El nuevo tablero del poder se afianza mientras la tormenta perfecta se avecina y salpica un escenario internacional golpeado por las grietas y la disputa sin escrúpulos por los recursos naturales. Mediante invasiones, secuestros y sanciones económicas, Washington, Moscú, Pekín y Jerusalén se preparan para apoderarse de todo. Estados Unidos ataca Irán, Israel ocupa Gaza, Rusia invade a Ucrania y China espera a Taiwán. Lo que parece una ronda cualquiera de TEG, es en realidad una actualidad planificada, donde los pobres pueblos son sometidos y los valiosos recursos extraídos.
Un 2026 que recién comienza y ya sorprende por las abrumadoras cifras de muertos, familias desplazadas, ciudades destrozadas e incontables violaciones a los derechos humanos que se siguen apilando, al parecer, en el escritorio fantasma de una justicia ciega y maniatada. Rebeliones y promesas de "libertad", falsas banderas y actores, realmente actores, de una película que no deja de asustar.
Estados Unidos e Israel: La lucha por la "paz"
Las luces se posan nuevamente en Donald Trump y Benjamín Netanyahu, una dupla sacada de viejos manuales que reflejan en el hoy un lúgubre mañana. El secuestro de Nicolás Maduro marcó el comienzo de un rastro de delitos y sangre, que se propagó con amenazas a países vecinos como México y Colombia, e inclusive, a su propio pueblo, con la muerte de Renée Good a manos del ICE y el levantamiento popular acompañado por el resurgimiento de las Panteras Negras, a lo largo y ancho de los Estados Unidos. La alarma sonó fuerte en Davos cuando el presidente norteamericano anunció sus planes para Groenlandia: "No tengo necesidad de utilizar la fuerza" y haciendo énfasis en la histórica deuda de los países europeos con el gigante americano.
En Israel, una historia cuasi centenaria se repite día a día, el desmembramiento total de Palestina, llevando a cabo un genocidio abierto y desalmado, bajo el silencio de la comunidad internacional. Una invasión sangrienta que amenaza con expandirse a la región, y poco a poco, esa realidad se concreta bajo la doctrina de la "Defensa de Hierro" y un proyecto inmobiliario para la "Nueva Gaza".

El objetivo de Estados Unidos aparenta ser simple: hacerse con la hegemonía de los recursos naturales y controlar el mercado. ¿Qué se lo impide? Allí es donde la respuesta se complica. La administración norteamericana se enfrenta al histórico bloque rojo: Rusia y China, dos potencias que acechan y esperan un traspié de Trump para avanzar sobre Ucrania y Taiwán. Tras la caída de Maduro, el crudo venezolano pasó a manos norteamericanas, que ahora posan sus ojos en los abundantes minerales en Groenlandia, dando alerta a sus propios aliados en la OTAN, quienes no tardaron en movilizar fuerzas hacia la región. Así las cosas, Trump apunta a hacerse de los grandes depósitos de neodimio, praseodimio y disprosio, vitales para vehículos eléctricos, turbinas eólicas y electrónica avanzada; con el uranio y con el oro, cobre, hierro y otros metales valiosos.
Del otro lado del mundo, Israel logró hacerse del petróleo y gas palestino, tras años de crímenes de guerra, desplazamientos forzados y el asesinato de miles de inocentes, que responden al "Gran Israel", una idea que manifiesta la expansión del país sin amparo de la ley internacional. En los últimos días, el mapa de la región volvió a verse sacudido, ahora por una alianza defensiva entre el Reino de Arabia Saudita y Pakistán, mientras Turquía espera sumarse, impulsando lo que podría llamarse la "OTAN musulmana", como un gesto que propicia aún más los preparativos para la guerra en Medio Oriente.

El caso Irán y Argentina
El caos y miles de muertos anuncian el preludio de lo que parece ser el fin de la República Islámica tras el levantamiento popular que sacudió al gobierno del presidente Masoud Pezeshkian y especialmente a Alí Jamenei, líder supremo de Irán. La guerra en la región hoy parece encontrarse en un impasse, calma como un enjambre de avispas, esperando al primero que tire la primera piedra para hacerse del petróleo y gas iraní.
Lo cierto es que tras el anuncio de la creación del "Consejo de Paz" con la excusa de traer paz a Gaza, liderado por Trump y el cual ya cuenta con el acuerdo de 35 países, incluida la participación de Javier Milei -aunque sin el respaldo del Congreso de la Nación- el juego volvió a cambiar. Este último catalogó como terrorista a la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, lo que provocó una respuesta contundente: Argentina recibirá una "respuesta adecuada", según explicó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei.

