya.
"No ganaron. Pero por algo volvieron. ¿Y entonces qué pasa?", se preguntó Mavinga, quien todavía intentaba sostener la crisis de su nueva amiga. "Nosotras entramos ayer", reparó la guaraní. "Porque somos lo virgen, lo natural", la respaldó la migrante que desde hace 23 años vive en La Plata. "No, porque somos importantes. Miralo así", concluyó Carmiña.
Hay algo que no dice
La periodista paraguaya continuó a pleno llanto y por momentos se entendió que parte de las razones de su crisis no las contó. "Yo no me abro mucho. Y es la primera vez que me estoy abriendo acá porque no quiero contar mis cosas.Yo soy muy cerrada. Para mí llorar es debilidad. Yo solamente lloro encerrada en el baño", detalló entre lágrimas. Mavinga le contestó que ella "hacía lo mismo", pero que luego "salía otra vez" a comerse el mundo. Me da vergüenza que la gente me esté viendo. No quiero que nadie me vea llorar", insistió una quebrada Carmiña. "Siempre llorando y gritando sola", se reprochó, como para clarificar la desconfianza que maneja en su vida cotidiana.

"Somos humanos, no somos robots. Si tenés que llorar, llorá. Yo ayer te miraba y decía: 'esta mujer es fuerte'", la elogió Mavinga, ya fundida en un abrazo con ella. "Soy fuerte, pero también como todos", explicó Carmiña, más reflexiva acerca de sus propias incapacidades. "Tenemos sentimientos. No significa que si llorás sos débil", le explicó la peluquera de La Plata.
"Yo necesitaba salir de Paraguay, me encanta esto. Pero quiero volver. Extraño pero no puedo volver. A mí me liquidaron en Paraguay con mi carrera. Me frustraron demasiado. Me hicieron mierda", relató Carmiña, sin explicar a fondo la razón de sus miedos. "Vos no estás jugando para Paraguay. Es para vos", le contrarrestó Mavinga.