Economías devastadas, pueblos enfrentados y dos actores que se dejan ver por encima de las mangas, la guerra por los recursos se propaga en América Latina y Medio Oriente como el fuego. Como un hecho innegable, los Estados Unidos e Israel continúan con sus operaciones que van desde Teherán hasta la Patagonia argentina, influenciando la política local y, literalmente, incendiando ambos países. Las ciudades destruidas arden como el fuego que reduce a cenizas los bosques argentinos mientras a paso firme, el suelo se lotea y la gente huye. Una guerra que presenta tantos frentes como opiniones cruzadas, desinformación y una batalla que no se pelea con balas, sino con palabras en redes sociales.
¿Qué futuro le espera a ambas naciones? La nación iraní vive lo que parece el final de un paradigma social; con la injerencia extranjera que finalmente logró ocupar un lugar en una revolución que se parece más a una deposición. Con muertos que acompañan a los desaparecidos, presidentes que secuestran presidentes y leyes que ya no protegen a la sociedad civil, el futuro de América Latina peligra. Mientras los pueblos hermanos pelean entre ellos, manos extranjeras esperan para hacerse del botín.

Rusia y China: ¿Duelo de titanes o aliados estratégicos?
Ucrania es una ucronía: lejos de encontrar la paz con Rusia y narrando una historia muy distinta a la realidad que sacude sus tierras, mientras son usurpadas, sus recursos saqueados y sus ciudades quedan vacías frente al terror de la guerra. Una guerra que tiene como mediador a un conocido instigador y manipulador: Donald Trump; quien aprovecha la situación para poner en jaque a Europa con una deuda impagable y la exigencia del pago con Groenlandia.
Por su parte, mientras China espera el momento oportuno para avanzar sobre Taiwán, logró un acuerdo comercial con Canadá que hace tambalear la economía estadounidense y refuerzan las dudas sobre el secuestro de Maduro para quedarse con el petróleo venezolano. "En un mundo más dividido e incierto, Canadá está construyendo una economía más fuerte, independiente y resiliente. Con ese fin, el nuevo gobierno de Canadá trabaja con urgencia y determinación para diversificar nuestras asociaciones comerciales y catalizar enormes nuevos niveles de inversión. Como segunda economía más grande del mundo, China presenta enormes oportunidades para Canadá en esta misión" informó el gobierno canadiense, con un mensaje que se enfrenta con la política hemisférica de Trump.

La actualidad presenta un mapa pronto a cambiar: Rusia continúa con su guerra de desgaste contra Ucrania y frena la expansión de la OTAN, Moscú apuesta por la resistencia económica y el uso de la energía para presionar a Europa. En simultáneo, China mantiene su irrenunciable objetivo de "reunificación", dejando ver que la guerra con Taiwán no es territorial, sino tecnológica: el eje del conflicto en Oriente se basa en el control de la fabricación de chips, como el motor impulsor del mercado.
Los fantasmas del pasado no parecen inquietar a Moscú y Pekín, quienes una vez competían por encabezar el mundo, hoy comparten una visión común y ofrecen una salida a las sanciones arbitrarias de los Estados Unidos, que cada vez más resuenan como un capricho que como la voz del orden. Como una manada bien coordinada, Rusia y China consolidan sus alianzas comerciales en América, Europa y Medio Oriente mientras las fichas negras intentan romper el bloque y sembrar el caos.

El mundo parece expectante ante una nueva ronda de largas negociaciones entre Vladimir Putin y delegados norteamericanos para definir el futuro de Ucrania, mientras Trump sigue de cerca a Groenlandia y envía buques de guerra a Irán. Con Maduro aún cautivo, China avanza por el petróleo canadiense, escapando una vez más de las sanciones y la inestabilidad arancelaria de los Estados Unidos. Por otro lado, el jueves 22 de enero, un informe oficial de la Defensoría Pública de Israel, reveló pruebas de tortura y violencia sistemática contra prisioneros palestinos; una practica que se repite y expande por toda la región y en vistas a lo sucedido en la Patagonia, una dura realidad golpea a la Argentina con la llegada del sionismo al continente.
Quizás sea tiempo de que el mundo comprenda lo que está en juego.